viernes, octubre 06, 2006

ROGER DE FLOR,UN ADALID MÍTICO EN BARCELONA

L MÍTICO ADALID almogávar Roger de Flor no era catalán sino siciliano, e hijo de alemán e italiana, lo que no le impidió sentirse súbdito aragonés ni ponerse bajo la autoridad del condado de Barcelona, pues en aquella patria grande que fue la Europa medieval las fronteras regionales aún no habían hecho mella en la conciencia de las personas. Roger de Brindisi, que así se llamaba el caballero antes de adoptar el otro más heráldico, fue un hombre culto que dominaba el latín y el griego, tenia rentas patrimoniales en la isla de Malta y era vicealmirante de la flota siciliana cuando a finales del trescientos, el basileo de Bizancio pidió al rey de Sicilia que le defendiese del avance otomana. Federico III, el hermano discolo del rey Jaime de Aragón que gobernaba con autonomía la isla, no quería enviar tropas regulares, así que decidió que la ocasión era propicia para dar empleo a las numerosas partidas de almogávares catalano- aragoneses que tan destacado papel habían jugado desde 1282.Para los nuevos escenarios de su lucha -los restos del imperio bizantino, con Grecia incluida-, encontró un jefe adecuado, un hombre de espíritu caballeresco que vio en la empresa de Bizancio la puerta franca hacia la gloria.
POCO TIEMPO TARDÓ Roger de Flor en conseguir la meta que se había propuesto Era un camino arduo, pero el esforzado caudillo logró victorias fulminantes y la fama de la Gran Compañía se extendió por todo el orbe mediterráneo. Y aunque en principio la campaña no se inscribió en la política expansionista de la Corona de Aragón ni en la estrategia militar siciliana, lo que era mero compromiso hacia Bizancio, pronto se transformó en una de las aventuras históricas más sorprendentes y singulares del Medievo europeo. Roger acorraló a los turcos en el monte Tauros, a las puertas de Cilicia, y conquistó numerosas ciudades sin apenas resistencia.
Fue nombrado duque, almirante y más tarde césar. Pero su ambición le perdió y los consejos prudentes de su esposa, que conocía los ardides de la Corte de Bizancio, no fueron suficientes para disuadirle de acudir al banquete en el que el heredero Miguel le tendió una celada fatal.
Roger de Flor murió asesinado y su desaparición provocó la célebre y tenebrosa venganza catalana.
I.M.

SEVILLA SE RINDE ANTE EL BLOQUEO NAVAL DE BONIFAZ

FERNANDO III, REY DE CASTIILLA y LEÓN, le cuadraba divinamente ese refrán que dice: «A Dios rogando y con el mazo dando». Dios recibía sus ruegos; Los infieles, sus mazazos. Convirtió ambos gestos, especialmente el segundo, en la misión-obsesión de su vida.
Nacido en el año 1199, hijo de Alfonso IX y de doña Berenguela, unificó los reinos de Castilla y León. Y a continuación se aplicó al mencionado objetivo que había fijado como centro supremo de su existencia. Su lema era: «Darle fierro al infiel>, expeditivo método para devolver la tierra a los hijos de Cristo por el procedimiento de arrebatársela a los de Mahoma.
En el 1234 se puso concienzudamente a la tarea. Ese mismo año ocupó Úbeda. Luego, en 123 6, Andújar, Baeza y Córdoba. En 1243, Murcia. En 1246, Jaén y de momento empezó a pensar en Sevilla. Nada menos. Fernando la veía desde la fortaleza de Alcalá de Guadaira, que había tomado tras una serie de expediciones de saqueo por tierras de Carmona. Corría ya el año 1 247.
Sevilla se ahogaba porque las tropas de Fernando, con la espada o con la pluma de los pactos, tenían ya en su poder, además de Carmona y Alcalá de Guadaira, Lorea, Guillena, Gerena, Cantillana y Alcalá del Río. Entonces, Sevilla sólo respiraba por mar, a través del pulmón liquido que constituía el Guadalquivir. Pero las naves de la primera flota castellana, al mando del almirante Ramón de Bonifaz, bloquearon el río y le cortaron a la ciudad andaluza el riego sanguíneo.
Una vez caída Córdoba y dejando todavía a un lado Granada, Sevilla era un regalo para la cristiandad. Su conquista suponía un avance militar, político y psicológico de primer orden para los creyentes. Así que a sus golosas puertas se reunió lo más selecto de la nobleza castellana. Pero la ciudad resistió y, durante meses, se produjeron escaramuzas en las que ningún bando cobró ventaja. Sin embargo, el 3 de mayo de 1248, Bonifaz rompió el puente de barcas que unía Sevilla con Triana, a través del cual se abastecía la población.
Empezó el hambre. Y con ella, la auténtica debilidad de los defensores. Las sucesivas embajadas de notables musulmanes que, a espaldas de los jefes militares, se entrevistaron con Fernando para pactar las condiciones de rendición no encontraron en éste flexibilidad alguna. Rendición incondicional. Eso era todo.
No tardó mucho en llegar. El 23 de noviembre, el rey tomó el Alcázar y dio un plazo de un mes para que la población musulmana abandonara el resto de la ciudad. Puso a su disposición una serie de pequeñas naves. Pero la mayoría prefería pasar a las restantes tierras musulmanas de la Península. El 22 de diciembre de 1248, un mes después de la toma del Alcázar, la ciudad entregaba sus llaves al rey cristiano. Una conquista recíproca. Los vencedores, hijos de la austeridad castellana y la severidad religiosa, se quedaron prendados de la riqueza y, llamémosla, alegría de los monumentos y calles. Sevilla era otro mundo.
Su caída supuso un hito en el proceso de Reconquista. En cierto modo lo frenó porque impuso la necesidad de consolidar y organizar un gran y rico territorio: la Baja Andalucía. Fernando, que no era sólo un obseso de la guerra, se entregó a ello. Repartió las tierras entre las órdenes militares y eclesiásticas, entre los nobles y los plebeyos.
Lo hizo en forma de heredamientos y donamos. Los primeros se entregaron a los repobladores que sustituyeron a los moros expulsados. Los segundos a quienes, de una forma directa o indirecta, con las armas o el dinero, habían contribuido a la tarea. Y se preocupó especialmente del ordenamiento jurídico y de otros aspectos unificadores. Por ejemplo, la adopción de la dobla como moneda áurea en sustitución del maravedí, que permanecería en Castilla únicamente como moneda de cuenta.
Pero Fernando III, no abdicó del todo de sus entusiasmos guerreros. A pesar de que no se encontraba muy «católico» de salud, se le ocurrió llevar su cruzada a África, al mismo corazón del invasor. Así pretendía evitar nuevas invasiones musulmanas, como la de los almorávides o los almohades.
El rey Fernando ni siquiera pudo cruzar el Estrecho. Murió en su querida Sevilla e130 de mayo de 1252. Allí, en la capilla real de la Catedral, yace enterrado. Su hijo Alfonso, uno de sus 13 vástagos, frutos de sus dos matrimonios, heredó el trono a los 32 años. Pasará a la historia cón el nombre de Alfonso X «el Sabio». Su padre, paladín de.la cristiandad, fundador de las catedrales de Burgos y Toledo, así como de la Universidad de Salamanca, fue llamado ya para siempre «El Santo», tras su canonización en 1671 por parte del Papa Clemente X.Carlos Toro

LA BATALLA DE KULIKOVO

ASARÁ UNA GENERACIÓN y le sucederá la siguiente; nacerán vidas y acontecerán muertes, pero nadie en el glorioso pueblo de los mongoles podrá olvidar jamás a los guerreros que combatieron contra el príncipe Dmitri en el campo de Kulikovo.
Hasta el mismo momento antes de que comenzara el combate temí que los rusos eludieran el enfrentamiento. Una neblina espesa descendió sobre la llanura y durante un buen tiempo perdimos incluso la posibilidad de contemplar a nuestros adversarios (...) Pero cuando la duda se hacía más dolorosa comenzó a soplar un vientecillo y la niebla se disipó. Lo que entonces apareció ante nuestros ojos fueron los soldados extrañamente ataviados de DmitrL
Aquella visión no nos causó ningún temor. Parecían tan pocos, tan débiles, tan inferiores que sólo sirvió para encender en nuestros corazones un deseo incontenible de arremeter contra ellos y acabar cuanto antes con su intolerable osadía (...).
Sólo cuando las flechas clavadas en los cuerpos enemigos convirtieron el campo en un terreno similar a un trigal cubierto de espigas recibimos la orden de embestir. Las espadas mongolas fueron forjadas para golpear desde una montura, cayendo y cortando vidas a su paso con la misma fuerza que el rayo. En Kulikovo dejaron de manifiesto la sabiduría de aquéllos que las habían creado. Mientras sujetaba las riendas entre los dientes y guiaba mi caballo con el impulso de las piernas, fui deshaciendo los miembros y los cráneos de todos aquéllos que se cruzaban a mi paso. A lo lejos vislumbré a un joven de largas vestiduras grises. Sujetaba entre sus manos.la de un moribundo pero, de repente, la soltó, se puso en pie y se llevó 1a mano a la frente en la ejecución de lo que me pareció un gesto cuyo significado no lograba penetrar. Entonces sucedió algo inesperado. o/
De repente,pareció que el aire -el mismo que sirvió de puente a nuestras flechas tártaras ,se detenía. Los caballos separaron como si les faltara el aliento y,por un.instante, dio la impresión de que los hombres dejaban' su brega. En ese mismo momento --sería la novena hora- cambió la dirección del viento. Si hasta entonces parecía haber empujado a nuestros guerreros al encuentro del enemigo, ahora dio la impresión de que se alzaba como un muro que nos impedía acercarnos a ellos (...).
LO VI EN ESE MISMO INSTANTE. Montaba un caballo negro y en su cabalgada flotaba en el viento su capa de un color azul tan oscuro que casi parecía similar al de su montura. ¿Cuántos hombres lo seguían? No sabría decirlo. No eran muchos. Sin embargo, su irrupción en el campo resultó terrible (...). Sorprendido, contemplé cómo decapitaba de un solo tajo de su espada a dos de mis compañeros y cómo, a continuación, destrozaba el dispositivo con el que habíamos comenzado a cercar. a los hombres de Moscú.
(...) Estábamos tan seguros de nuestra victoria, era tan grande la convicción que nos embargaba de que aquel encuentro se zanjaría con nuestro triunfo que aquel ligero retroceso ocasionado por el hombre de la capa azul oscuro y sus secuaces nos sumió en el más profundo desconcierto. (...) Entonces, aquellos rusos comenzaron a herir los corceles que
montábamos. Con picas, espadas y cuchillas, los desjarretaban y despanzurraban y, una vez que habían derribado a nuestros jinetes, los remataban a golpes.
Mientras, miraba en torno mío, grité con la intención de reagrupar a rnis compañeros. Resultó inútil. (...) Piqué espuelas a micabapo con la intención de llegar hasta aquel joven vestido de ,gris y,por lo menos, destrozarle la cabeza cou:mi espada. No pude conseguirlo. Como si formaran una riada., los guerreros,que retrocedían me ernpujaron en la dirección opuesta.Apenas había reculado unos pasos cuándo descubrú que los rusos nos estaban empujando hacia el río..No tardamos mucho en llegar hasta la orilla y pronto pude contempIar como los nuestros se arrojaban al agua para intentar cruzar la, corriente y ponerse asalvo.(.. )
Entonces volví a vedo. Cojeaba jadeante mientras la sangre se le concentraba en el rostro proporcionándole un tinte rojizo. Esta vez -estaba decidido- .no se salvaría, como había acontecido unos momentos antes.
Extraje una flecha la última- de mi carcaj de cuero y la coloqué sobre el arco. Alcé el arma con cuidado y apunté con atencion. Podía ser el último muerto que ocasionara en mi vida y, por eso,deseaba asegurarme de no fallar. En ese mismo instante, mi cabeza se convirtio en un torbellino. Reconocí que aquel rostro no era otro que el del halcon que en sueños no había podido cazar. También era el del joven al que había clavado una flecha tan solo unos días antes...
Todo mi cuerpo se sintio invadido en ese instante por la sensacion de que no podría darle muerte jamás. Algo extraño -¿alguien quizá?-le otorgaba una proteccion que yo y mis armas éramos incapaces de quebrantar. Aterrado, dejé caer al suelo el arco. (...) Obligué a mi montura a girar sobre sí misma y galopar hacia el río. Ahora era urgente que me pusiera a salvo.
Fuentes:CésarVidal
Extracto de «El yugo de los tártaros» (SM)
LA BATALLA DE KULIKOVO
(Imagen, conmemoración del 625 años de la batalla de Kulikovo)

ACTA DE INSTALACION DE LAS CORTES GENERALES Y EXTRAORDINARAS




España. Consejo de Regencia

on Nicolás María de Sierra, Secretario de Estado y del Despacho universal de Gracia y Justicia, o interino de Hacienda y Marina, Notario mayor de los Reinos, etcétera, etcétera.
Digo: Que constituido en esta Real isla de León el Consejo de Regencia desde el día 22 del corriente a esperar el momento deseado de la instalación de las presentes extraordinarias Cortes generales, después de haber reiterado la convocatoria acordada ya, y circulada por la Junta Central; y prefijado para su apertura el presente día; habiendo hecho que precediera una solemnísima rogativa pública por tres días, para implorar del Padre de las luces las que exigen para el acierto los sublimes objetos de un Congreso, de que no hay ejemplar en los siglos que han antecedido, por la generalidad y universalidad de la representación nacional con que se ha procurado convocar y organizar; habiéndose dispuesto que para llenar en lo posible la que corresponde a las Provincias desgraciadamente ocupadas por el enemigo, se practicasen elecciones de Diputados suplentes entre los emigrados de ellas, presidiéndolas los primeros magistrados de la Nación; subsiguiéndose a esto el implorar de nuevo la inspiración divina por medio de la Misa del Espíritu Santo, que acordó el Consejo de Regencia, y debía celebrar de pontifical el Cardenal de Scala, Arzobispo de Toledo, en virtud de un Decreto formal del día de ayer con otros actos de religión análogos al intento; llegado ya el instante en que debía realizarse la instalación, se dispuso que congregados todos los señores Diputados de las Provincias libres y suplentes de las ocupadas, en el Real Palacio de la Regencia, saliesen formados con el Consejo Supremo, y se dirigiesen a la iglesia parroquial en esta Isla, donde había de celebrarse la Misa votiva del Espíritu Santo, cantarse antes o después el himno Veni Sancte Spiritus, y enseguida, precediendo una ligera insinuación exhortatoria, se hiciese por los señores Diputados y suplentes la profesión de la fe y el juramento que debían prestar.
Todo lo cual se preparó y ejecutó con el aparato majestuoso que requería el interés y sublimidad del objeto, habiéndose congregado en dicho Palacio y sala destinada para su recibo los señores:
-Don Benito Ramón de Hermida, Diputado por el Reino de Galicia;
-El Marqués de Villafranca, por el de Murcia;-
-Don Felipe Amat, por el principado de Cataluña;
-Don Antonio Oliveros, por la provincia de Extremadura;
-Don Ramón Pover, por la isla de Puerto Rico;
-Don Ramón Sans, por la ciudad de Barcelona;
-Don Juan Valle, por Cataluña;
-Don Plácido de Montoliu, por la ciudad de Tarragona;
-Don José Alonso y López, por la Junta superior de Galicia;
-Don José María Suárez de Rioboo, por la provincia de Santiago;
-Don José Cerero, por la de Cádiz;-Don Manuel Ros, por la de Santiago;
-Don Francisco Papiol, por Cataluña;
-Don Pedro María Ric, por la Junta superior de Aragón;
-Don Antonio Abadín y Guerra, por la provincia de Mondoñedo;
-Don Antonio Payán, por la de La Coruña;
-Don Juan Bernardo Quiroga, por la de Orense;
-Don José Ramón Becerra y Llamas, por la de Lugo;
-Don Pedro Ribera y Pardo, por la de Betanzos;
-Don Luis Rodríguez del Monte, por idem
-Don Antonio Vázquez de Parga, por la de Lugo;
-Don Manuel Varcárcel, por idem;
-Don Francisco Morrós, por Cataluña;
-Don José Vega y Sentmenat, por la ciudad de Cervera;
-Don Félix Aytés, por Cataluña;
-Don Ramón Urgés, por idem;
-Don Salvador Viñals, por idem
-Don Jaime Creus, por idem;
-Don Ramón de Lledós, por idem;
-Don José Antonio Castellarnau, por idem;
-Don Antonio María de Parga, por la provincia de Santiago;
-Don Francisco Pardo, por idem;
-Don Vicente Terrero, por la de Cádiz;
-Don Francisco María Riesco, por la Junta superior de Extremadura;
-Don Gregorio Laguna, por la ciudad de Badajoz;
-Don Vicente de Castro Lavandeyra, por la provincia de Santiago;
-Don Domingo García Quintana, por la de Lugo;
-Don Andrés Morales de los Ríos, por la ciudad de Cádiz;
-Don Antonio Llaneras, por la isla de Mallorca;
-Don Ramon Lázaro de Dou, por Cataluña;
-Don Alonso María de la Vera y Pantoja, por la ciudad de Mérida;
-Don Antonio Capmany, por Cataluña;
-Don Juan María Herrera, por Extremadura;
-Don Manuel María Martínez, por idem;
-Don Alfonso Núñez de Haro, por la provincia de Cuenca
-Don Pedro Antonio de Aguirre, por la Junta superior de Cádiz;
-Don Joaquín Tenreyro Montenegro, por la provincia de Santiago;
-Don Benito María Mosquera, por la ciudad de Tuy;
-Don Bernardo Martínez, por la provincia de Orense;
-Don Pedro Cortinas, por idem;
-Don Diego Muñoz Torrero, por la de Extremadura;
-Don Manuel Luján, por idem;
-Don Antonio Durán de Castro, por la de Tuy;
-Don Agustín Rodríguez Bahamonde, por idem;
-Don Francisco Calvet y Rivacoba, por la ciudad de Gerona;
-Don José Salvador López del Pan, por la ciudad de la Coruña;
-Don José María Couto, suplente por Nueva España;
-Don Francisco Munilla, suplente por idem;
-Don Andrés Savariego, suplente por idem;
-Don Salvador San Martín, suplente por idem;
-Don Octaviano Obregón, suplente por idem;
-Don Máximo Maldonado, suplente por idem;
-Don José María Gutiérrez de Terán, suplente por idem;
-Don Pedro Tagle, suplente por Filipinas;
-Don José Manuel Couto, suplente por idem;
-Don José Caicedo, suplente por el Virreinato de Santa Fe;
-Marqués de San Felipe y Santiago, suplente por la isla de Cuba;
-Don Joaquín Santa Cruz, suplente por idem;
-Marqués de Puñoenrostro, suplente por Santa Fe;
-Don José Mejía, suplente por idem;
-Don Dionisio Inca Yupangui, suplente por el Virreinato del Perú;
-Don Vicente Morales, suplente por idem;
-Don Ramón Feliu, suplente por idem;
-Don Antonio Suazo, suplente por idem
Don Joaquín Leyba, suplente por Chile;
-Don Miguel Riesco, suplente por idem;
-Don Francisco López Lisperguer, suplente por el Virreinato de Buenos Aires;
-Don Luis Velasco, suplente por idem;
-Don Manuel Rodrigo, suplente por idem;
-Don Andrés de Llano, suplente por Guatemala;
-Don Manuel de Llano, suplente por idem;
-Don José Álvarez de Toledo, suplente por la isla de Santo Domingo;
-Don Agustín Argüelles, suplente por el principado de Asturias;
-Don Rafael Manglano, suplente por la provincia de Toledo
-Don Antonio Vázquez de Aldana, suplente por la de Toro
-Manuel de Aróstegui, suplente por la de Álava
-Don Francisco Gutiérrez de la Huerta, suplente por la de Burgos;
-Don Juan Gallego, suplente por la de Zamora
-José Valcárcel, suplente por la de Salamanca;
-Don José Zorraquín, suplente por la de Madrid
-Don Manuel García Herreros, suplente por la de Soria
Don José de Cea, suplente por la de Córdoba
Don Juan Clímaco Quintano, suplente por la de Palencia;
-Don Jerónimo Ruiz, suplente por la de Segovia;
-Don Francisco de la Serna, suplente por la de Ávila
Don Francisco Eguía, suplente por el señorío de Vizcaya;
-Don Evaristo Pérez de Castro, suplente por la provincia de Valladolid;
-Don Domingo Dueñas, suplente por la de Granada;
-Don Francisco de Sales Rodríguez de Bárcena, suplente por la de Sevilla
Don Francisco Escudero, suplente por la de Navarra
Don Francisco González, suplente por la de Jaén;
-Don Esteban Palacios, suplente por la de Caracas;
-Don Fermín de Clemente, suplente por Caracas;
y,-Don Francisco Fernández Golfín, Diputado por Extremadura.
Salieron todos a las nueve y media en punto de esta mañana formados con el Consejo de Regencia, estando tendida toda la tropa de Casa Real y la del ejército acantonado, y dirigiéndose a la iglesia parroquial, se celebró por aquel Prelado la Misa, en la cual, después del Evangelio y de una breve y sencilla exhortación que hizo el Serenísimo señor Presidente don Pedro Quevedo, Obispo de Orense, se pronunció por mí por dos veces en alta voz la siguiente fórmula del juramento:
«¿Juráis la santa Religión Católica, Apostólica, Romana, sin admitir otra alguna en estos Reinos? ¿Juráis conservar en su integridad la Nación española, y no omitir medio para libertarla de sus injustos opresores? ¿Juráis conservar a nuestro muy amado Soberano el Señor Don Fernando VII todos sus dominios, y en su defecto a sus legítimos sucesores, y hacer cuantos esfuerzos sean posibles para sacarlo del cautiverio y colocarlo en el Trono? ¿Juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que la Nación ha puesto a vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la Nación?»

Y habiendo respondido todos los señores Diputados: «Sí, juramos», pasaron de dos en dos a tocar el libro de los Santos Evangelios, y el señor Presidente, concluido este acto, dijo: «Si así lo hiciereis, Dios os lo premie; y si no, os lo demande».
Se siguió inmediatamente el himno Veni Sancte Spiritus y el Te Deum entonado con gravedad y solemnidad, y finalizada esta función, desde la iglesia bajo la misma formación caminaron a la sala de Cortes, y, habiendo ocupado sus lugares los Sres. Diputados y suplentes, y constituídose sobre el trono el Consejo de Regencia, dijo el señor Presidente un discurso muy enérgico, aunque breve, en que manifestando el estado de alteración, desorganización y de confusión del tiempo en que se instaló, y los obstáculos, al parecer invencibles, que presentaban entonces las circunstancias, para desempeñar dignamente y con los ventajosos efectos que se apetecían, un encargo tan grave y peligroso, concluyó dando el testimonio más irrefragable del patriotismo y sentimientos generosos del Consejo de Regencia, expresando que dejaba al más alto discernimiento y luces de las Cortes la elección y nombramiento de Presidente y Secretarios de aquel augusto Congreso. Con lo cual se finalizó el acto, quedaron instaladas las Cortes, y se retiró el Consejo de Regencia a su Palacio, habiéndose observado en todos estos actos la majestad y circunspección propia de la más noble, generosa y esforzada de las Naciones, y un regocijo y aplausos en el pueblo muy difíciles de explicarse.
De todo lo cual certifico como tal Notario mayor.
Real isla de León, 24 de septiembre de 1810.
NICOLÁS MARÍA DE SIERRA.
(Archivo del Congreso)

jueves, octubre 05, 2006

NAPOLEON REVOLUCIONA EL ARTE DE LA GUERRA

L GENERAL BONAPARTE, veterano de las campañas de Italia y Egipto, ya había dejado de manifiesto que era mucho más que un aprovechado alumno de los maestros militares franceses. Aunque educado según los principios de Lazare Camot y de los hermanos Du Teil que tanto le ayudaron en los primeros pasos de su brillante carrera militar, el ahora emperador de Francia supo aprovechar logros del pasado y sumarIos durante los últimos años a innovaciones de especial relevancia en el campo de batalla. La infantería napoleónica es, en ese momento, la primera de Europa. Aunque el uso de formaciones como la columna y la línea distaba mucho de ser original, Napoleón logró sumar a eso elementos la creación de una infantería que podría denominarse ligera.
Sus componentes eran reclutas bisoños o voluntarios novatos cuyo entrenarmento y veteranía resultaban insuficientes para permitirles maniobrar de una forma más convencional pero cuya efectividad final resultó innegable. Desde septiembre de 1804, todos los regimientos franceses recibieron la orden de convertir una de sus compañías de fusileros en voltigeurs o unidades ligeras. Estos voltigeurs sirvieron,por ejemplo, a Napoleón para ocultar sus maniobras a las fuerzas enemigas. De mayor importancia aún fueron los aportes introducidos por Napoleón en el arma de caballería. A semejanza de lo sucedido con la infantería, el emperador de los franceses creó unidades de carácter ligero. Los lanceros o chevau-légers-lanciers, por ejemplo, proporcionaban a los regimientos pesados una capacidad de reconocimiento impensable en otro ejército europeo.
De la misma manera, unidades como los cazadores a caballo o los húsares cumplían un papel de extraordinaria importancia cubriendo retiradas, despistando a las tropas enemigas en la detección de los avances militares o combatiendo en el campo de batalla. Los dragones -otro de los grandes aportes de Bonaparte- incluso se convirtieron en una especie de unidad de caballería intermedia entre las pesadas y las ligeras. Útiles en combate directo,desempeñaban funciones relevantes en la protección de los flancos y en tareas de reconocimiento. Posiblemente, donde Napoleón mostró con más claridad su talento militar en relación con la caballería fue en su utilización como un arma ofensiva independiente, algo absolutamente inusitado para sus oponentes. Sus ataques con masas compactas de caballería en Jena o Eylau tuvieron un efecto paralizante, primero, y aniquilador después; sobre las mejores fuerzas armadas del continente. Sin embargo; a pesar de sus éxitos en la utilización de la infantería y de la caballería, no debe olvidarse que Napoleón fue educado como artillero y que esta circunstancia tuvo una especial trascendencia en su revolución del arte de la guerra. En contra de la opinión de distintos teóricos de la, artillería, Napoleón modificó el calibre de sus cañones de manera radical. Así, los pertenecientes al calibre 4 fueron sustituidos de manera prácticamente total por los del 6 Y los del 8 por otros del 12. No sólo se trató de un aumento de calibre. El emperador además transformó la artillería de arma de apoyo en un arma ofensiva que hizo converger con terribles consecuencias sobre un punto concentrado de las líneas enemigas.
Además, desde 1800, Napoleón realizó un esfuerzo considerable para que el ejército francés contara con conductores encargados exclusivamente del traslado lo más rápido posible de las piezas artilleras. Estas importantes innovaciones llegaron complementadas por el desarrollo específico de dos pilares del ejército imperial. Nos estamos refiriendo a la intendencia y al mando. La primera no era ciertamente perfecta, pero Napoleón supo consagrar un sistema de despojo y requisa de aquellas zonas por donde pasaban sus hombres que prácticamente aseguraban su alimentación y abastecimiento.
En cuanto al segundo, su sofisticación fue comparativamente extraordinaria. Sin temor a exagerar, puede decirse que no contaba con el más mínimo paralelo en los ejércitos de Rusia, Austria o Prusia. Al Cuartel General Imperial -dividido en el Cuartel General de la Grande Armée, el Comisariado General de Intendencia y la Casa del Emperador- Napoleón sumó un servicio topográfico realmente incomparable y, muy especialmente, la obtención de una verdadera" .montaña de datos relativos a las fuerzas enemigas. Ese sistema permitió a Napoleón controlar con notable perfección fuerzas militares de un tamaño realmente impresionante,circunstancia una vez más totalmente fuera del alcance de otros ejércitos.
Con todo, constituiría un error pensar que los éxitos del emperador radicaron únicamente en las.innovaciones técnicas. Bonaparte supo además utilizar de manera magistral factores como la moral de las tropas, la movilidad de sus fuerzas (en buena medida derivada de las reformas ya señaladas) y la capacidad para separar y parcelar, primero, y destruir, después,las tropas enemigas. Entonces -sería inútil negarloNapoleón era con mucho el general más competente de Europa. Pese a todo, existían razones para interrogarse acerca del tiempo que podría mantener esa superioridad indiscutible. Para empeza los éxitos imperiales derivaron en buena medida de su mando único y centralizado. Sin embargo, habría que preguntarse si, enfrentado con una guerra en varios frentes, sería capaz de delegar en subordinados o insistiría en mantener el mando de una manera única y, por ello, ineficaz. Tampoco parecía que la política seguida por las tropas francesas en territorio enemigo pudiera contribuir a cimentar de manera perdurable las victorias de Napoleón.
LA TÁCTICA DE PRACTICAR expolios continuados y sistemáticos podía ser útil en tropas, pero dificilmente se podía ser tan optimista en relación con las posibles reacciones futuras. Enfrentado con poblaciones civiles hostiles e incluso opuestas violentamente, ¿podría Napoleón sofocar todo tipo de sublevaciones sin que eso influyera negativamente en su estrategia?
Finalmente, había que tener en cuenta que los adversarios de Napoleón fueron derrotados vez tras vez desde hacía más de un lustro. Sin embargo, sería erróneo considerados como a un conjunto de soldados torpes o incompetentes. Eran, en términos generales, militares hábiles, e incluso brillantes, desbordados por una mente bélica superior. Pero precisamente por ello entraba dentro de lo verosímil que acabaran un día adáptando las innovaciones napoleónicas e introduciéndolas en sus ejércitos. Para entonces, Napoleón podría hallarse frente a avispados alumnos dotados con medios materiales superiores. Al darse tal circunstancia, el sol del hasta entonces invicto emperador comenzaría a eclipsarse.
C.V.

TROPAS ESPAÑOLAS PARTICIPARON EN LA CONQUISTA DE SAIGON

N TERRITORIO VIETNAMITA. - Cochinchina, región meridional de Vietnam cuya capital era Hue, fue un territorio gobernado por la familia de los Nguyen, que se había expandido por el delta del Mekong, había ocupado Saigón en 1698 y había extendido lentamente sus dominios por las llanuras del bajo Mekong. La monarquía imperante fue derrocada por un levantamiento en los años 1 771-1 785, pero recuperó el poder en 1 789 por medio de NguyenAnh, quien propició el auge económico de la región. A partir de estas fechas, los soberanos de Hue comenzaron a poner trabas a la presencia extranjera en la región. Esta postura xenófoba fue creciendo en intensidad y dio el pretexto para la intervención militar de los franceses cuando el rechazo de los europeos devino, por parte del emperador anamita Tu Duc, entre 1830 y 1864, en persecución de los misioneros católicos tanto franceses como españoles, que alcanzó su punto más algido con el asesinato del obispo español José María Díaz Sanjurjo. Para proporcionar una mayor consistencia a la respuesta, Francia, basándose en los términos del Tratado de la Cuádruple Alianza, solicitaba la cooperación española, que enviaba desde la guarnición destacada en Manila una expedición integrada por 500 (otras fuentes hablan de 1.400) hombres, peninsulares y tagalos, al mando del coronel Ruiz de Lanzarote.La guerra comenzaba en 1858 y culminaba su primera fase en febrero de 1859 con la toma de Saigón por el general francés Rigault de Genovilly. A partir de 1860, la presencia española se reducía a 200 hombres comandados por el coronel F. J. Palanca, que fueron abandonados a su suerte por las autoridades españolas y cuyo aprovisionamiento quedaba en manos francesas. Palanca fue destituido en 1861, pero no fue relevado hasta 1863. La marcha de la campaña, favorable a los expedicionarios; y el levantamiento de los católicos en Tonkín obligaban a Tu Duc a firmar la paz en Saigón en 1862. Francia sacaba importante tajada económica y política, mientras España recogía algunas migajas en forma de indemnización por la guerra y cierta libertad de comercio en algunas plazas, pero fracasaba en su objetivo de «introducirse a modo de potencia en el continente asiático e iniciar una expansión en el exterior». Antes de regresar a sus bases filipinas,las tropas españolas se vieron forzadas a intervenir en abril de 1863 para sofocar las sublevaciones levantadas en las provincias cedidas a Francia tras la guerra.

miércoles, octubre 04, 2006

CÁSCARAS DE NUEZ PARA UNA GRAN GESTA

OLÓN Y LOS MARINOS QUE CON ÉL iniciaron el viaje hacia las Indias orientales partieron del puerto de Palos en una nao, la Santa María, y dos carabelas, la Pinta y la Niña. A su vuelta, regresaron en las dos carabelas, porque la Santa María, la Capitana, encalló el 25 de diciembre de 1492 en la costa norte de La Española (la actual Santo Domingo y Haití). De los dos navíos, la carabela había nacido como consecuencia de la revolución técnica que la flota europea había sufrido en las últimas décadas de la Baja Edad Media y de una necesidad: el paso de una cultura de navegación de cabotaje (trayectos por aguas conocidas entre los puertos, sin alejarse demasiado de la costa), a la navegación de altura y de las grandes exploraciones.
La navegación de altura y los primeros barcos capaces de soportarla nacieron en Portugal a lo largo del siglo XV, cuando, para regresar a la Península de sus expediciones africanas, los marineros se vieron obligados a abandonar la costa y adentrarse en el mar (los vientos y corrientes costeras eran favorables a la navegación durante el viaje de ida, pero no en la vuelta). Portugal desarrolló entonces un nuevo concepto de nave, heredera de las galeras mediterráneas y de los barcos atlánticos: la carabela latina. De las primeras, la carabela adoptó el aparejo latino (velas triangulares) y las líneas alargadas de su casco; y de los segundos, su constitución robusta y su impulsión exclusivamente vélica. El resultado fue la construcción de barcos de casco estrecho y reducido tonelaje, con dos o tres palos de velas latinas, especialmente aptos y manejables para las expediciones a lo largo de las costas africana.
Los barcos utilizados por Colón eran una variación de estas naves portuguesas: la carabela redonda, que comenzó a fabricarse a finales del siglo XV en los astilleros de la Baja Andalucía. A diferencia de la carabela latina portuguesa, utilizaba velas cuadradas en uno o dos de sus palos, sobre un total de tres. Según los documentos conservados en Canarias, Colón decidió acoplar un aparejo redondo a la Pinta, la nave más rápida de las tres.
Por su parte, como nave comercial de gran tonelaje, la nao nació en el siglo XII. Fue el segundo de los mayores navíos medievales conocidos, tras la carraca. La nave empleaba velas cuadradas en los palos mayor y trinquete (el palo de la proa de la nave, la parte delantera del barco) y en el de mesana (el mástil que está más a popa del buque, la parte trasera), una vela latina. La popa de la nao utilizada por Colón era plana.
De los dos modelos de barcos, las carabelas eran especialmente útiles para las exploraciones y navegaciones rápidas en aguas desconocidas, mientras que la misión de la nao, un navío de más porte, era la de ir en conserva para cargar los hallazgos de las expediciones.
Por entonces, la capacidad de transporte de los barcos no se medía por toneladas (una medida de peso), sino por tonelaje (de capacidad). Se calcula que la nao Santa María era capaz de desplazar alrededor de 100 toneladas, la Pinta unas 70 y algo menos la Niña. La mayor parte de la capacidad de carga de los barcos se reservaba para las provisiones que se consumían durante los viajes. El resto se repartía entre los repuestos del barco, el armamento de la tripulación y los objetos destinados al trueque e intercambio con los pueblos indígenas. En el siglo XV, las naos llegaron a alcanzar 600 toneladas de desplazamiento.
Óscar Medel

martes, octubre 03, 2006

OFICIAL y CABALLERO

ONZALO FERNÁNDEZ de Córdoba fue uno de los últimos caballeros que representaron los ideales medievales y, al tiempo, uno de los primeros que alumbró el Renacimiento. Pródigo hasta la extenuación -"la riqueza es servirme de ella" decía-sus gestos resultan hoy tal vez asombrosos, pero no exentos de imaginación.
En ocasiones dejaba ir a los prisioneros con regalos, después de agasajarlos; ofreció un ducado a los soldados por día que no blasfemaran; compraba lo saqueado por las tropas y lo devolvía a sus propietarios y, por supuesto, mantenía estrictamente los ritos religiosos, hasta el punto de que tras su muerte, se encontraron cilicios y disciplinas en uno de sus cajones.
NO SE CONOCE, además, que tuviera otro trato de mujer que con sus esposas: primero, Isabel de Sotomayor y, cuando ésta falleció de un mal parto, María Manrique. Desde luego, la especie que a veces circula sobre sus su puestas relaciones con doña Isabel la Católica son un burdo engaño. Con razón pudo decir, a pesar de todos sus recelos, el rey Fernando el Católico que el Gran Capitán era «el principal varón de nuestros reinos».

EL CAÑÓN DESEQUILIBRA LA BALANZA MILITAR

l cañón se inventó, por casualidad, a finales del siglo XIII en el laboratorio alemán, Berthold Schwartz. Pero la primera vez que se usó con fines bélicos fue en 1324, durante el asedio de la ciúdad francesa de etz. Así se4 convirtió en el arma deseda.
EL NACIMIENTO DE LOS CAÑONES fue consecuencia del uso de la pólvora y, como tantos inventos, también del azar. Se cuenta que Berthold Schwartz, un fraile alemán de finales del siglo XIII, dejó en un mortero una mezcla de salitre y otros materiales inflamables tapados con una piedra. De forma fortuita, una chispa se coló en la mezcla del religioso y la piedra: salió despedida con violencia, causando grandes desperfectos en su laboratorio. Fue el primer cañonazo de la Historia.
Los chinos habían inventando la pólvora hacía siglos y en algunos puntos de Europa ya se usaba como munición de artillería, mediante distintos artefactos o «ingenios» como los del asedio de Niebla-. Pero los primeros cañones propiamente dichos tuvieron su bautismo de fuego en el asedio de Metz en 1324, en plena guerra civil francesa.
En la península Ibérica, el rey Mohamed IV de Granada, ordenó disparar «pelotas de hierro grandes» para acelerar los asedios de Orihuela y Alicante,según recogen las crónicas de la época; y resultaron decisivos en la Guerra de los dos Pedros entre Aragón y Castilla (1355). Pronto los cañones se utilizaron en las batallas navales: los ingleses los adoptaron desde 1340 y, más tarde, fueron incorporados a todos los grandes barcos de las flotas europeas. La evolución culminó con la construcción del primer buque de guerra: el galeón, que contaba con gran número de cañones en cubierta. A mediados del siglo XIV se desarrolló una artillería más práctica que los primitivos cañones: las lombardas o bombardas. Éstas se componÍan de dos elementos: un tubo de hierro, abierto por ambos lados, llamado caña, y otra parte más corta y cerrada donde se cargaba la pólvora, la recamara..Para dar fuego a la carga, la recámaracontaba con un pequeño agujero llamado oído. La puntería se hacía ,a ojo, hasta que aparecieron, a finales del XIV, unos mecanismos.rudimentarios (joyas de puntería) que servían para colocadas piedras en la dirección adecuada. Sin embargo, las bombardas continuaron siendo piezas de poca precisión. El problema no residía en la calidad de la munición, sino en la escasa potencia del disparo.
La munición que se usaba era conocida como bolaños o pelotas.Fragmentos de piedra caliza para los cañones grandes y proyectiles esféricos de plomo para los pequeños. Hasta que se perfeccionaron, el mayor logro de aquellos rudimentarios cañones es tribaba en el miedo psicológico que infundían en las filas enemigas, que se asustaban al ver tan cerca (apenas dos kilómetros) las bocas de fuego humeantes y, sobre todo, al escuchar el terrible estruendo que hacían.
Los cañones (y sus hermanos pequeños, los arcabuces y mosquetes) se hicieron cada vez más sofisticados, más mortíferos y comenzaron a proliferar por los campos de batalla de Europa. Modificaron las estrategias militares y convirtieron en escombros fortalezas que, hasta entonces, parecían inexpugnables.
Alberto García

JUAN DE LA COSA DIBUJA EL PERFIL DE AMÉRICA

LA LUZ DE LOS siglos, sobresale la labor del geógrafo y navegante Juan de la Cosa. Nacido en Santoña (Santander), se trasladó a vivir a.El Puerto de Santa María, donde habría de firmar su famoso mapamundi en 1500. Si hay una respuesta a la célebre pregunta ¿quién descubrió América?, la más adecuada sería decir que fue Juan de la Cosa. Cuando en el segundo viaje Colón avistó las costas de Cuba, no le cupo la menor duda de que se trataba de Cipango, la actual Japón. Juan de la Cosa lo desmintió con su carta. Ya en el primer viaje colombino, se dio cuenta de que los nativos no eran mongoles, los pájaros no correspondían a los descritos por los viajeros de Oriente, ni las islas pertenecían a Asia. Ésta fue la principal razón de sus desavenencias con Colón.
TAMBIÉN ISABEL DE Castilla se dio cuenta de que el marino cántabro era de fiar. Por ello le envió a Lisboa para espiar a los portugueses y aprender de sus navegaciones. Cuando los reyes suspendieron el monopolio
americano de Colón y comenzaron a otorgar las primeras capitulaciones, Juan de la Cosa figuró en la primera de todas, la concedida a Ojeda en 1499. Fue en esta travesía en la que levantó mapas y trazó distancias para completar su carta. También viajaba con ellos Americo Vespucio, quien a su vuelta publicó unos escritos con las peripecias de la expedición. Aquellas cartas tuvieron mucho eco en Europa y el cosmógrafo Waldseemüller decidió dar el nombre de su autor a la Terra Incognita que los esforzados navegantes habían hallado entre Europa y Asia. La Carta de Juan de la Cosa recogía todo lo descubierto hasta entonces, tanto por españoles y portugueses como por el italiano Caboto al servicio de Inglaterra. En la pieza, hecha con dos pieles de vaca cosidas entre sí e iluminada con oros y dibujos preciosos, aparecen Europa y África con formas muy parecidas a las reales. Las tierras de Asia y el Extremo Oriente siguen fieles a la tradición medieval y a la izquierda aparece claro y rotundo el perfil de América, desde Terranova hasta Brasil. Era el Padrón de Indias, el primer mapa del Nuevo Mundo.
Ignacio Merino

EL «GENERAL VIRUELA», ALIADO DE LOS ESPAÑOLES

a corona española conquistó América gracias a las armas... y a los virus. La caída de los imperios y civilizaciones indígenas fue,. en buena medida, una hecatombe epidemiológica. El Descubrímiento implicó una universalización de las enfermedades y un intercambio de males: los europeos cogimos la sífilis y los americanos se contagiaron del sarampión, la gripe o las paperas.
En el caso de México, el gran aliado de Hernán Cortes fueron las infecciones microbianas. Carentes de defensas, los distintos pueblos de la zona sucumbieron masivamente ante las nuevas enfermedades importadas por los conquistadores. Una simple tos podía ser la sentencia de muérte para un azteca. Se contagiaban y en poco tiempo fallecían.
En 1518, antes de que Cortés llegara a México, la población rondaba los 18 millones de habitantes. Cuarenta años más tarde: en 1560, sólo quedaban 2.600.000 habitantes..La mayoría murieron víctimas de las infecciones, sólo una pequeña parte de las defunciones son atribuibles a la guerra. ;
La viruela y el sarampión fueron las enfermedadesmás mortíferas. El "general Viruela"fue para los indígenas lo que «el general Invierno» para las tropas alemanas en el frente ruso. Pero también diezmaron la población mexicana, la peste, la grípe, la tosferina y las paperas.

domingo, octubre 01, 2006

LAS FUERZAS SUTILES

n el empleo táctico de esas fuerzas sutiles habían sido los españoles sin duda los pioneros y las conocidas como «flotilles a l'espagnole» habían entusiasmado al mando aliado francés en Brest y Cherburgo (1799), inspirándose en ellas Napoleón para proteger el proyectado gran desembarco en la costa inglesa. Establecido el bloqueo inglés una vez que la flota combinada franco-española había fondeado en Brest, Federico Gravina, al mando interino de la española, organizó unas fuerzas sutiles para hacer posible el comercio de cabotaje, ya que el aprovisionamiento por mar era vital debido al bloqueo terrestre mantenido con la colaboración de los realistas. De nuevo Nelson tuvo que sufrir sus efectos, fracasando en su intento de destruir la flotilla de invasión de Boulogne en agosto de ese año.
En la victoriosa defensa de Puerto Rico, doce cañoneras en conjunción con unos pontones artillados habían conseguido rechazar al enemigo inglés, y en la de El Ferrol de 1800 las cañoneras habían guardado eficazmente la entrada a la ría y su fuego había resultado muy útil en la defensa del castillo de San Felipe y de las lomas que lo rodeaban.
Decididamente, el empleo de embarcaciones artilladas, combinado o no con otros elemehtos, como buques y baterías de costa con los que se podía comunicar mediante un completo y desarrollado código de señales, era la mejor medida defensiva, a la par que la más económica.
En estas acciones pasadas y para las que la nueva guerra pudiera deparar se habían aprovechado algunas embarcaciones ya existentes en los puertos para otros usos y de muy diverso tipo, dotándolas de cañones, pero otras se construyeron para este exclusivo objetivo de acuerdo con la experiencia adquirida y en ellas se emplearon nuestros ingenieros navales, así como en la adaptación en su exiguo espacio de las piezas giratorias, de los hornillos y de la dotación de pólvora, balas e instrumental artillero.

LOS AHORCADOS DE LA PLAZA MURILLO-BOLIVIA

l 21 de julio de 1946, una enorme y desenfrenada muchedumbre de indios y mestizos tomó por asalto el palacio del Gobernador, en La Paz. El Presidente de la República, Gualberto Villarroel, fue arrancado de su despacha a. pesar de una breve y desesperada resistencia de su guardia. Las amotinados le despojaron de sus vestiduras y le colgaron cabeza abajO' de una farola, baja el mismo balcón de la Presidencia. Su edecán, llamado Vallivian, un secretario llamado Uría, y otros dos a tres colaboradores de Villarroel fueron muertos igualmente y colgados de la misma ignominiosa manera, en otros tantos reverberos de la plaza. de Murillo. Esta escena de violencia ponía fin a cinco jornadas de motines populares. En las calles de la capital boliviana se recogieron, por lo menos, dos mil muertos. Al anochecer, aquel 21 de julio, una asombrada y vic. toriosa muchedumbre contemplaba todavía las siniestras sombras de las colgadas de la plaza de Murillo. Los bolivianos están acostumbrados a los pronunciamientos y a las repentinas y sangrientas sublevaciones de los indiecitos. Cerca de diez años después de la última revolución, la más importante, la de abril de 1952, que llevó al Poder al profesor Víctor Paz Estenssoro y a los directivos del M. N. R., los dipÍomáticos han conservado la costumbre de aguzar los oídos en las primeras claridades del alba. Pues no es ésta la hora del lechero, sino la de esas ráfagas de armas automáticas que tan frecuentemente han anunciado un cambio de Gobierno, retumbando allá en lo más hondo de la siniestra y grandiosa garganta de La Paz.
Desde 1825, fecha de su adhesión a la independencia, hasta hoy, Bolivia ha conocido no menos de 179 revoluciones, lo que aproximadamente representa una media de un pronunciamiento cada nueve meses. Este record sitúa al país minero de los Andes en muy buen lugar entre las naciones más turbulentas del Continente suramericano. Sin embargo, los motines de julio de 1946 iban a dejar huellas más duraderas, y el colgamiento de Gualberto Villarroel resulta significativo desde más de un punto de vista. Se cuenta hoy en La Paz que las fotografías periodísticas en las que se veía a Mussolini, colgado por los pies de un gancho de carnicero, en una plaza de Milán, habían sido publicadas por los diarios bolivianos. Y se dice que la sublevada muchedumbre se inspiró en ellas para la ejecución del Presidente y de sus colaboradores. Varios meses después, los chicuelos de .La Paz, de facies mongoloides, seguían jugando al juego del ahorcado.
El Ministro de Hacienda del Gobierno Villarroel se llamaba Víctor Paz Estenssoro. Era un hombre tímido, fino y casi desconocido. Logró huir y abandonar Bolivia, para refugiarse en Buenos Aires.

PSICOSIS NUPCIAL, DELIRIO,AUTISMO

L COMIENZO DE LA ALTERACIÓN mental de Juana permite nombrarIa como «psicosis nupciabl. Su delirio celotípico inicial se asoció después con otras.creencias delirantes: ideas de persecución, de embrujamiento y de identidad en forma del desconocimiento de sus hijos. Esta falta de reconocimiento de personas conocidas está incluída entre los delirios de identidad propios del Síndrome de Capgras. El autismo, presente en las ráfagas de arrebatamiento o de inmovilidad desde el principio, fue tomando cada vez mayor consistencia a la vez que se acentuaba su asociación con la sintomatología catatónica ostensible en forma detrastronos psicomotores y de negativismo pasivo. (...) Con el tiempo se fue imponiendo el defecto esquizofrénico, en forma de un cierto deterioro de la personalidad, lo que unido al deletéreo influjo ejercido por el internamiento, hizo que los momentos lúcidos de la reina fuesen cada vez más cortos y distantes.
La enfermedad mental de Juana no es un hecho insólito en la familia de los Reyes Católicos. Su abuela materna había padecido una alteración psíquica de singular relieve.. El trastorno de Isabel de Portugal, madre de Isabel la Católica, y esposa de Juan II de Castilla, había comenzado como una psicosis puerperal y tomó una evolución crónica (...)
Pero como bien dice el psiquiatra Jerónimo de Moragas, la locura de Juana, a pesar de la pertinaz endogamia trastamárica, es suya y nadie se la transmitió y, a pesar de la cerrada endogamia habsburguesa no la transmitió a nadie.
La dependencia de Juana relativa al marido y su dificultad para desarrollar una trama de amistades, hace sospechar que su personalidad tuviera una organización defectuosa, poco integrada y con dificultades para anudar amistades, es decir, las características del trastorno hoy conocido como personalidad límite.
Francisco Alonso- Femández

SE BUSCAN REMEROS



Debido al creciente poder marítimo de la Corona de Aragón, el remero se convirtió en una figura imprescindible. Las autoridades adoptaron todo tipo de medidas, incluso el empleo de los criminales en estas tareas.

A CORONA DE ARAGÓN SE CONVIRTIÓ en una poderosa potencia marítima gracias a su armada. Esta situación llevó a los distintos monarcas aragoneses a promulgar una serie de leyes y ordenanzas navales que, después, de la mano de Pedro IV, se recopilaron en un texto definitivo: El Libro del Consulado del Mar.
Destacan, por su importancia y curiosidad, un conjunto de normas relativas a los remeros, a los tipos de barcos autorizados y al armamento.
Mantener una armada de semejantes características no resultaba barato y el pago de los remeros pronto se convirtió en un problema. Cada vez se necesitaban más brazos para propulsar los barcos y esta situación llevó a que los condenados a galeras, que tenían reducida su actividad a los navíos comerciales y civiles, pasaran a engrosar, forzosamente, las filas del ejército. Su destino no fue del todo bueno, pues se les destinó a las labores de abordaje, es decir, las más peligrosas. La importancia de los remeros era tal que llegó a destinarse una parte de los impuestos a su manutención.
Las características de los barcos eran diferentes según su peso,el tamaño de su eslora y su medio de propulsión. Aragón contaba con dos tipos de embarcaciones concretas: la bastarda, de 24, 26 ó 28 remeros, y las de vela, que tenían nombres diversos, como naus, fustas, moneas y sagitias. Se fijó, de forma muy precisa, la cantidad de armamento que cada nave podía transportar en su bodega. Así, quedó estipulado que un buque de guerra debía llevar 10.000 dardos, 60.000 saetas, 120 paveses, 120 corazas, 500 lanzas, 24 lanzas romañolas, seis rozales, diez hachas y 24 guadañas, además, claro está, de otros utensilios destinados a las labores de abordaje.

SUPERHOMBRES, PERO DE CARNE Y HUESO

ESDE RECIÉN NACIDOS, los mongoles eran preparados a conciencia para desarrollar con su crecimiento una serie de habilidades y capacidades fisicas que los convirtieran en invencibles en los campos de batalla. Alcanzada su madurez sexual, los mongoles apenas superaban el 1'70 de estatura; sin embargo, su cuerpo fácilmente pesaba 70 kilos libres de materia grasa. Eran todo músculo y su fuerza era tal que podían estar cargando durante horas con sus pesados arcos de más de veinte kilos. Esta musculatura les procuraba la fortaleza necesaria para resistir las bajas temperaturas, el cansancio y los largos combates.
Comían muy poco, apenas un par de bocados, y eran capaces de estar días sin probar alimento. Otro tanto parecido ocurría con la bebida. Esta capacidad les permitía aguantar torturas y asedios.
Esta fortaleza fisica manaba, a su vez, de una creencia espiritual. Cada cierto tiempo seccionaban la vena yugular de sus caballos y succionaban algo de la sangre que por ellas manaba. Lo hacían con suma delicadeza, con cuidado de no herir y causar dolor al animal. Después de la consumición, curaban su montura:
Tenían ciertos sentidos muy desarrollados. Su pode roso olfato les llevaba a reconocer a las personas a distancia. E igual ocurría con la vista y el oído. Eran capaces de ver humo incluso en los días brumosos y de oír las monturas enemigas cabalgando en la distancia.
Además de estas sorprendentes aptitudes fisicas, los mongoles habían cultivado un estrecho vínculo entre el cuerpo y la mente. Esto les confería un alto grado de concentración. Fruto de esta reflexión y de
un aprendizaje que había durado años, la intuición se erigía como la forma más perfecta de su conocimiento. Gracias a ella podían percibir si una casa estaba o no vacía, si el enemigo dormía o simplemente 1o fingía, si el que pretendía ser su amigo le engañaba o no...
Todas estas cualidades, en parte aprendidas, en parte desarrolladas y heredadas genéticamente, hacían de los mongoles unos poderosos aliados o unos terribles enemigos.

FRANCO Y ESPAÑA SE SALVAN

a negativa de Franco suena a Hitler como una derrota molesta. Muchos esperan en '. Berlín su reacción impulsiva, o sea, la orden de conquistar Gibraltar aun en contra de
la voluntad de España. Pero esto no sucede. Aunque enojado por la actitud española, Hitler no pierde los estribos. Hace tiempo que persigue un objetivo que considera de la mayor importancia: el ataque a la Unión Soviética. Sus pensamientos hace tiempo que marchan en esa dirección, y no intenta desviar a sus fuerzas en otras direcciones. La "Operación Félix" se une, pues, en el archivo del Estado Mayor, a la carpeta de la "Operación León Marino". Gibraltar, que seguramente habría caído, se salva así con las consecuencias para el tablero del Mediterráneo que en seguida tendremos ocasión de apuntar. Hitler pone a Mussolini al corriente de esta decisión. "Hablando claro -le escribe- ni España quiere entrar en
guerra ni entrará. Es muy enojoso, pues esto significa que por el momento desaparece la posibilidad de golpear a Inglaterra del modo más sencillo,o sea, en sus posesiones del Mediterráneo".
Así logra Franco sin problemas evitar el mortal abrazo de Hitler. Será su salvación y la de su régimen. envió a Rusia un cuerpo de voluntarios (la "División Azul") y a consentir a los italianos organizar bases secretas en territorio español para espiar los movimientos en el Estrecho y preparar la incursión de unidades de asalto de su marina contra la base naval de Gibraltar.

EL ARMA SECRETA DE LOS INGLESES

lgo antes de la guerra, el ministro inglés de Aviación se interesó por los estudios sobre el llamado "rayo de la muerte" del que se hablaba mucho en todo el mundo. Quería saber si podía emplearse contra los bombarderos enemigos. Le respondió el científico Watson- Watt, del Laboratorio Físico Nacional, precisando que no era posible, pero que se podía interceptar a un avión que estuviera más allá del alcance del ojo humano, gracias a la reflexión de las ondas magnéticas de la ionosfera. De ahí nació, poco tiempo después, el "Radio Direction Finding", cuyas iniciales, RDF, erán sustituidas luego por el mágico nombre de radar. En 1940, Inglaterra era el único país del mundo con una doble cadena de aparatos radar para detectar aviones en vuelo. Desde Escocia a Cornualles, estos centinelas montarán la guardia en favor del Reino Unido. Sin estos vigías, tal vez la guerra habría seguido otro curso.

CHURCHILL MANDA TOCAR EL TAMBOR DE DRAKE

ientras el huracán de fuego está para caer sobre Inglaterra,Winston Churchill no pierde las oportunidades de reforzar el esplritu de resistencia de sus conciudadanos. El tema es siempre el mismo: Alemania ganará la guerra cuando doblegue a Inglaterra, cosa que no sucederá nunca. Tiene la esperanza de que Norteamérica no permanecerá neutral cuando la cuna de la democracia sea atacada por la barbarie nazi. En secreto, llega a desear que el cielo se cubra de aviones alemanes, cuyas bombas hagan derrumbarse a Canterbury, Oxford, Westminster y los demás slmbolos ingleses, con tal de que mueva a los norteamericanos a intervenir. En espera del ataque, hizo que le preparasen un refugio antiaéreo en Sto James Park, pero, cuando fue a visitarlo, le pareció tétrico, y ordenó que lo transformaran en un apartamento acogedor para él y su mujer con un bar bien provisto de licores. Luego ordena colgar un cartel con las palabras pronunciadas por la Reina Victoria durante los descalabros de la guerra de los boers: "Quisiera que se supiera: que no hay pesimismo en esta casa no tenemos en consideración las posibilidades de una derrota: no existen".
Más adelante manda traer de un museo el tambor que sir Francis Drake, el almirante-corsario,
dejó en herencia a la Reina Isabel en 1595, para que "se use parar reunir a a los ingleses cuando la patria esté en peligro". La BBC realiza con él la sintonla sonora que, desde aquel momento hasta el fin de la guerra, distinguirá a todas las emisiones de Radio Londres.

EL HOMBRE QUE HIZO ESTALLAR LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

"La abuela ha muerto". Esta contraseña, pronunciada a las 20 horas del 31 de agosto de 1939 por el jefe del Sicherheitsdienst, Heydrich, abrió la puerta de la segunda guerra mundial. Todo había empezado algunas semanas antes, cuando Hitler, decididoya a atacar Polonia, encargó al comandante de las SS Himmler organizar un "incidente" capaz de dar al ejército alemán la excusa oficial que pudiera justificar frente al mundo la intervención armada en territorio polaco. Himmler habló con Heydrich y éste asumió personalmente la misión de preparar un plan que previese el asalto de supuestos soldados polacos a la emisora alemana de Gleiwitz, a pocos kilómetros de la frontera. La operación fue preparada en el más absoluto secreto. Algunas decenas de hombres, casi todos miembros de las SS, fueron enviados a la zona de Gleiwitz provistos de armas y uniformes de reglamento del ejército polaco. Mandaba el grupo un joven ex estudiante de filosofía llamado Alfred Helmut Naujocks. Miembro de las SS y colaborador de la Gestapo y la policía secreta, Naujocks era un tipo audaz, un aventurero sin escrúpulos, fanático secuaz de la doctrina nazi. En lo sucesivo,la Gestapo acudirá de nuevo a él siempre que haya que crear "incidentes" análogos. (Naujocks
fue, por ejemplo, el protagonista de la provocación montada por los alemanes para justificar ante la opinión pública las agresiones contra Bélgica y Holanda.) Misión del comando nazi era fingir un ataque a lá emisora de Gleiwitz y leer allí por la radio un mensaje en lengua polaca obviamente hostil para con Alemania. Ocultos en su escondrüo, los hombres de Naujocks esperaron largo tiempo la orden de moverse. La orden llegó por fin en la tarde del 31 con una llamada personal de Heydrich. La ejecución del plan se desarrolló sin incidentes.
Los falsos soldados polacos atacaron arma al brazo la emisora y, para dar más realismo a su acción, no dudaron en hacer fuego sobre el personal, matando algunos ciudadanos alemanes que, de perfecta buena fe, habían tratado de defenderse de los "polacos". Conquistada la estación de radio, los asaltantes leyeron por el micrófono el mensaje previamente preparado y luego se alejaron fingiendo dirigirse hacia la frontera. Algunas horas después del "incidente" las fuerzas armadas alemanas entraban en acción mientras Hitler, desde Berlín, podía anunciar por la radio
: "Esta noche, tropas regulares polacas han abierto fuego contra nuestro territorio. Desde las 4,45, nuestras fuerzas armadas han pasado al contraataque".