jueves, marzo 08, 2007

EL IDEAL Y LAS VIRTUDES DE LA CABALLERÍA

A CABALLERÍA NO ES SÓLO una forma de vivir, es también una ética. Si se considera históricamente innegable el compromiso moral adquirido por el joven guerrero el día de su investidura, debemos reconocer que la existencia de un verdadero código de caballería está atestiguada únicamente en la literatura.Y sabemos qué distancia existe, en el siglo XII, entre los modelos literarios y la realidad cotidiana. Además, los preceptos de dicho código difieren de una obra a otra, y su espíritu se modifica sensiblemente a lo largo del siglo. Los ideales del Cantar de Roldán ya no son los de Chrétien de Troyes.
De manera muy general, el código de la caballería puede resumirse en tres grandes principios: fidelidad y lealtad a la palabra dada ante todos; generosidad, protección y asistencia a todos los menesterosos; obediencia a la Iglesia y defensa de sus ministros y bienes.
A finales del siglo XII, el perfecto caballero no es aún Parsifal, ni por supuesto Galahad, tal como ambos aparecerán, hacia 1220, en la Búsqueda del Santo Grial. No es tampoco Lanzarote, cuyos amores con la reina Ginebra tienen algo de incompatible con las virtudes de la caballería. El «sol de toda caballería» es Galván, el sobrino del rey Arturo, un miembro de la Tabla Redonda que posee en el más alto grado las cualidades que se esperan de un caballero: la franqueza, la bondad y la nobleza de corazón; la piedad y la templanza; el coraje y la fuerza física; el desprecio del cansacio, del sufrimiento y de la muerte; la conciencia de su propio valor; el orgullo de pertenecer a un linaje, de ser el hombre de un señor, de respetar la fidelidad jurada; y sobre todo, esas virtudes que el antiguo francés denonrina «largesse» y «courtoisie» que ningún término de la lengua moderna puede traducir de forma satisfactoria.
La largesse es a la vez la liberalidad, generosidad y prodigalidad. Se opone a la riqueza.Tiene por contrarios la avaricia y la búsqueda del beneficio, algo que es patrimonio de los mercaderes y burgueses, ridiculizados siempre por Chrétien deTroyes y sus imitadores. En una sociedad en que la mayor parte de los caballeros viven parcamente de lo que sus protectores les quieran dar o conceder, es normal que la literatura exalte los regalos, los gastos, la generosidad y la manifestación del lujo.La courtoisie es todavía más difícil de definir. Comprende todas las cualidades que acabamos de enumerar, pero se añaden la belleza física, la elegancia y el deseo de agradar; la dulzura, la pureza de alma, la delicadeza de corazón y de las maneras; la agudeza de la mente, la inteligencia, una exquisita cortesía y por decirlo todo, un cierto esnobismo. Supone además la juventud, la libertad de todo apego a la vida, la disponibilidad para la guerra y los placeres, la aventura y la ociosidad. La courtoisie se opone a la viluinie, defecto propio de los villanos, los palurdos, las gentes malnacidas y sobre todo mal educadas. Pues para ser cortés, la nobleza de nacimiento no es suficiente; los dones naturales deben ser afinados por una educación especial y mantenidos por una práctica diaria en la corte de un gran señor. La del rey Arturo constituye un modelo. En ella se hallan las damas más bellas, los caballeros más valientes y las maneras más corteses.

Extracto de «La vida cotidiana de los caballerosde la Tabla Redonda»(Temas de Hoy).



domingo, marzo 04, 2007

EL ACEBUCHE SINÓNIMO DE DIGNIDAD

nte la situación de despropósitos que vivimos en nuestro país, a raíz de la rendición sin condiciones de un gobierno débil y entregado a las fauces del terrorismo, creo sentir en mi interior aquello que se denominó en tiempos pretéritos el síndrome de Estocolmo.
Jamás podría ver con buenos ojos, cualquier ataque a la justicia ni a la sociedad, y tenía claro que cualquier delincuente, donde mejor se podía “aparcar”, era alejado de la convivencia con las personas decentes hasta tu reinserción.
Pero el síndrome al que mencionaba antes, se suscita a raíz de que los delincuentes que en la actualidad están apartados de nosotros, van atener más dignidad que muchos de los políticos que deambulan por esos pasillos de los pasos perdidos.
Con la excarcelación del sanguinario DeJuana, son precisamente los presos los que van a tomar la bandera de la dignidad, los que nos van a enseñar que aunque entre rejas, tienen honor y posiblemente los que hagan recapacitar al gobierno del atropello que significa la decisión tomada estos días.
“El Acebuche”, quizás sea el germen o el revulsivo, para que una sociedad dormida, en donde todo vale, se ponga en marcha y se manifieste de forma eficaz ante el dolor de una España sometida y ultrajada en manos de unos incompetentes que confunden el derecho a gobernar por “ganar” unas elecciones, y la rendición del estado de derecho.
Es incomprensible, que los ciudadanos llamados decentes, tengamos que recurrir a los delincuentes, para que nos salven de los desmanes que el gobierno nos proporciona, no se entiende, que las cárceles se conviertan en el mayor refugio de la dignidad de un país. La sociedad recurre a vosotros, y aunque sea de soslayo y con las orejas bajas, las voces de un pueblo claman justicia, y si esa justicia tiene que venir a través de personas condenadas, siempre será mejor que aceptar la traición de gobernantes que no se sabe muy bien sus oscuras intenciones o pactos se han fraguado entre bastidores, sin luz ni taquígrafo.
NELSON

NO TENÍAN CUERNOS

os cascos empleados por los vikingos carecían de cuernos.La imagen tradicional que la historia ha legado de ellos pertenece más a la ficción que a la realidad.
CUANDO SE HABLA DE los vikingos todo el mundo piensa en cornudos. No por la infidelidad de las mujeres —poco probable en una sociedad tan tremendamente machista como la suya—, sino por el característico casco con el que la iconografia popular los ha hecho pasar a la Historia. Esta idea es errónea aunque se fundamenta en un ápice de autenticidad. Si bien es verdad que existen cascos adornados con cuernos y se han encontrado algunos en los enterramientos y en las excavaciones arqueológicas, lo cierto es que la mayoría de los yelmos utilizados por los vikingos carecían de cornamenta. Se trataba de unos cascos de forma conoidal fabricados en acero. Solian llevar una protección nasal que también cubría parte de los ojos —como la montura de unas gafas— y algunos adornos. Los grandes señores hacían decorar sus celadas con incrustaciones en oro y plata.

Para su protección, además de los cascos, empleaban unos grandes escudos circulares fabricados en madera y recubiertos de acero, material con el que también confeccionaban sus Cotas de mallas. Las armas más comunes eran las espadas y las hachas. Las espadas se fabricaban con acero y, artesanalmente. El elemento más destacado de éstas era su empuñadura en forma demartillo y perfectamente equilibrada. Las hachas podían ser de una o dos hojas y generalmente, de mango corto, lo que facilitaba, además que pudieran emplearse como armas arrojadizas.

Los ataques se llevaban a cabo de una forma tremendamente rápida, efectiva e inevitable.Se puede decir que el mejor aliado de estos guerreros era el factor sorpresa, elemento común y denominador de todas sus razzias. Se trataba de pillar desprevenido al adversario y que a éste no le diera tiempo a reaccionar. Como los modernos atracadores de bancos, que han estudiado su golpe hasta el más mínimo detalle y son capaces de vaciar las arcas de la entidad en apenas unos segundos, los vikingos llegaban, asaltaban y desaparecían del emplazamiento enemigo antes de que la voz de alarma hubiera siquiera salido de la boca de los vigías.

Durante los combates se producía en la mente de los vikingos un fenómeno que los historiadores han denominado bersek —literalmente, «volverse loco»— y que les hacía afrontar las batallas desde una perspectiva casi suicida e inconsciente. Poseídos por una furia y una ira incontrolable no sentían el dolor de las heridas y el miedo se convertía en su aliado. Seguramente se trataba de una especie de paranoia mental, un trance inconsciente, acrecentado por la concentración previa al combate. Este estado mental no se aprendía, iba en la sangre.
G.B.

sábado, marzo 03, 2007

COVADONGA, NARRADA POR LOS PERDEDORRES

UENTAN ALGUNOS HISTORIADORES que el primero que reunió a los fugitivos cristianos de España, después de haberse apoderado de ella los árabes, fue un infiel llamado Pelayo, natural de Asturias, al cual tuvieron los árabes como rehén para seguridad de la gente de aquel país, y huyó de Córdoba en tiempo de Al-Hurr ben Abd Al-Rahman Al-Tzakafi, segundo de los emires árabes de España, en el año segundo después de la conquista, que fue en el 98 de la égira (716-717). Sublevó a los cristianos contra el lugarteniente de Al-Hurr, le ahuyentaron y se hicieron dueños del país, en el que permanecieron reinando, ascendiendo a 22 el número de los reyes suyos que hubo hasta la muerte de Abderramán III.
Dice Isa ben Ahmad Al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim Al-Qalbi, se levantó en tierra de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos en Al-Andalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder, lo que no habían esperado lograr. Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país hasta llegar aAriyula, de la tierra de los francos, y habían conquistado Pamplona y no había quedado sino la roca donde se refugió el rey llamado Pelayo con 300 hombres.

Los soldados musulmanes no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino 30 hombres y 10 mujeres.Y no tenían qué comer sino la miel que tomaban de la dejada de las abejas en las hendiduras de la roca. También la situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo despreciaron a sus enemigos cristianos diciendo:«treinta asnos salvajes ¿qué daño pueden hacernos?».

El reinado de Pelayo duró 19 años y el de su hijo 2. Después de ambos reinó Alfonso, hijo de Pedro, abuelo de los Beni Alfonso, que consiguieron prolongar su reino hasta hoy y se apoderaron de lo que los musulmanes les habían tomado.

Al Maqqari. Cronísta árabe del siglo IX

viernes, marzo 02, 2007

LAS VASCONGADAS SE UNEN VOLUNTARIAMENTE A CASTILLA

riginariamente, los vascones ocuparon el territorio que hoy es Navarra, mientras en Guipúzcoa vivían los várdulos, en Vizcaya los autrigones y en Álava los caristios. Fue Sancho III «el Mayor» quien, a comienzos del siglo XI, los anexionó a sus dominios, que se extendían de Zamora a Barcelona. Más tarde, en 1379, Juan de Castilla asumió los títulos de rey de España y señor de Vizcaya. Los monarcas debían jurar, sin embargo, los Fueros vascos o «leyes viejas».
ATENGÁMONOS A LOS HECHOS. Bajo el nombre de vascones se define de modo general a los primitivos habitantes de lo que actualmente es el País Vasco. Esta definición es inexacta, pues en realidad —aunque no con absoluta homogeneidad— ocupaban el territorio que hoy es Navarra, mientras que en Guipúzcoa vivían los várdulos, enVizcaya los autrigones y en Alava los caristios. Influyó para que se extendiera la denominación errónea de vascones el hecho de que estos fueran los más poderosos y conocidos, además de que todos fueran pueblos autóctonos que también tenían, en mayor o menor medida, sangre celta (fruto de las invasiones de las tribus indoeuropeas).

Aclarado este punto, es imprescindible resaltar que los pueblos vascongados jamás se unieron en una entidad territorial o política. Várdulos, caristios y autrigones evolucionaron de forma independiente hasta que Sancho III «el Mayor», rey de Navarra (1005-1035), los anexionó a sus dominios, que llegaron a extenderse desde Zamora hasta Barcelona, por lo que el poderoso monarca se concedió —al igual que hicieron sus sucesores— el título de Hispaniarum Rex. En 1076, el reino navarro comenzó a desintegrarse, al tiempo que la efervescente Castilla se convirtió en el primer motor de la Reconquista y en el principal aliado de los vascongados, que acababan de recuperar su independencia. Navarra había perdido esos territorios.

La continua amenaza de sus vecinos orientales condujo a tres importantes acontecimientos en 1200. El primero fue un hecho de armas. El rey castellano Alfonso VIII aprovechó que el rey navarro Sancho VII «el Fuerte» se encontraba en Africa para invadir Alava y sitiar Vitoria. A su regreso, a Sancho VII no le quedó más remedio que ceder el resto del territorio alavés que tenía ocupado, pero la unión de estas tierras con Castilla no fue definitiva, sino que hubo que esperar a 1334, cuando el Señorío de Ayala se entregó libremente a la jurisdicción de Castilla. Dos años antes había hecho lo mismo la Cofradía de Arriaga —constituida por los señores de lazona—, que gobernaba numerosos pueblos. El segundo acontecimiento fue el que condujo a la incorporación de Guipúzcoa a la Corona de Castilla. Una unión voluntaria —los roces con los navarros eran habituales— y que además se produjo a instancia de los propios guipuzcoanos, que exigieron a cambio —al igual que alaveses y vizcaínos— el reconocimiento de los Fueros o «leyes viejas», lo que les fue aceptado. El caso de Vizcaya —el tercer acontecimiento— es más próximo al de Alava que al de Guizpúzcoa, ya que más que una incorporación politica lo que hubo fue un vínculo personal. El proceso de unidad fue también más complejo y se remonta al primer señor de Vizcaya del que hablan las crónicas, Iñigo López, quien hacia 1040 decidió entrar en la órbita castellana. La influencia del poderoso reino occidental se compartió durante muchos años con la de Navarra —poco dispuesta a respetar los Fueros—, pero en 1180 la elección tomado definitiva, aunque no formalmente. En 1200, Alfonso VIII entregó a los López de Haro el señorío de Vizcaya y en 1 2 1 2 concedió a Diego López de Haro el condado de Durango. El tercer territorio, las Encartaciones, fue anexionado por esta familia durante este proceso.

El definitivo pacto entre Vizcaya y la Corona tuvo lugar en 1379. La casa de los López de Haro se había extinguido años antes, por lo que el señorío recayó sobre los Lara y posteriormente en los Manuel, a los que pertenecía Juana Manuel, esposa del rey Enrique II de Castilla. Cuando en 1370 murió el último de los Manuel, de nombre Tello, sus derechos pasaron al infante don Juan de Castilla, quien los haría efectivos en 1379. De este modo, en él coincidieron los títulos de rey de España y señor de Vizcaya, y aunque Vizcaya se mantuvo independiente y su régimen político no varió —los monarcas debían jurar los Fueros—, desde ese instante reconoció en el rey de Castilla a su señor natural.
Javier Lorenzo

miércoles, febrero 28, 2007

LA VIÑA, ¡QUE ARTE!

na vez más nos dirigimos al barrio de la Viña de Cádiz, buscamos por el entramado de calles que nos conducían a “ El Manteca”, teníamos la idea de introducirnos en uno de los lugares más típicos y representativos de ese Cádiz que tan sólo conocen los que tienen oído para oír e interpretar el “arte” que sus moradores agasajan a diario con las personas que deciden sumergirse en la ironía, el cante y sobre todo envolverse en un vendaval de socarronería.
La noche trascurría placenteramente, hasta que por arte de magia suena una guitarra y posteriormente, voces más o menos entonadas, acompañaban el cimbrear de las cuerdas, lanzando al aire, estribillos de las comparsas que fueron primeros premios en ediciones pasadas del carnaval de Cádiz, y entre coplilla y coplilla, la espontaneidad de los que permanecían abarloados a la barra de este santuario de la “guasa”.
El escenario era perfecto, sus interpretes los idóneos, la variedad de rostros, de gestos de de movimientos y de insinuaciones, eran lo suficientemente expresivas para empalmar una sonrisa con otra, sin descartar la carcajada que echaba el telón hasta la siguiente puesta en escena.
El aire, se volvió como un pentagrama que anotaba entre sus líneas, los problemas que acucian a Cádiz, pero estos parecen menos porque lo regaban con vino de la tierra y envolvían los lamentos con la gracia única que sólo las gentes de este barrio saben hacer.
De sobra es sabido que existen tratados de filosofía y con la rubrica de expertos que avalan esos manuales del comportamiento en las sociedades, pero si os puedo asegurar que la viña es un manual de filosofía que esta a pié de obra a lo largo de sus aceras, en el comportamiento de sus habitantes que tienen por bandera que el día a día, es lo que verdaderamente importa y que el “Carpe Diem”, es su consigna que les lleva a sobrevivir de una forma que pocos pueden entender si no eres de allí.
La precariedad, los atenaza, las fábricas amenazan cierres, el paro aumenta, pero su filosofía, les ha hecho ver que cuando no hay remedio, que cuando la adversidad les da las peores dentelladas, saben mitigar sus penas con los cantes del vaporcito del puerto que les remonta a épocas más prósperas, y sino, recurren a las alegrías de Cádiz, aunque esto pueda parecer un sarcasmo, pero siempre ha sido así, siempre sus canciones recorrieron sus calles, en épocas de la invasión francesa y durante el asedio o cuando los cadáveres se amontonaban en sus calles por la fiebres amarilla.
Disfrutamos de sus improvisaciones, de ese montaje en escena sin guión previo, de las conversaciones , de los piropos encubiertos a las damas que se encontraban en ese momento en el local, de la parodia fácil sin maldad y llevado hasta sus últimas consecuencias con una exquisitez digno de tener en cuenta. No se oyó aquella frase hecha en muchos locales públicos de” señores vamos a cerrar”, por supuesto que se cierra pero se continúa en su interior después de haber echado la tranca y para colmo encima, nos echan combustible para el camino con la invitación de la casa.
Señores, esto es La Viña, señores, esto es arte.
NELSON

MEDINA AZAHARA, LA CIUDAD PERDIDA

BDERRAMÁN III QUERÍA tener un palacio de recreo fuera de Córdoba, una especie de Escorial, en el que concentraría, a la vez, el lujo y la comodidad. Eligió las estribaciones de la sierra de Córdoba y en el 936 comenzaron las obras. Tardó 13 años en construir lo fundamental y 40 en rematar los detalles. Invirtió cerca de dos millones de dinares, es decir un tercio de las rentas de su Imperio, y empleó miles de obreros. Los ricos materiales, procedentes del Norte de Africa, el país de los francos y Bizancio fueron transportados por 16.000 mulos. Las columnas fueron traídas de Roma, Cartago, Túnez y Sfax. El resultado fue Medina Azahara, una maravilla admirada por viajeros y cronistas de todo el mundo.
La villa de recreo del califa disponía de palacios reales, una gran sala de recepciones, una mezquita, una vasta explanada destinada a paradas militares y unos jardines fastuosos. Con el tiempo, se ubicó allí una casa de la moneda. Un acueducto llevaba el agua desde la sierra.
Tan magnífico recinto estaba guarecido por unas sólidas fortificaciones, con grandes sillares de piedra. En la decoración interior, primaban las placas de mármol, con motivos florales y geométricos. El califa mandó adornar los patios de Medina Azahara con dos puentes enviados por el emperador de Constantinopla, uno de los cuales estaba construido en mármol verde, con 12 figuras de animales hechas de oro puro. El conjunto no podía ser más vistoso y espléndido.
Pero aquella nueva Babilonia también fue destruida. Los bereberes destrozaron Medina Azahara en el 1013. Los siglos y los despojos de distintos invasores fueron enterrando en el olvido la gloria de piedra y oro de la ciudad de recreo.., hasta que en el XIX, la piqueta de los arqueólogos comenzaron a rescatar de la niebla del tiempo la maravilla perdida.

martes, febrero 27, 2007

AL-ANDALUS SE DIVIDE EN LOS PRIMEROS "REINOS TAIFAS"

N 1008, EL TERÇER CALIFA omeya de Al-Andalus, Hixain II, publicó un decreto por el que desheredaba a todos sus parientes y nombraba como sucesor en el cargo a Abderramán Sanchuelo, el segundo hijo de Almanzor. Al conocerse la decisión, los descendientes del linaje omeya, pretendientes al trono, reclamaron sus derechos, prepararon un golpe de estado y eligieron como legínmo califa a un bisnieto de Abderramán III, Mohamed AlMahdi. En enero de 1009, mientras Sanchuelo luchaba contra los cristianos para fortalecer su prestigio político, Al-Mahdi organizó un ejército y marchó sobre Córdoba, apresando al califa y obligándole a abdicar en su favor. Sanchuelo regresó para detener el levantamiento omeya, pero murió en el combate contra las tropas de Al-Mahdi, siete años después de la muerte de Almanzor, se inició en Al-Andalus una guerra civil que determinó la descomposición étnica y política del califato.

La lucha duró más de 20 años, hasta que en noviembre de 1031 el cordobés Ben Yahwar encabezó un levantamiento que depuso al último califa de Al-Andalus, Hixam III. En Córdoba nació una república oligárquica. Pero el califato, como consecuencia de la guerra, se disolvió en más de 30 estados independientes. Conocidos históricamente con el nombre de primeros «reinos de taifas», durante cerca de 60 años cada territorio disfrutó de total independencia administrativa y económica. Se abrió entonces la tercera etapa de la presencia musulmana en la Península, tras el emirato y el califato. Una etapa de decadencia, con dos consecuencias decisivas en la evolución de Al-Andalus: la pérdida de la unidad politica, que ya no recuperó sino momentáneamente; y la involución territorial ante el empuje de los reinos cristianos, que por primera vez, al contrario de lo que había sucedido hasta entonces, se convirtieron en árbitros de las disputas entre los musulmanes.

El control de las taifas se lo repartieron los tres grupos étnicos principales de la sociedad andalusí. Originarios del Magreb, los bereberes permanecieron en las tierras altas de la Península y se hicieron con el poder en las taifas de Carmona, Morón, Arcos, Ronda, Algeciras, Granada y Málaga. Los eslavos (eunucos que ejercían funciones civiles en la corte omeya) dirigieron las taifas de Almería, Murcia, Denia, Baleares, Valencia y Tortosa y los árabes, en tercer lugar, continuaron dominando los valles del Ebro y del Guadalquivir y controlaron los reinos más extensos de Al-Andalus: Córdoba, Sevilla, Toledo, Zaragoza, Silves, Mértola, Huelva, Niebla, Albarracín, Toledo y Badajoz.

Las taifas murieron por tres razones. En primer lugar, los cristianos conquistaron dos de esos reinos; Toledo, que ya nunca fue recuperado por los musulmanes, y Valencia, asaltado por el Cid en junio de 1094 y recuperado por los almorávides en 1102. En segundo lugar, algunos de ellos fueron absorbidos por otros, en un intento de buscar la reunificación del califato. Pero el expansionismo taifal sólo provocó mayor desunión. Granada dominó Málaga desde 1056 y Zaragoza, Tortosa y Denia, desde 1066 y 1076.Taifas pequeñas como Albarracín y Alpuente mantuvieron su unidad, sin embargo, y otras se disgregaron en nuevas escisiones temporales. La más poderosa fue Sevilla, que conquistó Algeciras, Morón, Ronda, Carmona, Arcos, Murcia y los reinos meridionales más pequeños de Al-Andalus. Y, por último, las taifas musulmanas restantes fueron conquistadas por los almorávides a partir de 1080.

La conquista de Toledo por Alfonso VI de Castilla, la llegada de las tropas cristianas a la linea fronteriza del Tajo, el constante incremento de las parias, la inestabilidad política de los reinos taifas y la dispersión étnica de Al-Andalus decidieron a las taifas de Granada, Sevilla y Badajoz a pedir la protección del imperio norteafricano almorávide. Sus ejércitos cruzaron el Estrecho de Gibraltar y vencieron a los reyes de Castilla y Aragón en la batalla de Sagrajas, en 1086. Los almorávides abandonaron pronto su condición de aliados y se adueñaron del poder andalusí, aprovechándose de su fuerza y prestigio, tras las victorias sobre Alfonso VI. En 1090 ocuparon Granada, Málaga y Tarifa. Desde allí se dirigieron contra Córdoba, Sevilla y Ronda. Antes de terminar 1091 eran almorávides Almería, Jaén, Ubeda, Ecija y Murcia; en 1092, Denia; y en 1094, Badajoz y Lisboa. El Cid detuvo su avance hacia la marca superior, sin que los almorávides pudieran continuar hasta después de 1102, con la ocupación de Valencia, desde donde acabaron con el resto de las taifas septentrionales; Alpuente, Albarracín y Zaragoza.

Óscar Medel

lunes, febrero 26, 2007

LA GUERRA, CONCEBIDA COMO UN ARTE

TRADICIÓN HINDÚ concebía la guerra como un verdadero arte, como una ceremonia ritual cuyas reglas debían respetarse. Los estrategas elaboraron diferentes teorías acerca de un supuesto ejército ideal y profesional. Dicha tropa se dividía en cuatro secciones:caballería, elefantes, infantería y carros. Pero la realidad era otra, el ejército no era permanente y sólo la casta de los chatrias podía ocuparse de la guerra, aunque eso no impedía que los plebeyos tomasen parte en los combates, formando parte de la infantería. Para el ataque, las huestes hindúes recurrian al arco y las flechas, lanzas, hondas, hachas y espadas. Su defensa venía procurada por unas armaduras. De todas formas, la concepción ceremoniosa y ritual de la guerra no supuso ningún beneficio; al contrario, fue un lastre que, debido a un excesivo respeto a la tradición, ancló una maquinaria de guerra que pronto quedó obsoleta en comparación con la de otras civilizaciones.

domingo, febrero 25, 2007

EL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI, ESPACIO DE LIBERTAD

n uno de los paseos por la ciudad milenaria de Cádiz, mis pasos ,me condujeron hacía el Oratorio de San Felipe Neri. Desde niño, quise volver a pisar este solar cargado de historia y que por aquellos años, no tenía conciencia de lo que representaba en el devenir de nuestro país, pues fue decisivo en los momentos cruciales por los que España pasaba en esos años de invasión y donde, el desconcierto en todo el territorio nacional incluido las tierras de ultramar era insostenible.
Cuando llegué a su fachada, sentía en mi interior como el reencuentro con un viejo amigo, pero ahí estaba, sobre su fachada, aun se mantenía firme, hipertérrito, luciendo sus mejores galas y dejando al descubierto un sin fin de lápidas dedicadas a los diputados doceañistas que acogió en sus entrañas con motivo de las cortes de Cádiz.
El Oratorio, fue el nido donde se gestó los acuerdos de la Soberanía Nacional, libertad de imprenta, igualdad de españoles y americanos, organización de la Regencia y necesidad de una nueva Constitución política.
Desde el 24 de febrero de 1811 hasta el 14 de septiembre de 1813, en este lugar sagrado, se tomaron las decisiones más transcendentales convirtiéndose en la capital de España durante este período aunque no se le haya reconocido hasta el momento, pero era la única ciudad que respiraba libertad durante la invasión francesa.
Mis pasos retumbaban en su interior sobre unos mármoles grises veteados y amarillentos, me detuve nada más entrar en la sacristía, el olor a cera y el silencio eran los fieles testigos de tanta historia acumulada en aquellos años. Soñaba y me imaginaba a los diputados allí concentrados pasándose consignas y esperando el momento de pasar al interior de la nave principal.
Estos momentos fueron interrumpidos por una señora que se acercó y con voz apagada, me transmitió lo que yo deseaba oír, parecía que se había quedado anclada en el tiempo y sus expresiones y relatos que me hizo llegar, aumentó más si cabe los momentos mágicos.
Pasé por la sacristía a la nave que se convirtió en el escenario que contempló y vio nacer una constitución “La Pepa”, que fue ejemplo de armonía y consenso de un pueblo que necesitaba plasmar en sus hojas los derechos más fundamentales de un país.
Por aquellos días, se transformó todo con objeto de que se pareciese más aun hemiciclo que a la parte principal de una iglesia aunque, era el idóneo por su forma ovalada y falta de columnas y para ello, el altar mayor se cubrió con un velo y bajo un dosel se colocó un retrato de Fernando VII, la mesa del Presidente estaba colocada en el presbiterio y junto a esta la de los secretarios. El anfiteatro para los diputados tenía tres órdenes de asientos. Frente a la puerta de entrada del Oratorio, que sólo se abría en las grandes solemnidades esta la barra separadora del público y adornada con dos leones de bronce. Dentro del anfiteatro y cerca de la barra había dos tribunas para que los diputados pronunciasen sus discursos. Los diputados accedían por la pequeña puerta que da hoy a la sacristía. El público asistía a las sesiones desde la primera galería de las tres de la rotonda, llamada "el paraíso". La Tribuna de los periodistas y taquígrafos se encontraba sobre un tablado en la capilla del Sagrario.
Recorrí todo minuciosamente, lentamente, intentando trasladarme en el tiempo y ver a través de los objetos que fueron testigos mudos, que me hablasen y me narraran cómo fue aquella gesta tan desconocida hoy en día para muchos gaditanos y por supuesto para gran parte del pueblo español. La ciudad de Cádiz, supo estar a la altura de las circunstancias, una ciudad bombardeada, superpoblada y con una epidemia de fiebre amarilla. El heroísmo de sus habitantes queda para la historia.
Bajo la iglesia hay una cripta donde se encuentran dos mausoleos con los restos mortales de varios diputados doceañistas y los de las victimas de la represión del levantamiento liberal de 1820.
Desde esta modesta bitácora, invito a aquellos que quieran respirar libertad, sentirse españoles sin complejos, a visitar este enclave, y sobre todo aquellos que sean capaces de suscribir lo que manifestaba en su primer artículo “La nación española no es propiedad de nadie.”
NELSON

jueves, febrero 22, 2007

LA "BHAGAVAD-GITA" O CANCIÓN DEL SEÑOR

l gran texto religioso de los hindúes
EL CONTENIDO profundamente religioso del Mahabharata resulta palpable en su fragmento más importante —y, desde luego, el más conocido de la gran epopeya—, la «Bhagavad-Gita» o Canción del Señor.
Esta obra —quizá un añadido posterior— narra el diálogo, en el campo de batalla, entre el dios Krishna y el héroe Arjuna de los pandavas. Arjuna teme las consecuencias de emprender un combate con sus parientes, ya que difícilmente puede imaginar un pecado peor que el de dar muerte a un familiar.
Krishna le disuade de sus escrúpulos morales y le muestra que su deber como guerrero tiene que ser precisamente matar a los enemigos. Además, se presenta como el único dios y le señala el camino —la devoción a Krishna— para escapar de la terrible rueda de las reencarnaciones.La Bhagavad-Gita, que consta de 700 versos en sánscrito divididos en 18 capítulos, ha sido calificada por los estudiosos del texto como una pequeña capilla dentro de un inmenso templo (Moho bhorata).
Los expertos difieren en cuanto a la datación de este poema espiritual. Al no existir referencias al budismo en la Gita, y aparecer algunos términos y expresiones arcácaicas , aunque hay quien l a considera prebudista, est es, anterior al ño 500 a C., aunque hay quien asegura que fue escrito probablemente en los siglos 1 ó II a.C. Sin embargo, la primera traducción que se conoce de la Bhagavad-Gito del sánscrito al inglés fue la realizada por Charles Wilkins en 1785.
MÁs ADELANTE, CUANDO Alexander Hamilton (1765-1824) regresaba de India en 1802 y se vio obligado a permanecer en Paris a causa de la guerra, enseñó sánscrito a Friedrich von Schlegel (1 772-1829), el gran critico alemán, quien con romántico entusiasmo difundió el conocimiento del sánscrito por Alemania. Fue August, el hermano de Schlegel, quien tradujo la Bhogovad Gita al latín. La obra llamó la atención de numerosos personajes famosos, desde Gandhi a Heinrich Himmler, el Reichführer de las SS, pasando por Schopenhauer y los fundadores del ocultismo contemporáneo, como madame Blavatsky. Lo que no se puede ocultar, sin embargo, es que tanto el Mahabharata como el Ramoyana son prácticamente desconocidos en Occidente e incluso carecen de traducciones completas y fidedignas.
"Mahabharata"

BREVES

IMBOLISMO NATURAL
LA RELIGIÓN OCUPABA un importante y destacado papel en la vida cotidiana de los bárbaros. Para ellos, su mundo estaba sometido a continuas fuerzas mágicas y casi todas las acciones humanas estaban sujetas a un simbolismo religioso. Los bárbaros no encerraban a sus dioses en templos, sino que habitaban en los bosques, considerados sagrados. Los ritos funerarios vivieron dos etapas. En un primer momento, se recurría a la incineración de los muertos, liturgia que dio paso a los enterramientos. Sin embargo, siempre permaneció inmutable la creencia en el más allá. Para los bárbaros, las almas de los difuntos accedían a un estadio o reino intermedio, una especie de limbo al que también podían descender los dioses.


A MUJER, CONDENADA AL MATRIMONIO
MIENTRAS QUE LOS romanos procuraban a la mujer cierta independencia,una dote y la posibilidad de divorciarse si el matrimonio no funcionaba, los bárbaros concebían el enlace como una compra que el hombre realizaba. El contrayentee debía pagar una cantidad estipulada por la joven con la que quería el matrimonio. Este pago garantizaba al hombre una serie de ventajas que reducían a la mujer a la categoría de objeto. Así, por ejemplo, si el marido encontraba algún «defecto» —tal vez que la mujer no hubiera llegado virgen al matrimonio o que fuera adúltera—, tenía derecho a azotarla y a llevarla a sus humillados padres, que se veían obligados a devolver el pago de la transacción.

miércoles, febrero 21, 2007

CATACUMBAS,LUGAR DE REFUGIO Y ENTERRAMIENTO

A PALABRA CATACUMBA, fue acuñada en Roma por casualidad. En la Vía Appia justo antes de llegar a la tumba de Cecilia Metela, se encuentra una hondonada cerca del circo de Majencio. Este distrito era conocido con el nombre de "catacumbas" una palabra griega que significa "cerca del agujero". Aquí se hallaba lo que hoy se conoce como el cementerio de San Sebastián, la única catacumba conocida en la Edad Media.
En un principio, los cristianos eran sepultados junto a los paganos —una práctica que no excluyó siquiera al apóstol Pedro—, pero a partir del siglo III se buscaron espacios específicamente cristianos para cubrir esta necesidad. Dado que la ley romana prohibía el enterramiento dentro de las murallas de la ciudad, se buscaron emplazamientos para este menester en las colinas, al lado de los caminos consulares. En la mayoría de los casos, las catacumbas cristianas se hallaban en terreno particular, bien porque el propietario era cristiano o bien porque éste se lo cedía a uno de sus libertos que profesaba esta religión.
Los NÚCLEOS MÁS antiguos consistían en una entrada, una escalera y unos pocos compartimentos. Posteriormente, se formaron otros que prolongaban las galerías. Este carácter funerario —y la diferencia de fortuna de sus poseedores— explica el diferente aspecto de las catacumbas. En la mayoría de los casos, el enterramiento se producía en un "loculus" —un nicho rectangular excavado en la pared y sellado con tejas de mármol—, pero la tumba más noble era el «arcosolium», una cavidad en forma de sarcófago. La decoración era escasa —en buena medida porque el cristianismo primitivo recogía la prohibición bíblica de las imágenes— y, generalmente, de carácter simbólico. Asi, aparecían representados signos como el ancla, los panes o el pez, anagrama en griego de "Jesús el Mesias, Hijo de Dios, Salvador" Desde el siglo III aparecen frescos con escenas ccl Antiguo y del Nuevo Testamento.
Las catacumbas no sólo se usaron como enterramientos, sino como lugar de culto y como escondite. Tras el edicto de tolerancia de 313, las catacumbas cayeron en desuso y en el olvido. En 1578, en Via Salaría, se halló una parte del cementerio de los Gordianos, lo que renovó el interés por las catacumbas. Quince años después, Antonio Bosio, el denominado "Cristóbal Colón de la Roma subterránea", comenzó una serie de excavaciones sistemáticas. Pero habria que esperar hasta el siglo XIX y a Juan Bautista de Rossi para conocer de manera exhaustiva el entramado de tumbas bajo tierra.Bajo tierra.



C.V.

martes, febrero 20, 2007

UN EXPERIMENTO (CASI) SOCIALISTA

L DE DIOCLECIANO fue un experimento socialista con una relativa planificación de la economía, nacionalización de las industrias y multiplicación de la burocracia. La moneda quedó vinculada a una tasa de oro que permaneció invariable durante más de 1.000 años. Los campesinos quedaron fijados en las tierras y constituyeron la «servidumbre de la gleba». Obreros y artesanos fueron «congelados» en gremios «hereditarios», que nadie tenía derecho a abandonar. Se instituyeron las «aglomeraciones». Aquel sistema no podía funcionar sin un severo control de los precios, que fue instituido por un famoso edicto en 301 después de Jesucristo, el cual representa todavía una de las obras maestras de la economía dirigida.
TODO EN ÉL ESTÁ previsto y reglamentado, salvo la natural tendencia de los hombres a las evasiones y su ingenio para tener éxito en ellas. Para combatirlas, Diocleciano tuvo que multiplicar al infinito su Tributaria. «En nuestro Imperio—rezongaba el librecambista Lactando— de cada dos ciudadanos, uno suele ser funcionario». Pululaban confidentes, superintendentes e inspectores. Sin embargo, las mercancías eran sustraídas igualmente de los «stocks» y vendidas de estraperlo, y las deserciones en los gremios de artes y oficios estaban a la orden del día.
A causa de todos estos abusos, llovieron detenciones y condenas, y fortunas de miles de millones fueron deshechas por las multas del fisco. Y entonces, por primera vez en la historia de la Urbe, viéronse ciudadanos romanos cruzar a escondidas los «límites» del Imperio, o sea «el telón de acero» de aquellos tiempos, para buscar refugio entre los bárbaros.
Hasta aquel momento habían sido los bárbaros quienes buscaron refugio en tierras del Imperio, cuya ciudadanía codiciaban como el más precioso de los bienes. Ahora acontecía lo contrario. Era ése el síntoma del fin.


Indro Montanelli «Historia de Roma»

lunes, febrero 19, 2007

PRESCRIBE EL OPIO COMO CALMANTE

NO DE LOS REMEDIOS que Galeno utilizó en sus terapias como calmante y somnífero fue el opio. El médico más importante de la ciencia médica grecorromana, padre de la antigua farmacologia, recomendó esta droga en sus escritos como una de las soluciones más poderosas contra el dolor, cuyo consumo podia provocar un enfriamiento del cuerpo capaz de causar incluso la muerte.
Obtenido del fruto inmaduro de la adormidera, planta herbácea originaria de Asia Menor, el opio fue uno de los remedios universales más conocidos y utilizados en la Antigüedad, dentro de las terapias de la drogomedicina. Los profesionales romanos lo prescribieron en forma de píldoras, supositorios, lavativas o cataplasmas. Para preparar sus medicamentos, Galeno recomendó mezclar la droga con ingredientes que estuvieran templados.
LA DROGOMEDICINA, disciplina antecedente de la farmacologia occidental, buscaba la curación de las personas mediante el consumo de plantas medicinales. Las drogas se preparaban con técnicas especiales y se administraban como parte del tratamiento médico en infusiones, mezclas, jarabes, papillas, ungüentos y emplastos,como polvos y vapores para inhalar, o como sustancias para ingerir o fumar.
Además del opio, otros remedios universales utilizados en la Antigüedad fueron el mitridato, una bebida creada en el siglo I por MitrídatesVI Eupátor, rey del Ponto, y la teriaca, un compuesto elaborado por Andrómaco, el médico de cámara del emperador Nerón. Mitridates, el conocedor de venenos más famoso de la época de Galeno, temeroso de ser envenado por sus enemigos, experimentó con sus esclavos distintas sustancias venenosas y antidotos antes de descubrir el mitridato. Su receta fue mejorada por Andrómaco, que, además de opio, añadió a la composición original cebollas albarranas y otras sustancias minerales, hasta lograr un compuesto de 64 ingredientes a base de drogas extraidas de otras plantas, carne de víbora, sangre de pato, especias, vino y miel.

Este remedio, que sobreviría con ligeras variaciones hasta el siglo XIX, se usaba para combatir la peste, venenos vegetales y animales y todo tipo de dolencias, como el dolor de cabeza, la debilidad de la vista y el oído, o la epilepsia y las dificultades de digestión.



SE ADELANTARON A SIGMUND FREUD

rtemidoro de Daldis basa su diagnóstico en la interpretación de los sueños.
CASI DOS MIL AÑOS antes de Sigmund Freud, los romanos y los griegos hacian una forma rudimentaria de psicoanálisis. El médico Artemidoro de Daldis (siglo II d.c.) recoge sus experiencias como interpretador de sueños en una obra en cinco volúmenes titulada Oneirokritika, (o Libros de los sueños). Los pacientes le relataban lo que habian soñado y el médico relacionaba esas experiencias oniricas con sus trastornos psiquicos o incluso físicos. Pero más que para curar, Artemidoro recurre a la interpretación de los sueños para pronosticar enfermedades.
Naturalmente estamos en un terreno resbaladizo,donde la superstición y la mitología tienen más peso que la ciencia. Pero los pacientes acudían a este tipo de consultas con una fe ciega. El poder de sugestión de algunos médicos y la disposición de ánimo del enfermo tenían mucho que ver con el éxito de esas prácticas. Algunas de las interpretaciones de Artemidoro son tan pintorescas como ésta, referida a una mujer embarazada: «Si se sueña con encender un fuego en el horno.., esto significa que va a nacer un niño, dado que el horno se asemeja a una mujer, porque acoge lo que hace falta para vivir».
Los ROMANOS SE limitan a recoger la tradición médico-religiosa de las civilizaciones egipcia y judía, que daban un carácter relevante a la interpretación de los sueños. Y no sólo los interpretan sino que los prescriben como terapia. En esto también se adelantan a la medicina contemporánea. Romanos y griegos tenían, incluso, clínicas del sueño. El caso más conocido es el del santuario de Esculapio en la isla de Cos, al que acudían peregrinos de todo el mundo... a dormir. Llegaba el paciente, ofrecía un sacrificio al dios Esculapio, hacia una donación (es decir, pagaba los honorarios) y se retiraba a una sala con camas para tener un «sueño terapéutico>>. Se recostaban en los lechos, un esclavo apagaba las luces y todos acababan enbrazo de Morfeo. Los clientes tenían la creencia de que mientras dormían, llegaba el dios Esculapio, les ponía unos ungüentos y los sanaba... o incluso les daba consejos para su curación. Creencia que satirizaría Aristófanes en una de sus comedias.De una de las clínicas del sueño se conserva un curioso testimonio:«Demóstenes de X, paralizado de las piernas, llegó al templo en una camilla y sólo caminaba apoyado en bastones. Cuando se fue a dormir en la sala terapéutica vio un rostro. Soñó que el dios le prescribía quedarse cuatro meses en el templo, ya que durante ese tiempo sanaría. Después de esos cuatro meses, salió curado y por su propio pie».

domingo, febrero 18, 2007

SE PROHÍBE PERSEGUIR A LOS CRISTIANOS

ebido al exceso de mártires, elgobernador Plinio Segundo se vio en la necesidad de dar cuenta de la situación al emperador Trajano,quien reaccionó con un decreto que impedía perseguir a los cristianos.

FUE TAN FUERTE la persecución que entonces nos oprimía en todo lugar que Plinio Segundo, muy destacado entre los gobernadores, impulsado por la gran cantidad de mártires, comunica al emperador la abundancia excesiva de aniquilados por causa de su fe. En la misma carta menciona que no se les ha tomado en ningún acto impío ni contrario a las leyes, con la excepción de levantarse al despuntar el día para cantar himnos a Cristo como a un Dios, y que a ellos también les está prohibido adulterar, asesinar y cometer delitos semejantes, y que en todas las cosas actúan de acuerdo con las leyes.
Trajano reaccionó a todo esto con la promulgación de un decreto que incluye lo siguiente: no buscar a la tribu de los cristianos, pero castigar a quien caiga. Por esta causa la persecución, que mostraba la amenaza de oprimirnos terriblemente, se calmó en cierto modo, pero no obstante no faltaban excusas para quienes deseaban dañarnos. En unas ocasiones eran los pueblos, en otras el gobernador local, quienes disponían maquinaciones contra nosotros, de modo que, a pesar de no haber persecuciones declaradas, algunas se encendían en ciertas partes según cada región, y muchos creyentes lucharon con diversos martirios.
Esta información ha sido tomada de la Apología latina de Tertuliano (...). Su traducción es la siguiente: «Sea como fuere, encontrarnos que está prohibido incluso que nos busquen. Pues Plinio Segundo, gobernador de una provincia, habiendo ya sentenciado a algunos cristianos, y tras rebajarlos en sus cargos, confuso por la gran cantidad de ellos y sin saber qué quedaba por hacer, consultó al emperador Trajano diciéndole que, fuera de que se negaban a adorar a los ídolos, nada impío encontraba en ellos. También le indicaba esto: Que los cristianos se levantaban al despumar el día y cantaban himnos a Cristo como a un Dios, y que para conservar su saber se les había prohibido dar muerte, adulterar, codiciar, disfrutar y cualquiercosa semejante. A esto Trajano respondió por escrito que no se buscara a la tribu de los cristianos, pero que se castigara al que hubiere caído». Todo esto también tuvo lugar en este tiempo.(...)
Tras ostentar el mando del Imperio diecinueve años enteros y seis meses, Trajano fue sucedido por Elio Adriano. A éste, Cuadrato presentó una instancia en favor de los cristianos. Se trata de la Apología defendiendo nuestra religión, porque muchos hombres perversos intentaban inquietar a los nuestros. Todavía circula entre gran número de los hermanos, y nosotros mismos tenemos este escrito en el cual se observan muestras evidentes del conocimiento y de la rectitud apostólica de este varón.
Por su parte, nos da evidencias de su antigüedad cuando dice lo siguiente: «Pero los hechos de nuestro Salvador se hallaban siempre presentes porque eran verdaderos; los que habían sido sanados y los que se levantaron de los muertos no sólo fueron vistos al ser sanados o resucitados, sino que algunos sobrevivieron, durante los días del Salvador, y una vez que El hubo partido permanecieron el tiempo suficiente, de modo que algunos de ellos incluso han llegado hasta nuestros días."


Eusebio de Cesarea. Fragmento de "Historia eclesiástica"

jueves, febrero 15, 2007

EL EMPERADOR Y LOS JURISTAS

E ENTRE TODOS los pueblos de la Antigüedad, tan sólo en Roma se dieron las condiciones culturales precisas para la formación y desarrollo de un ordenamiento jurídico elaborado y controlado por particulares expertos en discernir lo justo de lo injusto: los jurisprudentes o juristas. Vinculada en sus orígenes al colegio de pontífices, la ciencia jurídica, una vez secularizada, se mantuvo ligada a la aristocracia patricio-plebeya de gobierno hasta poco antes de la caída de la República, cuando, al igual que había pasado algunos decenios atrás en el ámbito judicial, se produce la entrada de elementos procedentes del orden ecuestre en el ámbito jurisprudencial.

Entre los proyectos reformadores que Julio César llevaba entre manos cuando cayó asesinado, se encontraba una codificación del Derecho, que contaba con el apoyo de algún jurista de su confianza, pero con la oposición de casi todos los demás, que con esa medida veían peligrar su tradicional gestión del derecho privado. Augusto no retomó el plan «rupturista» de César; fuera por la oposición de Labeón—el jurista más importante y de mayor coraje del momento, que estaba firmemente persuadido de la necesidad de salvaguardar la naturaleza científica del Derecho para no desvirtuar su función política—, o fuese sin más por el convencimiento o el interés de Augusto, que presentaba el nuevo régimen bajo la apariencia ideológica de restauración del viejo orden republicano, el caso es que el príncipe prefirió desmarcarse del proyecto cesariano y se limitó a efectuar una sutil maniobra, hábilmente justificada, que iba a marcar para siempre la jurisprudencia romana: el emperador, «para que la autoridad del Derecho fuera mayor», otorgaba un título especial a algunos juristas, en principio a los mejores, y con ello su autoridad quedaba reforzada al contar con el respaldo de la máxima autoridad imperial.
El régimen de esa concesión quedó institucionalizado con Tiberio. A partir de entonces, las opiniones de los juristas privilegiados serían las que de verdad iban a contar en la práctica, en especial para los jueces, que debían seguirlas a la hora de resolver los litigios a ellos confiados. El correcto uso que tanto los emperadores como los juristas hicieron del delicado mecanismo propició que éste funcionara sin sobresaltos durante mucho tiempo.
En los comienzos del Principado, la relación del emperador con los juristas, sobre todo con los pertenecientes a tradicionales familias senatoriales, fue a veces dificil; el caso más representativo es el del ya mencionado Labeón (aprox. 50 a.C.-l5 d.c.), hijo de uno de los cesaricidas, persona incorruptible y de gran fama pública, que mantuvo siempre una relación de hostilidad hacia Augusto; esa independencia suya frente al poder político, aunque no su hostilidad hacia el príncipe, parece que se transmitió a sus discípulos:Nerva (abuelo del futuro emperador) y Próculo. Más acomodaticio con el poder político se mostró en general otro sector de los juristas. Dificultades objetivas se presentaron a los jurisconsultos bajo emperadores como Calígula, Claudio o Nerón, mientras se abre una nueva era para ellos con la dinastía Flavia, cuando Vespasiano empieza a asociar a los más relevantes juristas a la administración del Imperio.
De todos modos, el verdadero cambio se produce con Adriano, cuando se consolida el Consejo Imperial y los mejores juristas son llamados a formar parte del mismo, y ellos aceptan. En ese momento la jurisprudencia bascula, y el tradicional jurista independiente deja paso al jurista burocrático, que cobra por sus servicios y que insensiblemente se convierte en instrumento al servicio de la política imperial.La mutación es muy importante, pues a pesar de la relevancia que el sector profesional de los juristas alcanza en la administración, la burocratización de la jurisprudencia iba a determinar la pérdida de la identidad de la misma como portadora de una función autónoma fiente al poder político; desde Adriano, los juristas, ni como personas individuales ni como grupo, constituyen ya ninguna alternativa política, cultural o ideológica al poder imperial.
CON LA DINASTÍA de los emperadores Severos (193-235 d.c.), algunos juristas llegan incluso a ocupar la prefectura del Pretorio, el más alto cargo ejecutivo después del emperador. Así ocurre con Papiniano y Ulpiano, que tuvieron muertes especialmente dignas y dramáticas que contribuirían a su mitificación. Emilio Papiniano (hacia 150-212 d.C.), que había sido prefecto del Pretorio con Septimio Severo, se negó a justificar el asesinato de Geta a manos de su hermano Caracalla, por lo que éste lo mandó ejecutar. Su discípulo Domicio Ulpiano (hacia 1 70-223 d.c.), que gobernaba Roma mientras Alejandro Severo era poco más que un niño, se trazó la titánica tarea de sacar adelante la que se revelaría a la postre como última tentativa de privilegiar al estamento civil frente al militar, saldada con su asesinato a manos de los pretorianos ante los aterrados ojos del todavía adolescente emperador. Corría probablemente el mes de agosto del año 223 d.C., y esa escena, de una fuerza plástica arrolladora, puede ser contemplada simbólicamente como el inicio de la cuenta atrás para la salida de la jurisprudencia creadora de la escena pública.
El asesinato de Alejandro Severo a las puertas de Maguncia el 20 de marzo de 235 pone punto final al Principado, y viene a ponerlo de hecho también a la jurisprudencia creadora. A la caótica situación en que se verá sumido el Imperio durante medio siglo, sólo será capaz de poner fin una gran personalidad como la del general ilírico Diocleciano (284-305 d.C.), pero el nuevo régimen instaurado por éste se manifestará ya incompatible con la existencia de unos profesionales libres, como habían sido los juristas clásicos.
Javier Paricio. Catedrático de Derecho Romano

SE REDUCE LA PRISIÓN PREVENTIVA

N UNA ÉPOCA en la que la arbitrariedad era moneda corriente, pese a la solidez y coherencia del Derecho romano, Trajano se preocupó por reforzar las garantías jurídicas del ciudadano. Dos reformas claves son atribuibles, en este sentido, a este Cesar de origen hispánico. La primera es la reducción del tiempo de detención preventiva. La segunda, la prohibición de aceptar denuncias anónimas. Las dos medidas tenían como objetivo preservar el estricto respeto a la legalidad. Todo indica que el tiempo de detención preventiva era largo, cuando no indefinido, y que eran relativamente frecuentes las denuncias anónimas, todo lo cual dejaba a muchos ciudadanos romanos indefensos ante la ley. Dos importantes avances del Derecho para evitar que los jueces pudieran extralimitarse en sus funciones o cometer abusos de autoridad.

miércoles, febrero 14, 2007

LA EXCEPCIÓN CRISTIANA

OS CRISTIANOS se vieron poco afectados por la crisis demográfica gracias a su mentalidad. El cristianismo, por ejemplo, propugnaba estrictas normas morales en el terreno de la vida conyugal y equiparaba a hombres y mujeres. Así, condenaba el divorcio, el incesto, la infidelidad matrimonial y la poligamia.
Por supuesto, el cristianismo valoraba la castidad femenina pero, al mismo tiempo, rechazaba esa doble vara de medir que consideraba con benevolencia el adulterio masculino. Además, las mujeres que se convertían al cristianismo gozaban de ventajas adicionales. Por ejemplo, contraían matrimonio a una edad considerablemente mayor que sus coetáneas y tenían la opción de escoger cónyuge. Esa circunstancia reducía la posibilidad de una muerte temprana y, considerablemente, la incidencia de los malos tratos domésticos.
De nuevo los estudios arqueológicos resultan contundentes.
Una mujer pagana tenía tres veces más posibilidades que una cristiana de haber contraído matrimonio antes de los 13 años; y el 44 por ciento de las paganas ya estaban casadas a los 14 en comparación con el 20 por ciento de las cristianas, es decir, menos de la mitad. De hecho, el 48 por ciento de las cristianas eran solteras aún a los 18 años.

El cristianismo tuvo un éxito extraordinario entre la población femenina del Imperio mucho antes de convertirse en religión oficial. De hecho, el número de fieles femeninas de la nueva fe debió exceder considerablemente el de varones y esto en una sociedad donde la ratio demográfica por sexos era exactamente la contraria.

POR EJEMPLO en un inventario de la propiedad confiscada en una iglesia de la ciudad norteafricana de Cirta durante una persecución en el año 303 hallamos 16 túnicas de varón frente a 82 de mujer... ¡Una desproporción superior a cinco a uno!.

Al mismo tiempo, el cristianismo condenaba sin paliativos el aborto, el infanticidio y cualquier forma de ataque a la vida. Esas circunstancias conjuntadas explican que, a la altura del siglo IV, cuando el cristianismo estaba en puertas de convertirse en religión del Imperio, al menos la mitad de la población fuera ya cristiana y que en ella no hubiera repercutido en modo alguno el colapso demográfico.

Al final, lo que realmente había provocado la diferencia había sido la distinta escala de valores y no la intervención estatal.