
Los protagonistas que nos deleitaron con sus composiciones recuperadas en el tiempo, estuvieron a cargo del Coro La Stiga, procedente de Salamanca, y el Conjunto Vocal Virelay.
Ambos escenarios, unidos por el concierto mencionado, pero también curiosamente enlazados fraternamente, por haber sido edificios, protagonistas y testigos de la elaboración de la Constitución de 1812, en dónde sus comienzos más incipientes, se gestaron en la Real Isla de León.

Desconozco si estas coincidencias, fueron intencionadas, o no, pero, ambos conciertos, acertaron de pleno, no ya por la significación de los lugares como sedes de las Cortes de 1810, sino porque la acústica en ambos lugares, según los entendidos, gozan de una soberbia adaptación para tal fin.
La música

Afortunadamente, en esta ocasión, sólo se trababa de disfrutar de unos conciertos bellísimos sin poder evitar, la reflexión que me suscitó este maravilloso evento.