
Quizás mañana no tendrán la esperanza de volver, pero vivían paso a paso, por eso tenían que sacar el mayor provecho posible del momento que transcurría entre alzar un pie y volver a apoyarlo en el suelo, aunque éstos fuesen un calvario por las dolencias que castigaban sus cuerpos por el transcurrir del tiempo, cada paso era toda una vida, pero se reflejaban en sus ojos, la felicidad y ple
nitud de darlos juntos, hoy caminaban hacia el mar, mañana, el recuerdo.

Es posible, que en su día prometieron envejecer sus huesos juntos, y la vida les premió, detrás, una larga estela de vivencias que forjaron la fortaleza suficente para no resignarse, caminaban con su vejez, con su ilusión, caminaban para vaciar el equipaje de amargas nostalgias, caminaban desafiando a la gravedad, pero al fin y al cabo, lograrían sentarse juntos hasta que el mar bañase sus pies cansados.
Sonrisas hechas girones, miradas arrugadas, pero en ellas , la ternura de su amor, quizás al final de los días sea solamente la necesidad de recordarse que aún estaban vivos.
Nelson