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martes, abril 28, 2009

BAELO CLAUDIA

a semana pasada, visité el conjunto arquitéctonico de Baelo Claudia, anteriormente,estuve dos veces, y en esta ocasión, ha sido realmente cuando me he percatado de la importancia de dicho conjunto, al disponer de un guía que nos desmenuzo paso a paso todo el contenido de la ruta a través del itinerario estipulado.
En 1917, se empiezan los primeros trabajos que dan pié para que salgan a la luz las primeras publicaciones científicas sobre el sitio, en 1925, Baelo Claudia, es ya declarada por Real Orden como Monumento Histórico Nacional.
Bolonia, es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de la Pnínsula Ibérica, contando de forma permanente, con un museo monográfico.
El itinerario discurre por las calles principales de la ciudad, donde nos adentramos cruzando su perímetro amurallado por la Puerta Este o "Puerta de Carteia". EI centro monumental donde se desenvolvían las actividades administrativas, culturales y religiosas se sitúa en el cruce de las dos calles principales, el decumanus maximus y el cardo maximus, organizado en torno a una plaza enlosada bordeada por dos porticos, llamada foro. Es un foro típico de finales de la República y principios del siglo I d.C. Alrededor de este, se ubican los distintos edificios públicos, destacando en el lado sur la basílica, edificio de dos plantas destinado a la administración de justicia. La basílica era el autentico limite del foro y reforzaba la impresión de plaza cerrada que producía el área cívica y religiosa. En el lado norte se construyó una tribuna o rostra para las arengas y detrás de ella se encuentra la fuente monumental que también realiza la funci6n de contención de la explanada de los templos. En el pórtico del lado oeste, se sitúan de sur a norte los siguientes edificios: archivo municipal o tabularium, sala de votaciones, edificio no identificado, una calle y el edificio dedicado al culto del emperador o también podría ser una schola (lugar de reuni6n de asociación). En el pórtico este se observan las tiendas, tabernae que funcionaron en el foro hasta que se construyó el mercado, macellum, a fin de desplazar las actividades comerciales del foro, como se estableció en época imperial.
Dominando el centro monumental y sobre la siguiente terraza, se erige la Triada Capitolina, tres templos gemelos dedicados a Jupiter, Juno y Minerva. Como consecuencia del auge de los cultos orientales entre la población romana, se añadió junto a ellos otro templo dedicado a la diosa egipcia Isis, siendo el único en Hispania de planta completa.
En la zona oeste de la ciudad se levanta el teatro, aprovechando la media pendiente de la ladera para asentar su graderío. Tiene siete entradas o vomitorios que dan acceso a los diferentes niveles de la cavea. Al suroeste y abiertas al decumanus maximus se localiza el edificio termal, parcialmente excavado, donde se puede observar el sistema de calefacci6n a través del hipocaustum y las distintas salas destinadas a las tareas de aseo.
Después de las termas, y atravesando la Puerta de Gades, se sigue por la calle principal hasta llegar al macellum. Esta formado por diez tiendas distribuidas en tomo a un patio alargado y otras cuatro que se abren a la fachada del edificio.
Cerrando la visita al centro monumental, accedemos a la plaza sur de la basílica, enlosada con su escalinata de acceso, y dos edificios que la cierran al este y al oeste, el edificio de las dos escaleras y el pequeño monumento absidal.
El itinerario finaliza en la factoría de salaz6n, el complejo industrial de este tipo mas grande de la Península.

viernes, enero 23, 2009

COLUMNA RASTRATA

n la antigua Roma era costumbre llevar como botín del combate los rostrales o espolones de las naves de guerra derrotadas con los que se adornaban la tribuna de los oradores del foro.La primera noticia es del 338 a. C. y se refiere a la conquista de la ciudad latina de Antium, que se había rebelado contra el imperio, donde se capturó su poderosa flota. De ahí los romanos se llevaron seis espolones.
Sin embargo, fue a raíz de la hazaña de Cayo Duilio, que venció en la batalla de Milai a la flota cartaginesa el 260 a. C., lo que dió motivo para erigir en dicho lugar del foro romano una columna rostrata, conmemorando así la primera victoria naval conseguida por lo romanos en la mar y motivo de orgullo para ellos.

domingo, enero 27, 2008

PANEM ET CIRCENSES

a expresión latina panem et circenses suele ser esgrimida por moralistas y satíricos a la hora de censurar que la masa de sus conciudadanos se mueva por intereses exclusivamente materiales (panem) y se apasione por espectáculos triviales (circenses), en vez de por otros más elevados o de más calidad intelectual, estética o moral (a juicio de los censores).
La expresión fue una feliz acuñación del gran poeta satírico romano Juvenal (Ss. I-II). En la X de sus Sátiras, aquella en la que defiende que, ante los avatares de la fortuna, lo que hay que pedir a los dioses es una mente sana en un cuerpo sano (mens sana in corpore sano, v. 356), aprovecha para echarle en cara a la plebe romana: ¿Qué hace la turba de Remo?... Desde que ya no vendemos nuestro voto a nadie, se desentiende de todo; pues quien antaño concedía el poder, las insignias, las legiones, todo, ahora pasa de ello y sólo se interesa ansiosamente por dos cosas: el pan y las carreras (panem et circenses, vv.72-81).

jueves, enero 03, 2008

¿FUE NERÓN EL CAUSANTE DEL INCENDIO DE ROMA?

o cierto es que se encontraba de vacaciones en Anzio, a decenas de kilómetros de la capital, cuando comenzó el fuego. Regresó a Roma nada más enterarse o bien al cabo de uno o dos días, cuando supo que su propia mansión, la Domus Transitoria, y sus valiosas colecciones de arte y joyas estaban siendo devoradas por las llamas. Sea como fuere, resulta difícil creer, como señalan algunas fuentes clásicas, que al llegar a la ciudad Nerón se pusiera a tocar la lira y observara el enorme incendio desde una colina mientras cantaba la ruina de Troya.
Es más probable, como indican otras fuentes, que recorriera la metrópolis escoltado por su guardia. Para estimar los daños en directo y, tal vez, para disfrutar de la destrucción. No es una contradicción. Según algunos testimonios, sirvientes de Nerón prohibieron apagar el fuego, rescatar cadáveres del incendio o recuperar objetos personales so pena de arresto y tortura. También se sabía desde antes del desastre que Nerón pretendía derribar un tercio de la capital —con la oposición tajante del Senado— para levantar una tal Nerópolis, un gigantesco complejo palaciego que perpetuara su memoria por los siglos de los siglos. Los edificios carbonizados en el monte Palatino y, sobre todo, los demolido a propósito al pie del Esquilmo invitaban a imaginar que el proyecto del Emperador ya se había iniciado con la excusa del fuego. Por otro lado, resultaba muy sospechoso que el rebrote del incendio, entre el sexto y el séptimo día, hubiera tenido lugar justo en las propiedades de Tigelino, el protegido del César.
¿El incendio había sido intencionado? ¿Era Nerón el pirómano? Historiadores de la Roma imperial, entre ellos Plinio el Viejo, Tácito, Suetonio o Dión Casio, no dudaron en condenarle de manera más o menos explícita, y la posteridad se basó en ellos para sentenciar al emperador. Los dos primeros, contemoráneos de Nerón, le detestaban. Plinio prosperó bajo los Flavios, la dinastía siguiente a la Julio Claudia y detractora suya.Tácito, un niño en tiempos de Neron, descendía de una falmilia senatorial que veía en este césar a un tirano. En cuanto a Suetonio y Dión Casio, vivieron décadas más tarde y simplemente se hicieron eco de las versiones anteriores. Otros cronistas de la época de Nerón no se pronuncian al respecto o le exoneran. Esta discrepancia entre las fuentes clásicas, varios hechos comprobados y los conocimientos actuales sobre el comportamiento del fuego en los grandes incendios permiten aventurar que Nerón se benefició del incendio, pero no lo provocó.
Referencia Historia y Vida, grandes catástrofes.

miércoles, octubre 17, 2007

JUEGOS ROMANOS

entro de los diversos juegos que atraían la fama entre los aficionados y que llegaron a afición de las masas romanas, sin ninguna duda, fueron las carreras de carros. Por esa razón, el escenario de estos espectáculos, el circo, se convirtió en el mayor de los edificios de la arquitectura romana: el Circo Máximo, el más grande de todos ellos, daba cabida a 385.000 espectadores, frente a los 50.000 que podían llenar el Anfiteatro Flavio o Coliseo. Además, las carreras hípicas serían prácticamente las únicas en sobrevivir a la caída del Imperio romano de Occidente —en el año 476—, convirtiéndose en el juego preferido por las masas de Constantinopla y su heredera, Bizancio.
El auriga o cochero no tenía necesariamente la condición de esclavo que predominaba entre los gladiadores; hubo aurigas incluso que alcanzaron la cumbre de la fama entre los aficiondos y que llegaron a amasar verdadeas fortunas, Diocles,lusitano de origen se conviertió en el héroe de las carreras en los tiempo de Trajano y Adriano; su inscirición funeraria recuerda que obtuvo 1.462 victorias y las fuentes literarias hablan de los 35 millones de sestercios a que ascendía su fortuna personal. Otros se convirtieron en los favoritos del emperador de turno, como en el caso de los amigos de Calígula o el de Asiático el emperador Vitelio.La afición de los espectadores hacia las carreras en el circo les llevaba incluso a disfrazarse con uno de los cuatro colores factiones en que se dividían los aurigas y a tomar partido violentamente en los enfrentamientos que, en ocasiones, solían destacarse al término de la competición. Otras veces, la reunión de muchos partidarios de un color determinado se transformaba en una manifestación de carácter político o reivindicativo, como bien podían atestiguar los diversos funcionarios que fueron cesados tras una turbamulta en el hipódromo de Bizancio.

domingo, febrero 18, 2007

SE PROHÍBE PERSEGUIR A LOS CRISTIANOS

ebido al exceso de mártires, elgobernador Plinio Segundo se vio en la necesidad de dar cuenta de la situación al emperador Trajano,quien reaccionó con un decreto que impedía perseguir a los cristianos.

FUE TAN FUERTE la persecución que entonces nos oprimía en todo lugar que Plinio Segundo, muy destacado entre los gobernadores, impulsado por la gran cantidad de mártires, comunica al emperador la abundancia excesiva de aniquilados por causa de su fe. En la misma carta menciona que no se les ha tomado en ningún acto impío ni contrario a las leyes, con la excepción de levantarse al despuntar el día para cantar himnos a Cristo como a un Dios, y que a ellos también les está prohibido adulterar, asesinar y cometer delitos semejantes, y que en todas las cosas actúan de acuerdo con las leyes.
Trajano reaccionó a todo esto con la promulgación de un decreto que incluye lo siguiente: no buscar a la tribu de los cristianos, pero castigar a quien caiga. Por esta causa la persecución, que mostraba la amenaza de oprimirnos terriblemente, se calmó en cierto modo, pero no obstante no faltaban excusas para quienes deseaban dañarnos. En unas ocasiones eran los pueblos, en otras el gobernador local, quienes disponían maquinaciones contra nosotros, de modo que, a pesar de no haber persecuciones declaradas, algunas se encendían en ciertas partes según cada región, y muchos creyentes lucharon con diversos martirios.
Esta información ha sido tomada de la Apología latina de Tertuliano (...). Su traducción es la siguiente: «Sea como fuere, encontrarnos que está prohibido incluso que nos busquen. Pues Plinio Segundo, gobernador de una provincia, habiendo ya sentenciado a algunos cristianos, y tras rebajarlos en sus cargos, confuso por la gran cantidad de ellos y sin saber qué quedaba por hacer, consultó al emperador Trajano diciéndole que, fuera de que se negaban a adorar a los ídolos, nada impío encontraba en ellos. También le indicaba esto: Que los cristianos se levantaban al despumar el día y cantaban himnos a Cristo como a un Dios, y que para conservar su saber se les había prohibido dar muerte, adulterar, codiciar, disfrutar y cualquiercosa semejante. A esto Trajano respondió por escrito que no se buscara a la tribu de los cristianos, pero que se castigara al que hubiere caído». Todo esto también tuvo lugar en este tiempo.(...)
Tras ostentar el mando del Imperio diecinueve años enteros y seis meses, Trajano fue sucedido por Elio Adriano. A éste, Cuadrato presentó una instancia en favor de los cristianos. Se trata de la Apología defendiendo nuestra religión, porque muchos hombres perversos intentaban inquietar a los nuestros. Todavía circula entre gran número de los hermanos, y nosotros mismos tenemos este escrito en el cual se observan muestras evidentes del conocimiento y de la rectitud apostólica de este varón.
Por su parte, nos da evidencias de su antigüedad cuando dice lo siguiente: «Pero los hechos de nuestro Salvador se hallaban siempre presentes porque eran verdaderos; los que habían sido sanados y los que se levantaron de los muertos no sólo fueron vistos al ser sanados o resucitados, sino que algunos sobrevivieron, durante los días del Salvador, y una vez que El hubo partido permanecieron el tiempo suficiente, de modo que algunos de ellos incluso han llegado hasta nuestros días."


Eusebio de Cesarea. Fragmento de "Historia eclesiástica"

jueves, febrero 15, 2007

EL EMPERADOR Y LOS JURISTAS

E ENTRE TODOS los pueblos de la Antigüedad, tan sólo en Roma se dieron las condiciones culturales precisas para la formación y desarrollo de un ordenamiento jurídico elaborado y controlado por particulares expertos en discernir lo justo de lo injusto: los jurisprudentes o juristas. Vinculada en sus orígenes al colegio de pontífices, la ciencia jurídica, una vez secularizada, se mantuvo ligada a la aristocracia patricio-plebeya de gobierno hasta poco antes de la caída de la República, cuando, al igual que había pasado algunos decenios atrás en el ámbito judicial, se produce la entrada de elementos procedentes del orden ecuestre en el ámbito jurisprudencial.

Entre los proyectos reformadores que Julio César llevaba entre manos cuando cayó asesinado, se encontraba una codificación del Derecho, que contaba con el apoyo de algún jurista de su confianza, pero con la oposición de casi todos los demás, que con esa medida veían peligrar su tradicional gestión del derecho privado. Augusto no retomó el plan «rupturista» de César; fuera por la oposición de Labeón—el jurista más importante y de mayor coraje del momento, que estaba firmemente persuadido de la necesidad de salvaguardar la naturaleza científica del Derecho para no desvirtuar su función política—, o fuese sin más por el convencimiento o el interés de Augusto, que presentaba el nuevo régimen bajo la apariencia ideológica de restauración del viejo orden republicano, el caso es que el príncipe prefirió desmarcarse del proyecto cesariano y se limitó a efectuar una sutil maniobra, hábilmente justificada, que iba a marcar para siempre la jurisprudencia romana: el emperador, «para que la autoridad del Derecho fuera mayor», otorgaba un título especial a algunos juristas, en principio a los mejores, y con ello su autoridad quedaba reforzada al contar con el respaldo de la máxima autoridad imperial.
El régimen de esa concesión quedó institucionalizado con Tiberio. A partir de entonces, las opiniones de los juristas privilegiados serían las que de verdad iban a contar en la práctica, en especial para los jueces, que debían seguirlas a la hora de resolver los litigios a ellos confiados. El correcto uso que tanto los emperadores como los juristas hicieron del delicado mecanismo propició que éste funcionara sin sobresaltos durante mucho tiempo.
En los comienzos del Principado, la relación del emperador con los juristas, sobre todo con los pertenecientes a tradicionales familias senatoriales, fue a veces dificil; el caso más representativo es el del ya mencionado Labeón (aprox. 50 a.C.-l5 d.c.), hijo de uno de los cesaricidas, persona incorruptible y de gran fama pública, que mantuvo siempre una relación de hostilidad hacia Augusto; esa independencia suya frente al poder político, aunque no su hostilidad hacia el príncipe, parece que se transmitió a sus discípulos:Nerva (abuelo del futuro emperador) y Próculo. Más acomodaticio con el poder político se mostró en general otro sector de los juristas. Dificultades objetivas se presentaron a los jurisconsultos bajo emperadores como Calígula, Claudio o Nerón, mientras se abre una nueva era para ellos con la dinastía Flavia, cuando Vespasiano empieza a asociar a los más relevantes juristas a la administración del Imperio.
De todos modos, el verdadero cambio se produce con Adriano, cuando se consolida el Consejo Imperial y los mejores juristas son llamados a formar parte del mismo, y ellos aceptan. En ese momento la jurisprudencia bascula, y el tradicional jurista independiente deja paso al jurista burocrático, que cobra por sus servicios y que insensiblemente se convierte en instrumento al servicio de la política imperial.La mutación es muy importante, pues a pesar de la relevancia que el sector profesional de los juristas alcanza en la administración, la burocratización de la jurisprudencia iba a determinar la pérdida de la identidad de la misma como portadora de una función autónoma fiente al poder político; desde Adriano, los juristas, ni como personas individuales ni como grupo, constituyen ya ninguna alternativa política, cultural o ideológica al poder imperial.
CON LA DINASTÍA de los emperadores Severos (193-235 d.c.), algunos juristas llegan incluso a ocupar la prefectura del Pretorio, el más alto cargo ejecutivo después del emperador. Así ocurre con Papiniano y Ulpiano, que tuvieron muertes especialmente dignas y dramáticas que contribuirían a su mitificación. Emilio Papiniano (hacia 150-212 d.C.), que había sido prefecto del Pretorio con Septimio Severo, se negó a justificar el asesinato de Geta a manos de su hermano Caracalla, por lo que éste lo mandó ejecutar. Su discípulo Domicio Ulpiano (hacia 1 70-223 d.c.), que gobernaba Roma mientras Alejandro Severo era poco más que un niño, se trazó la titánica tarea de sacar adelante la que se revelaría a la postre como última tentativa de privilegiar al estamento civil frente al militar, saldada con su asesinato a manos de los pretorianos ante los aterrados ojos del todavía adolescente emperador. Corría probablemente el mes de agosto del año 223 d.C., y esa escena, de una fuerza plástica arrolladora, puede ser contemplada simbólicamente como el inicio de la cuenta atrás para la salida de la jurisprudencia creadora de la escena pública.
El asesinato de Alejandro Severo a las puertas de Maguncia el 20 de marzo de 235 pone punto final al Principado, y viene a ponerlo de hecho también a la jurisprudencia creadora. A la caótica situación en que se verá sumido el Imperio durante medio siglo, sólo será capaz de poner fin una gran personalidad como la del general ilírico Diocleciano (284-305 d.C.), pero el nuevo régimen instaurado por éste se manifestará ya incompatible con la existencia de unos profesionales libres, como habían sido los juristas clásicos.
Javier Paricio. Catedrático de Derecho Romano

SE REDUCE LA PRISIÓN PREVENTIVA

N UNA ÉPOCA en la que la arbitrariedad era moneda corriente, pese a la solidez y coherencia del Derecho romano, Trajano se preocupó por reforzar las garantías jurídicas del ciudadano. Dos reformas claves son atribuibles, en este sentido, a este Cesar de origen hispánico. La primera es la reducción del tiempo de detención preventiva. La segunda, la prohibición de aceptar denuncias anónimas. Las dos medidas tenían como objetivo preservar el estricto respeto a la legalidad. Todo indica que el tiempo de detención preventiva era largo, cuando no indefinido, y que eran relativamente frecuentes las denuncias anónimas, todo lo cual dejaba a muchos ciudadanos romanos indefensos ante la ley. Dos importantes avances del Derecho para evitar que los jueces pudieran extralimitarse en sus funciones o cometer abusos de autoridad.

viernes, enero 26, 2007

BREVES

l arco permite construir el primer puente de piedra sobre el Tíber
ROMA. 179 A.C.— Por orden de los censores Marco Aurelio Lépido y Marco Fulvio Nobilior, se construyó en Roma el Pons Aemilia, el primer puente de la ciudad. La construcción, posible gracias al dominio del arco en la arquitectura y al uso del ladrillo, enlazaba el centro de la Urbe con el Foro Boario, en la margen derecha del río Tíber. Las obras se prolongaron por espacio de dos años.
l Senado romano prohíbe los cultos orgiásticos en honor de Baco.
ROMA. 186 A.C.— El Senado de Roma prohibió la celebración de bacanales en la ciudad y en toda Italia, así como la destrucción de los centros donde estas fiestas se celebraban en secreto. La medida fue justificada en que las francachelas eran inmorales, perniciosas para el orden público y peligrosas para la existencia misma del Estado, después de que algunas de ellas hubieran terminado con reyertas y asesinatos. A quien no cumpliera la ley se le amenazó con la pena de muerte. La prohibición de las bacanales, que en un principio fueron cultos exclusivamente femeninos, se decretó cuando ya se habían admitido hombres en las celebraciones. Las reuniones, en las que se practicaban ritos secretos en honor del dios Baco (el Dionisos griego), se convocaban por la noche, cinco veces al mes.

jueves, enero 25, 2007

TRES GUERRAS PÚNICAS

a lucha por el Mediterráneo.
La lucha por Sicilia.
Los cartagineses, replegados en el Oeste de Sicilia y en Messina (Este de la isla), desean controlar sus cereales y el comercio a través del estrecho. Sicilia estaba habitada por los griegos desde los siglos VIII y VII a.C. y Cartago se había instalado en la isla a comienzos del siglo V a.C. Desde el sur, Hierón de Siracusa, aliado de Roma, impide el proyecto de los púnicos. Hierón y los romanos declaran la guerra y conquistan Agrigento. Comienza a Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.). Roma construye su primera flota y ataca Cartago en 256. Régulo se apodera de Clupea (costa africana), pero es vencido por Jantipo, mercenario espartano que reorganiza el ejército púnico. Cartago arrasa una nueva flota romana cuando Roma asediaba (249) las ciudades del Oeste de Sicilia, que Cartago no perderá hasta 243. Dos años después, el cónsul Lutacio Catulo destruye la flota púnica y firma la paz con Amílcar Barca y Hannón: Cartago debe pagar a Roma 3.200 talentos en 10 años y abandonar Sicilia.
El escenario hispano. Roma conquista Córcega y Cerdeña en el 238-237, pese a que violaba las cláusulas del tratado de paz. En 237, Amílcar Barca inicia la conquista de Hispania para buscar recursos, hombres y compensar la pérdida de las dos islas. Ante el avance cartaginés hacia el Norte, Roma y Cartago firman el Tratado del Ebro, que reconoce la soberanía púnica en los territorios del Sur del río y por el que Asdrúbal renuncia a continuar su avance más allá del mismo. Pero tras la conquista de Sagunto (aliada de Roma), Roma y Cartago se declaran la Segunda Guerra Púnica(218-204 a.C.).
La llegada a Italia. Aníbal cruza los Pirineos, el Ródano y los Alpes y derrota a los romanos en Tesina, Trebia y Trasimeno. Roma contraataca en Africa y la Península. Cneo Cornelio Escipión desembarca en Emporio en 28 y logra importantes victorias para Roma. Aníbal cruza los Apeninos. Batalla de Cannas. Aníbal no puede proseguir su ofensiva e inverna en Campania. En Hispania, los romanos cruzan el Ebro (215),- derrotan aAsdrúbal y toman Sagunto. AsdrúbalBarca llega aItalia en 208.Los romanos cercan a Aníbal por el Sur, colocándole entre dos frentes. Los refuerzos de Asdrúbal, derrotado y muerto en Metauro (207), no llegan. Escipión conquista el Este de Hispania. Roma conduce la guerra a África, Cartago pide refuerzos a Magón y a Aníbal, que en octubre de 202 es derrotado por Escipión en Zama.
El declive de Cartago. Cartago desaparece como potencia y Roma domina el mar. En la Tercera Guerra Púnica (149-146 a.C.): los ejércitos de la Urbe destruyen Cartago.

lunes, enero 22, 2007

VÍA APIA

e inaugura la Vía Apia, carretera de adoquines que une Roma con Brindisi.
ROMA 244 A.C.— Finalizó la construcción de la Vía Apia, la más antigua y larga (377 kilómetros) de las carreteras romanas, que unía en línea recta el sureste de Roma con Capua. Allí giraba, para cruzar Italia hasta Brindisi, el principal puerto de comunicaciones con Grecia. El censor Apio Claudio Caecus (el Ciego, sobrenombre que se le dio cuando perdió a vista al final de su vida) había comenzado las obras en el 312 a.C., por las necesidades estratégicas romanas para su expansión militar en Campania. La anchura de la carretera variaba según la configuración del terreno. Los bordes del camino se marcaban mediante mojones colocados a intervalos regulares que señalaban la distancia a un centro determinado y el nombre y la fecha del constructor. A diferencia de los etruscos, las carreteras romanas comienzan a construirse cuidadosamente en a mayoría de sus tramos. Durante la república, los censores eran los responsables de la construcción y reparación de carreteras. La Via Apia recibió ese nombre en honor de quien inició la obra, autor además del más antiguo acueducto que se conoce. En un tramo de unas cinco leguas estaba flanqueada por numerosos sepulcros.

COCINA ROMANA-RECETAS

PRIMER PLATO
CREMA DE CEBADA
SE PONE EN REMOJO cebada pelada durante toda la noche. Se tritura la cebada pelada y se pone a fuego vivo. Cuando haya hervido, se le añade una buena cantidad de aceite, un manojito de eneldo, una cebolla seca, ajedrea y un codillo. Al conjunto se le añade cilantro verde y sal fina, y se pone a cocer todo para obtener una crema. Cuando se haya cocido bien, se retira el manojo de eneldo y se pasa la crema a otra zacuela teniendo cuidado de que no se pegue ni se queme. Se quitan entonces los grumos a la crema, se pasa por el colador y se vierte sobre el codillo. Se muele entonces pimienta, aligustre, un poco de poleo seco, comino y sil otstado. El conjunto se rocía con miel, vinagre, defritum y garum y se vierte todo en la cazuela de manera que cubra bien el codillo. A continuación se pone a hervir a fuego lento.

SEGUNDO PLATO
COCHINILLO ASADO CON PASTA DE MIEL
SE LIMPIA EL COCHINILLO, se vacia por el gaznate y se seca. Luego se machacan 25 gramos de pimienta, miel y vino y con este condimento se pone a cocer. Se desmenuza a pasta en seco y se mezcla poco a poco con el contenido de a olla. Se desmenuza la pasta en seco y se mezcla poco a poco con el contenido de la olla. Se remueve con una rama de laurel verde y se cuece hasta que queda ligero y suntuoso. A continuacón se rellena e cochinillo con esta pasta, se cierra, se cubre con papel y se mete en el horno. Cuando quede asado, se desata y se sirve.

POSTRE
TORTILLA DE LECHE
SE BATEN CUATRO huevos, un cuarto de litro de leche y una cucharada de aceite hasta que se forma una mezcla. En una sartén se verte un poco de aceite, se calienta y se le añade la mezcla preparada. Cuando se ha cuajado por un lado, se le da la vuelta. Sobre la tortilla se pone miel y pimienta, y se sirve.

SALSAS
CÓMO SE PREPARA EL GARUM
EN UN RECIPIENTE se colocan entrañas de peces mezcladas con pececitos pequeños y pedazos diminutos de pescado. Se mezcla bien todo hasta que forme una pasta homogénea que recibe el nombre de liquamen. Una vez conseguido, se pone la pasta al sol agitándola y batiéndola a menudo para que vaya fermentando. Cuando la acción del sol ha reducido considerablemente la parte líquida, se sumerge un cofin en el recipiente. El líquido que se filtra lentamente en el cofin es el garum, es decir, la parte más exquisita del liquamen. Lo que resta-la hez del garum-recibe el nombre de allec y es una salsa inferior.

domingo, enero 21, 2007

LENGUA DE MIRLO Y SALSA DE ENTRAÑAS DE PESCADO

ARA EL GRAN PÚBLICO el yantar de los antiguos romanos aparece vinculado a copiosísimos manjares e incluso a una especie de comida italiana actual repleta de pastas. Ambas imágenes resultan sugerentes pero distan mucho de la realidad. Hasta el período del Alto Imperio, el romano no destacó por la sofisticación en la mesa sino por una búsqueda de alimentos que llenaran, en el sentido más literal del térno.
El pan tardó en ser utilizado de manera generalizada por los romanos y puede que no se impusiera hasta el siglo II a.C. Durante los siglos anteriores el trigo se utilizaba fundamentalmente para preparar la puls, una sopa que suele distinguirse en los tratados de la polenta, elaborada con cebada tostada y triturada. De las verduras, los romanos consumían la col, el puerro, las lechugas y las acelgas.
Inicialmente, las frutas de que disponían los romanos fueron limitadas. Tenían, fundamentalmente, manzanas, peras, cerezas, ciruelas y uvas, a las que se sumaban algunos frutos secos, como las almendras, las nueces y las castañas.
Por lo que se refiere a las carnes, los romanos consumían, sobre todo, aves de corral, como la gallina; corderos y cabritos, y, en menor medida, cerdo y buey .De la caza destacaba el ciervo. Asimismo eran aficionados a los caracoles. Hasta aquí sus gustos son similares a los nuestros. No se puede decir lo mismo de otros platos, que para ellos eran exquisitos. Es el caso de los lirones, que criaban en las granjas; la carne de asno salvaje, la lengua de mirlo o la pechuga del sítaco, una especie de papagayo parlanchín.
Tampoco sería agradable para un paladar de hoy el cochinillo asado y relleno de pajaritos vivos. Se asaba el cerdo, se introducían gorriones o periquitos, se cosía el asado y acto seguido se sacaba a la mesa y se procedía a trinchar el animal. Era un espectáculo digno de verse. Primero se oía el piar de los pajarillos, presos en el cerdo como Jonás en la ballena, y luego, al abrir la tripa del gorriníllo, brotaba de su vientre la bandada de aves. Lo curioso es que los invitados al banquete se comían luego el asado, con los restos dejados por sus diminutos habitantes.
Los estratos más humildes de la población consumían sobre todo pescaditos conservados en salmuera, mientras que las clases acomodadas manifestaban su predilección por pescados que todavía en la actualidad resultan de precio elevado como es el caso del rodaballo, el esturión o los salmonetes.
Lo condimentaban casi todo con una salsa hecha de entrañas podridas de pescado, llamada garum.Y lo regaban con vino, que se tomaba mezclado con agua. Bebían, además, el mulsurn (vino mezclado con miel), aqua mulsa (hidromiel) y cerveza.
Los frugales romanos consumían por regla general una sola comida fuerte al día. El desayuno no era consumido siempre y no pocas veces, cuando se tomaba, solía consistir en algo muy ligero que, en ocasiones, se reducía a un simple trozo de pan o incluso a un vaso de agua, posiblemente para facilitar el tracto intestinal. Sólo entre las clases pudientes este desayuno era más rico, incluyendo aceitunas, huevos, queso, pan y miel. La comida principal se realizaba al mediodía y por la noche se consumía una cena. No obstante, también era muy habitual que la comida se retrasara al final del día y entonces se suprimía la cena. En esos casos, era normal introducir un almuerzo entre el desayuno y la comida.
La mayoría de los romanos tomaban el almuerzo en alguna taberna o compraban algo de comida a vendedores callejeros. Desde luego, y fuera cual fuera su contenido, se trataba de una comida rápida, de pie y fría.La comida de los acomodados constaba por regla general de tres platos, lo que se denominaba ab ovo usque ad mala (del huevo a las manzanas). El primer plato era algo ligero -huevos, verduras, pescado o mariscos- preparado de manera muy sencilla. El plato principal consistía en carnes cocinadas en cantidad y calidad relacionadas con el poder adquisitivo de la familia. De postre, tomaban fruta, pasteles o aceitunas.
Era bastante corriente que en los hogares pudientes abundaran los invitados y que la cena se transformara en un banquete (convivium). En estos casos, los ricos e influyentes patroni -dirigentes políticos y financieros- reunían en torno a su mesa a los clientes, que eran jóvenes aspirantes a hacer carrera, pero también artistas o abogados sin empleo. El patronus tenía la obligación de invitarles a comer, pero si no le agradaba su compañía o no la estimaba útil, tenía la posibilidad de regalarles comida que se llevaban a casa en una cesta. Aunque conocemos algún caso, como los de Nerón o Vitelio, en que la cena comenzaba por la mañana y se extendía a lo largo del día, se trataba de una excepción.
La comida se consumía con los dedos habitualmente aunque se cortaba con cuchillos que tenían la hoja de hierro y el mango de hueso, madera o bronce. También eran habituales las cucharas de bronce, plata o hueso y se utilizaban para consumir alimentos líquidos o huevos. Nos han llegado los nombres de los diversos instrumentos. Por ejemplo, sabemos que las cucharas podían ser cacillos o trulla, cuchara propiamente dicha o ligula y la cucharilla puntiaguda o cochlea para sacar los caracoles de la concha o ayudar a limpiar los mariscos.
Aunque comían sentados, entre las clases acomodadas se fue abriendo paso la costumbre de comer recostados en lechos e incluso de yantar al aire libre en sus jardines privados. Los lechos se agrupaban en grupos de tres (los famosos triclinios). Sólo comían sentados los niños a los que se colocaba en taburetes ante el triclinium paterno (Suetonio, Claudio, XXII), los esclavos —que sólo podían recostarse para comer los días de fiesta (Columela XI, 19)— los paletos procedentes de provincias y los clientes de posadas y tabernas (Marcial V, 70).
César Vidal.