miércoles, octubre 04, 2006

CÁSCARAS DE NUEZ PARA UNA GRAN GESTA

OLÓN Y LOS MARINOS QUE CON ÉL iniciaron el viaje hacia las Indias orientales partieron del puerto de Palos en una nao, la Santa María, y dos carabelas, la Pinta y la Niña. A su vuelta, regresaron en las dos carabelas, porque la Santa María, la Capitana, encalló el 25 de diciembre de 1492 en la costa norte de La Española (la actual Santo Domingo y Haití). De los dos navíos, la carabela había nacido como consecuencia de la revolución técnica que la flota europea había sufrido en las últimas décadas de la Baja Edad Media y de una necesidad: el paso de una cultura de navegación de cabotaje (trayectos por aguas conocidas entre los puertos, sin alejarse demasiado de la costa), a la navegación de altura y de las grandes exploraciones.
La navegación de altura y los primeros barcos capaces de soportarla nacieron en Portugal a lo largo del siglo XV, cuando, para regresar a la Península de sus expediciones africanas, los marineros se vieron obligados a abandonar la costa y adentrarse en el mar (los vientos y corrientes costeras eran favorables a la navegación durante el viaje de ida, pero no en la vuelta). Portugal desarrolló entonces un nuevo concepto de nave, heredera de las galeras mediterráneas y de los barcos atlánticos: la carabela latina. De las primeras, la carabela adoptó el aparejo latino (velas triangulares) y las líneas alargadas de su casco; y de los segundos, su constitución robusta y su impulsión exclusivamente vélica. El resultado fue la construcción de barcos de casco estrecho y reducido tonelaje, con dos o tres palos de velas latinas, especialmente aptos y manejables para las expediciones a lo largo de las costas africana.
Los barcos utilizados por Colón eran una variación de estas naves portuguesas: la carabela redonda, que comenzó a fabricarse a finales del siglo XV en los astilleros de la Baja Andalucía. A diferencia de la carabela latina portuguesa, utilizaba velas cuadradas en uno o dos de sus palos, sobre un total de tres. Según los documentos conservados en Canarias, Colón decidió acoplar un aparejo redondo a la Pinta, la nave más rápida de las tres.
Por su parte, como nave comercial de gran tonelaje, la nao nació en el siglo XII. Fue el segundo de los mayores navíos medievales conocidos, tras la carraca. La nave empleaba velas cuadradas en los palos mayor y trinquete (el palo de la proa de la nave, la parte delantera del barco) y en el de mesana (el mástil que está más a popa del buque, la parte trasera), una vela latina. La popa de la nao utilizada por Colón era plana.
De los dos modelos de barcos, las carabelas eran especialmente útiles para las exploraciones y navegaciones rápidas en aguas desconocidas, mientras que la misión de la nao, un navío de más porte, era la de ir en conserva para cargar los hallazgos de las expediciones.
Por entonces, la capacidad de transporte de los barcos no se medía por toneladas (una medida de peso), sino por tonelaje (de capacidad). Se calcula que la nao Santa María era capaz de desplazar alrededor de 100 toneladas, la Pinta unas 70 y algo menos la Niña. La mayor parte de la capacidad de carga de los barcos se reservaba para las provisiones que se consumían durante los viajes. El resto se repartía entre los repuestos del barco, el armamento de la tripulación y los objetos destinados al trueque e intercambio con los pueblos indígenas. En el siglo XV, las naos llegaron a alcanzar 600 toneladas de desplazamiento.
Óscar Medel

martes, octubre 03, 2006

OFICIAL y CABALLERO

ONZALO FERNÁNDEZ de Córdoba fue uno de los últimos caballeros que representaron los ideales medievales y, al tiempo, uno de los primeros que alumbró el Renacimiento. Pródigo hasta la extenuación -"la riqueza es servirme de ella" decía-sus gestos resultan hoy tal vez asombrosos, pero no exentos de imaginación.
En ocasiones dejaba ir a los prisioneros con regalos, después de agasajarlos; ofreció un ducado a los soldados por día que no blasfemaran; compraba lo saqueado por las tropas y lo devolvía a sus propietarios y, por supuesto, mantenía estrictamente los ritos religiosos, hasta el punto de que tras su muerte, se encontraron cilicios y disciplinas en uno de sus cajones.
NO SE CONOCE, además, que tuviera otro trato de mujer que con sus esposas: primero, Isabel de Sotomayor y, cuando ésta falleció de un mal parto, María Manrique. Desde luego, la especie que a veces circula sobre sus su puestas relaciones con doña Isabel la Católica son un burdo engaño. Con razón pudo decir, a pesar de todos sus recelos, el rey Fernando el Católico que el Gran Capitán era «el principal varón de nuestros reinos».

EL CAÑÓN DESEQUILIBRA LA BALANZA MILITAR

l cañón se inventó, por casualidad, a finales del siglo XIII en el laboratorio alemán, Berthold Schwartz. Pero la primera vez que se usó con fines bélicos fue en 1324, durante el asedio de la ciúdad francesa de etz. Así se4 convirtió en el arma deseda.
EL NACIMIENTO DE LOS CAÑONES fue consecuencia del uso de la pólvora y, como tantos inventos, también del azar. Se cuenta que Berthold Schwartz, un fraile alemán de finales del siglo XIII, dejó en un mortero una mezcla de salitre y otros materiales inflamables tapados con una piedra. De forma fortuita, una chispa se coló en la mezcla del religioso y la piedra: salió despedida con violencia, causando grandes desperfectos en su laboratorio. Fue el primer cañonazo de la Historia.
Los chinos habían inventando la pólvora hacía siglos y en algunos puntos de Europa ya se usaba como munición de artillería, mediante distintos artefactos o «ingenios» como los del asedio de Niebla-. Pero los primeros cañones propiamente dichos tuvieron su bautismo de fuego en el asedio de Metz en 1324, en plena guerra civil francesa.
En la península Ibérica, el rey Mohamed IV de Granada, ordenó disparar «pelotas de hierro grandes» para acelerar los asedios de Orihuela y Alicante,según recogen las crónicas de la época; y resultaron decisivos en la Guerra de los dos Pedros entre Aragón y Castilla (1355). Pronto los cañones se utilizaron en las batallas navales: los ingleses los adoptaron desde 1340 y, más tarde, fueron incorporados a todos los grandes barcos de las flotas europeas. La evolución culminó con la construcción del primer buque de guerra: el galeón, que contaba con gran número de cañones en cubierta. A mediados del siglo XIV se desarrolló una artillería más práctica que los primitivos cañones: las lombardas o bombardas. Éstas se componÍan de dos elementos: un tubo de hierro, abierto por ambos lados, llamado caña, y otra parte más corta y cerrada donde se cargaba la pólvora, la recamara..Para dar fuego a la carga, la recámaracontaba con un pequeño agujero llamado oído. La puntería se hacía ,a ojo, hasta que aparecieron, a finales del XIV, unos mecanismos.rudimentarios (joyas de puntería) que servían para colocadas piedras en la dirección adecuada. Sin embargo, las bombardas continuaron siendo piezas de poca precisión. El problema no residía en la calidad de la munición, sino en la escasa potencia del disparo.
La munición que se usaba era conocida como bolaños o pelotas.Fragmentos de piedra caliza para los cañones grandes y proyectiles esféricos de plomo para los pequeños. Hasta que se perfeccionaron, el mayor logro de aquellos rudimentarios cañones es tribaba en el miedo psicológico que infundían en las filas enemigas, que se asustaban al ver tan cerca (apenas dos kilómetros) las bocas de fuego humeantes y, sobre todo, al escuchar el terrible estruendo que hacían.
Los cañones (y sus hermanos pequeños, los arcabuces y mosquetes) se hicieron cada vez más sofisticados, más mortíferos y comenzaron a proliferar por los campos de batalla de Europa. Modificaron las estrategias militares y convirtieron en escombros fortalezas que, hasta entonces, parecían inexpugnables.
Alberto García

JUAN DE LA COSA DIBUJA EL PERFIL DE AMÉRICA

LA LUZ DE LOS siglos, sobresale la labor del geógrafo y navegante Juan de la Cosa. Nacido en Santoña (Santander), se trasladó a vivir a.El Puerto de Santa María, donde habría de firmar su famoso mapamundi en 1500. Si hay una respuesta a la célebre pregunta ¿quién descubrió América?, la más adecuada sería decir que fue Juan de la Cosa. Cuando en el segundo viaje Colón avistó las costas de Cuba, no le cupo la menor duda de que se trataba de Cipango, la actual Japón. Juan de la Cosa lo desmintió con su carta. Ya en el primer viaje colombino, se dio cuenta de que los nativos no eran mongoles, los pájaros no correspondían a los descritos por los viajeros de Oriente, ni las islas pertenecían a Asia. Ésta fue la principal razón de sus desavenencias con Colón.
TAMBIÉN ISABEL DE Castilla se dio cuenta de que el marino cántabro era de fiar. Por ello le envió a Lisboa para espiar a los portugueses y aprender de sus navegaciones. Cuando los reyes suspendieron el monopolio
americano de Colón y comenzaron a otorgar las primeras capitulaciones, Juan de la Cosa figuró en la primera de todas, la concedida a Ojeda en 1499. Fue en esta travesía en la que levantó mapas y trazó distancias para completar su carta. También viajaba con ellos Americo Vespucio, quien a su vuelta publicó unos escritos con las peripecias de la expedición. Aquellas cartas tuvieron mucho eco en Europa y el cosmógrafo Waldseemüller decidió dar el nombre de su autor a la Terra Incognita que los esforzados navegantes habían hallado entre Europa y Asia. La Carta de Juan de la Cosa recogía todo lo descubierto hasta entonces, tanto por españoles y portugueses como por el italiano Caboto al servicio de Inglaterra. En la pieza, hecha con dos pieles de vaca cosidas entre sí e iluminada con oros y dibujos preciosos, aparecen Europa y África con formas muy parecidas a las reales. Las tierras de Asia y el Extremo Oriente siguen fieles a la tradición medieval y a la izquierda aparece claro y rotundo el perfil de América, desde Terranova hasta Brasil. Era el Padrón de Indias, el primer mapa del Nuevo Mundo.
Ignacio Merino

EL «GENERAL VIRUELA», ALIADO DE LOS ESPAÑOLES

a corona española conquistó América gracias a las armas... y a los virus. La caída de los imperios y civilizaciones indígenas fue,. en buena medida, una hecatombe epidemiológica. El Descubrímiento implicó una universalización de las enfermedades y un intercambio de males: los europeos cogimos la sífilis y los americanos se contagiaron del sarampión, la gripe o las paperas.
En el caso de México, el gran aliado de Hernán Cortes fueron las infecciones microbianas. Carentes de defensas, los distintos pueblos de la zona sucumbieron masivamente ante las nuevas enfermedades importadas por los conquistadores. Una simple tos podía ser la sentencia de muérte para un azteca. Se contagiaban y en poco tiempo fallecían.
En 1518, antes de que Cortés llegara a México, la población rondaba los 18 millones de habitantes. Cuarenta años más tarde: en 1560, sólo quedaban 2.600.000 habitantes..La mayoría murieron víctimas de las infecciones, sólo una pequeña parte de las defunciones son atribuibles a la guerra. ;
La viruela y el sarampión fueron las enfermedadesmás mortíferas. El "general Viruela"fue para los indígenas lo que «el general Invierno» para las tropas alemanas en el frente ruso. Pero también diezmaron la población mexicana, la peste, la grípe, la tosferina y las paperas.

domingo, octubre 01, 2006

LAS FUERZAS SUTILES

n el empleo táctico de esas fuerzas sutiles habían sido los españoles sin duda los pioneros y las conocidas como «flotilles a l'espagnole» habían entusiasmado al mando aliado francés en Brest y Cherburgo (1799), inspirándose en ellas Napoleón para proteger el proyectado gran desembarco en la costa inglesa. Establecido el bloqueo inglés una vez que la flota combinada franco-española había fondeado en Brest, Federico Gravina, al mando interino de la española, organizó unas fuerzas sutiles para hacer posible el comercio de cabotaje, ya que el aprovisionamiento por mar era vital debido al bloqueo terrestre mantenido con la colaboración de los realistas. De nuevo Nelson tuvo que sufrir sus efectos, fracasando en su intento de destruir la flotilla de invasión de Boulogne en agosto de ese año.
En la victoriosa defensa de Puerto Rico, doce cañoneras en conjunción con unos pontones artillados habían conseguido rechazar al enemigo inglés, y en la de El Ferrol de 1800 las cañoneras habían guardado eficazmente la entrada a la ría y su fuego había resultado muy útil en la defensa del castillo de San Felipe y de las lomas que lo rodeaban.
Decididamente, el empleo de embarcaciones artilladas, combinado o no con otros elemehtos, como buques y baterías de costa con los que se podía comunicar mediante un completo y desarrollado código de señales, era la mejor medida defensiva, a la par que la más económica.
En estas acciones pasadas y para las que la nueva guerra pudiera deparar se habían aprovechado algunas embarcaciones ya existentes en los puertos para otros usos y de muy diverso tipo, dotándolas de cañones, pero otras se construyeron para este exclusivo objetivo de acuerdo con la experiencia adquirida y en ellas se emplearon nuestros ingenieros navales, así como en la adaptación en su exiguo espacio de las piezas giratorias, de los hornillos y de la dotación de pólvora, balas e instrumental artillero.

LOS AHORCADOS DE LA PLAZA MURILLO-BOLIVIA

l 21 de julio de 1946, una enorme y desenfrenada muchedumbre de indios y mestizos tomó por asalto el palacio del Gobernador, en La Paz. El Presidente de la República, Gualberto Villarroel, fue arrancado de su despacha a. pesar de una breve y desesperada resistencia de su guardia. Las amotinados le despojaron de sus vestiduras y le colgaron cabeza abajO' de una farola, baja el mismo balcón de la Presidencia. Su edecán, llamado Vallivian, un secretario llamado Uría, y otros dos a tres colaboradores de Villarroel fueron muertos igualmente y colgados de la misma ignominiosa manera, en otros tantos reverberos de la plaza. de Murillo. Esta escena de violencia ponía fin a cinco jornadas de motines populares. En las calles de la capital boliviana se recogieron, por lo menos, dos mil muertos. Al anochecer, aquel 21 de julio, una asombrada y vic. toriosa muchedumbre contemplaba todavía las siniestras sombras de las colgadas de la plaza de Murillo. Los bolivianos están acostumbrados a los pronunciamientos y a las repentinas y sangrientas sublevaciones de los indiecitos. Cerca de diez años después de la última revolución, la más importante, la de abril de 1952, que llevó al Poder al profesor Víctor Paz Estenssoro y a los directivos del M. N. R., los dipÍomáticos han conservado la costumbre de aguzar los oídos en las primeras claridades del alba. Pues no es ésta la hora del lechero, sino la de esas ráfagas de armas automáticas que tan frecuentemente han anunciado un cambio de Gobierno, retumbando allá en lo más hondo de la siniestra y grandiosa garganta de La Paz.
Desde 1825, fecha de su adhesión a la independencia, hasta hoy, Bolivia ha conocido no menos de 179 revoluciones, lo que aproximadamente representa una media de un pronunciamiento cada nueve meses. Este record sitúa al país minero de los Andes en muy buen lugar entre las naciones más turbulentas del Continente suramericano. Sin embargo, los motines de julio de 1946 iban a dejar huellas más duraderas, y el colgamiento de Gualberto Villarroel resulta significativo desde más de un punto de vista. Se cuenta hoy en La Paz que las fotografías periodísticas en las que se veía a Mussolini, colgado por los pies de un gancho de carnicero, en una plaza de Milán, habían sido publicadas por los diarios bolivianos. Y se dice que la sublevada muchedumbre se inspiró en ellas para la ejecución del Presidente y de sus colaboradores. Varios meses después, los chicuelos de .La Paz, de facies mongoloides, seguían jugando al juego del ahorcado.
El Ministro de Hacienda del Gobierno Villarroel se llamaba Víctor Paz Estenssoro. Era un hombre tímido, fino y casi desconocido. Logró huir y abandonar Bolivia, para refugiarse en Buenos Aires.

PSICOSIS NUPCIAL, DELIRIO,AUTISMO

L COMIENZO DE LA ALTERACIÓN mental de Juana permite nombrarIa como «psicosis nupciabl. Su delirio celotípico inicial se asoció después con otras.creencias delirantes: ideas de persecución, de embrujamiento y de identidad en forma del desconocimiento de sus hijos. Esta falta de reconocimiento de personas conocidas está incluída entre los delirios de identidad propios del Síndrome de Capgras. El autismo, presente en las ráfagas de arrebatamiento o de inmovilidad desde el principio, fue tomando cada vez mayor consistencia a la vez que se acentuaba su asociación con la sintomatología catatónica ostensible en forma detrastronos psicomotores y de negativismo pasivo. (...) Con el tiempo se fue imponiendo el defecto esquizofrénico, en forma de un cierto deterioro de la personalidad, lo que unido al deletéreo influjo ejercido por el internamiento, hizo que los momentos lúcidos de la reina fuesen cada vez más cortos y distantes.
La enfermedad mental de Juana no es un hecho insólito en la familia de los Reyes Católicos. Su abuela materna había padecido una alteración psíquica de singular relieve.. El trastorno de Isabel de Portugal, madre de Isabel la Católica, y esposa de Juan II de Castilla, había comenzado como una psicosis puerperal y tomó una evolución crónica (...)
Pero como bien dice el psiquiatra Jerónimo de Moragas, la locura de Juana, a pesar de la pertinaz endogamia trastamárica, es suya y nadie se la transmitió y, a pesar de la cerrada endogamia habsburguesa no la transmitió a nadie.
La dependencia de Juana relativa al marido y su dificultad para desarrollar una trama de amistades, hace sospechar que su personalidad tuviera una organización defectuosa, poco integrada y con dificultades para anudar amistades, es decir, las características del trastorno hoy conocido como personalidad límite.
Francisco Alonso- Femández

SE BUSCAN REMEROS



Debido al creciente poder marítimo de la Corona de Aragón, el remero se convirtió en una figura imprescindible. Las autoridades adoptaron todo tipo de medidas, incluso el empleo de los criminales en estas tareas.

A CORONA DE ARAGÓN SE CONVIRTIÓ en una poderosa potencia marítima gracias a su armada. Esta situación llevó a los distintos monarcas aragoneses a promulgar una serie de leyes y ordenanzas navales que, después, de la mano de Pedro IV, se recopilaron en un texto definitivo: El Libro del Consulado del Mar.
Destacan, por su importancia y curiosidad, un conjunto de normas relativas a los remeros, a los tipos de barcos autorizados y al armamento.
Mantener una armada de semejantes características no resultaba barato y el pago de los remeros pronto se convirtió en un problema. Cada vez se necesitaban más brazos para propulsar los barcos y esta situación llevó a que los condenados a galeras, que tenían reducida su actividad a los navíos comerciales y civiles, pasaran a engrosar, forzosamente, las filas del ejército. Su destino no fue del todo bueno, pues se les destinó a las labores de abordaje, es decir, las más peligrosas. La importancia de los remeros era tal que llegó a destinarse una parte de los impuestos a su manutención.
Las características de los barcos eran diferentes según su peso,el tamaño de su eslora y su medio de propulsión. Aragón contaba con dos tipos de embarcaciones concretas: la bastarda, de 24, 26 ó 28 remeros, y las de vela, que tenían nombres diversos, como naus, fustas, moneas y sagitias. Se fijó, de forma muy precisa, la cantidad de armamento que cada nave podía transportar en su bodega. Así, quedó estipulado que un buque de guerra debía llevar 10.000 dardos, 60.000 saetas, 120 paveses, 120 corazas, 500 lanzas, 24 lanzas romañolas, seis rozales, diez hachas y 24 guadañas, además, claro está, de otros utensilios destinados a las labores de abordaje.

SUPERHOMBRES, PERO DE CARNE Y HUESO

ESDE RECIÉN NACIDOS, los mongoles eran preparados a conciencia para desarrollar con su crecimiento una serie de habilidades y capacidades fisicas que los convirtieran en invencibles en los campos de batalla. Alcanzada su madurez sexual, los mongoles apenas superaban el 1'70 de estatura; sin embargo, su cuerpo fácilmente pesaba 70 kilos libres de materia grasa. Eran todo músculo y su fuerza era tal que podían estar cargando durante horas con sus pesados arcos de más de veinte kilos. Esta musculatura les procuraba la fortaleza necesaria para resistir las bajas temperaturas, el cansancio y los largos combates.
Comían muy poco, apenas un par de bocados, y eran capaces de estar días sin probar alimento. Otro tanto parecido ocurría con la bebida. Esta capacidad les permitía aguantar torturas y asedios.
Esta fortaleza fisica manaba, a su vez, de una creencia espiritual. Cada cierto tiempo seccionaban la vena yugular de sus caballos y succionaban algo de la sangre que por ellas manaba. Lo hacían con suma delicadeza, con cuidado de no herir y causar dolor al animal. Después de la consumición, curaban su montura:
Tenían ciertos sentidos muy desarrollados. Su pode roso olfato les llevaba a reconocer a las personas a distancia. E igual ocurría con la vista y el oído. Eran capaces de ver humo incluso en los días brumosos y de oír las monturas enemigas cabalgando en la distancia.
Además de estas sorprendentes aptitudes fisicas, los mongoles habían cultivado un estrecho vínculo entre el cuerpo y la mente. Esto les confería un alto grado de concentración. Fruto de esta reflexión y de
un aprendizaje que había durado años, la intuición se erigía como la forma más perfecta de su conocimiento. Gracias a ella podían percibir si una casa estaba o no vacía, si el enemigo dormía o simplemente 1o fingía, si el que pretendía ser su amigo le engañaba o no...
Todas estas cualidades, en parte aprendidas, en parte desarrolladas y heredadas genéticamente, hacían de los mongoles unos poderosos aliados o unos terribles enemigos.

FRANCO Y ESPAÑA SE SALVAN

a negativa de Franco suena a Hitler como una derrota molesta. Muchos esperan en '. Berlín su reacción impulsiva, o sea, la orden de conquistar Gibraltar aun en contra de
la voluntad de España. Pero esto no sucede. Aunque enojado por la actitud española, Hitler no pierde los estribos. Hace tiempo que persigue un objetivo que considera de la mayor importancia: el ataque a la Unión Soviética. Sus pensamientos hace tiempo que marchan en esa dirección, y no intenta desviar a sus fuerzas en otras direcciones. La "Operación Félix" se une, pues, en el archivo del Estado Mayor, a la carpeta de la "Operación León Marino". Gibraltar, que seguramente habría caído, se salva así con las consecuencias para el tablero del Mediterráneo que en seguida tendremos ocasión de apuntar. Hitler pone a Mussolini al corriente de esta decisión. "Hablando claro -le escribe- ni España quiere entrar en
guerra ni entrará. Es muy enojoso, pues esto significa que por el momento desaparece la posibilidad de golpear a Inglaterra del modo más sencillo,o sea, en sus posesiones del Mediterráneo".
Así logra Franco sin problemas evitar el mortal abrazo de Hitler. Será su salvación y la de su régimen. envió a Rusia un cuerpo de voluntarios (la "División Azul") y a consentir a los italianos organizar bases secretas en territorio español para espiar los movimientos en el Estrecho y preparar la incursión de unidades de asalto de su marina contra la base naval de Gibraltar.

EL ARMA SECRETA DE LOS INGLESES

lgo antes de la guerra, el ministro inglés de Aviación se interesó por los estudios sobre el llamado "rayo de la muerte" del que se hablaba mucho en todo el mundo. Quería saber si podía emplearse contra los bombarderos enemigos. Le respondió el científico Watson- Watt, del Laboratorio Físico Nacional, precisando que no era posible, pero que se podía interceptar a un avión que estuviera más allá del alcance del ojo humano, gracias a la reflexión de las ondas magnéticas de la ionosfera. De ahí nació, poco tiempo después, el "Radio Direction Finding", cuyas iniciales, RDF, erán sustituidas luego por el mágico nombre de radar. En 1940, Inglaterra era el único país del mundo con una doble cadena de aparatos radar para detectar aviones en vuelo. Desde Escocia a Cornualles, estos centinelas montarán la guardia en favor del Reino Unido. Sin estos vigías, tal vez la guerra habría seguido otro curso.

CHURCHILL MANDA TOCAR EL TAMBOR DE DRAKE

ientras el huracán de fuego está para caer sobre Inglaterra,Winston Churchill no pierde las oportunidades de reforzar el esplritu de resistencia de sus conciudadanos. El tema es siempre el mismo: Alemania ganará la guerra cuando doblegue a Inglaterra, cosa que no sucederá nunca. Tiene la esperanza de que Norteamérica no permanecerá neutral cuando la cuna de la democracia sea atacada por la barbarie nazi. En secreto, llega a desear que el cielo se cubra de aviones alemanes, cuyas bombas hagan derrumbarse a Canterbury, Oxford, Westminster y los demás slmbolos ingleses, con tal de que mueva a los norteamericanos a intervenir. En espera del ataque, hizo que le preparasen un refugio antiaéreo en Sto James Park, pero, cuando fue a visitarlo, le pareció tétrico, y ordenó que lo transformaran en un apartamento acogedor para él y su mujer con un bar bien provisto de licores. Luego ordena colgar un cartel con las palabras pronunciadas por la Reina Victoria durante los descalabros de la guerra de los boers: "Quisiera que se supiera: que no hay pesimismo en esta casa no tenemos en consideración las posibilidades de una derrota: no existen".
Más adelante manda traer de un museo el tambor que sir Francis Drake, el almirante-corsario,
dejó en herencia a la Reina Isabel en 1595, para que "se use parar reunir a a los ingleses cuando la patria esté en peligro". La BBC realiza con él la sintonla sonora que, desde aquel momento hasta el fin de la guerra, distinguirá a todas las emisiones de Radio Londres.

EL HOMBRE QUE HIZO ESTALLAR LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

"La abuela ha muerto". Esta contraseña, pronunciada a las 20 horas del 31 de agosto de 1939 por el jefe del Sicherheitsdienst, Heydrich, abrió la puerta de la segunda guerra mundial. Todo había empezado algunas semanas antes, cuando Hitler, decididoya a atacar Polonia, encargó al comandante de las SS Himmler organizar un "incidente" capaz de dar al ejército alemán la excusa oficial que pudiera justificar frente al mundo la intervención armada en territorio polaco. Himmler habló con Heydrich y éste asumió personalmente la misión de preparar un plan que previese el asalto de supuestos soldados polacos a la emisora alemana de Gleiwitz, a pocos kilómetros de la frontera. La operación fue preparada en el más absoluto secreto. Algunas decenas de hombres, casi todos miembros de las SS, fueron enviados a la zona de Gleiwitz provistos de armas y uniformes de reglamento del ejército polaco. Mandaba el grupo un joven ex estudiante de filosofía llamado Alfred Helmut Naujocks. Miembro de las SS y colaborador de la Gestapo y la policía secreta, Naujocks era un tipo audaz, un aventurero sin escrúpulos, fanático secuaz de la doctrina nazi. En lo sucesivo,la Gestapo acudirá de nuevo a él siempre que haya que crear "incidentes" análogos. (Naujocks
fue, por ejemplo, el protagonista de la provocación montada por los alemanes para justificar ante la opinión pública las agresiones contra Bélgica y Holanda.) Misión del comando nazi era fingir un ataque a lá emisora de Gleiwitz y leer allí por la radio un mensaje en lengua polaca obviamente hostil para con Alemania. Ocultos en su escondrüo, los hombres de Naujocks esperaron largo tiempo la orden de moverse. La orden llegó por fin en la tarde del 31 con una llamada personal de Heydrich. La ejecución del plan se desarrolló sin incidentes.
Los falsos soldados polacos atacaron arma al brazo la emisora y, para dar más realismo a su acción, no dudaron en hacer fuego sobre el personal, matando algunos ciudadanos alemanes que, de perfecta buena fe, habían tratado de defenderse de los "polacos". Conquistada la estación de radio, los asaltantes leyeron por el micrófono el mensaje previamente preparado y luego se alejaron fingiendo dirigirse hacia la frontera. Algunas horas después del "incidente" las fuerzas armadas alemanas entraban en acción mientras Hitler, desde Berlín, podía anunciar por la radio
: "Esta noche, tropas regulares polacas han abierto fuego contra nuestro territorio. Desde las 4,45, nuestras fuerzas armadas han pasado al contraataque".

EN DIRECTO DESDE MONTEVIDEO. CRONICA RADIADA DEL HUNDIMIENTO DEL GRAF SPEE

ontevideo, 17 de diciembre de 1939. A las 19,30 de aquel día el enviado especial de la BBC transmitió el siguiente servicio, que fue reproducido por toda la red occidental:
"Aquí Mike Fowler, que les habla desde Montevideo. Ante mí, en el centro del puerto, está el acorazado de bolsillo 'Graf Spee', la nave corsaria alemana de que habla todo del mundo. La unidad nazi lleva cuatro días refugiada en el puerto neutral uruguayo tras haber sostenido un duro encuentro con tres unidades inglesas que la esperan ahora fuera de los límites territoriales. Dentro de poco, el 'Graf Spee' deberá dejar este puerto. Faltan pocos minutos para el fin del tiempo concedido a los alemanes por Uruguay para reparar los daños sufridos por el navío durante la batalla. Si dentro de pocos minutos no zarpa, será incautado, y la tripulacíón, internada.
¿Qué harán los alemanes? ¿Se enfrentarán con los navíos que esperan fuera del puerto o dejarán que se incauten de su acorazado? .
El caso provocado por este barco de guerra refugiado en un puerto neutral está por resolverse.
Hay cerca de trescientas mil personas agolpadas en los muelles, en las azoteas y en los tejados de toda la ciudad.
Todos quieren ver personalmente lo que va a suceder. Se saben testigos de un suceso que pasará a la historia. Pero... ¿qué pasa? Noto agitación sobre la cubierta del 'Graf Spee'... Es verdad..., el navío va a zarpar..., se siente el latir de las máquinas..., se izan las anclas..., sí, señoras y señores, el acorazado se mueve. Se dirige a la salida. Hacia. el enemigo..., los alemanes se han decidido..., ahora va a suceder lo inevitable...".
1Pero no sucede lo inevitable. La previsión del corresponsal Fowler resultó errónea a los pocos minutos. El acorazado no se dirigía hacia el enemigo que esperaba hacía ya cuatro dias.
Llegado a la boca del puerto, se vio al navío pararse, y luego la tripulación precipitarse a las chalupas y dirigirse hacia algunos barquichuelos llegados en aquel aquel momento. Poco después una columna de humo se elevó del centro del "Gral Spee". Pero he aquí el relato "en direct Mike Fowler:" ¿ Qué está sucediendo? ¡Dios mío, los alemanes han prendido fuego a la santabárbara! Nos, llegan explosiones terribles. ¡Todos los cristales de Montevideo, saltan en pedazos! El 'Graf Spee se está hundiendo..., los aIemanes1 lo han volado. Pero, ¿porqué lo han hecho? ¿Por qué?
¿Por qué?..".

LOS PROBLEMAS DE LEVA, ADIESTRAMIENTO Y AVITUALLAMIENTO-TRAFALGAR

ollingwood había cifrado después de la batalla de cabo San Vicente en un centenar el personal profesional capacitado por cada navío español, considerando al resto como mendigos o bultos. Esa bajísima cifra resultaba mucho más difícil de alcanzar en 1805, con la precipitación de la puesta a punto de las escuadras improvisadas tras un largo periodo de paz que no se había aprovechado, mientras que nuestros oponentes habían llegado a un grado de entrenamiento y disciplina difíciles de superar, señalando Álava a finales de mayo, cuando aún podría haberse contado con algún tiempo para adiestrarse de no haber incidido otras circunstancias:
La decadencia notable que ha tenido nuestra Marina en todos los ramos y la poquísima práctica de mar en un decenio de años en que nuestros enemigos no han dejado de ejercitarse en bloqueos y cruceros de invierno y verano, los ha puesto a una distancia tal que sería imposible acercárseles mientras no tengamos proporción y medios de navegar y evolucionar.
El armamento de los barcos absorbió totalmente el esfuerzo español y el personal disponible se dedicó a las numerosas faenas de a bordo para ponerlos operativos. Todo se sacrificó a conseguir que finalmente se pudiese disponer de un número digno de unid des como única aportación significativa española a la alianza con Francia.
La escasez de personal determinó su dedicación casi absoluta a los trabajos de fuerza y durante los primeros meses de 1805 se desatendió en términos generales la formación militar más elemental de los hombres que fueron incorporándose, dejándose ésta al arbitrio de los respectivos comandantes a los que se apremiaba desde las más altas esferas a poner sus buques en estado de navegabilidad.
La lenta formación de la escuadra y la temprana situación de bloqueo a que se sometió el puerto de Cádiz impedían desde luego los ejercicios de aquélla, pero también parece como si tampoco se pudiese haber atendido al adiestramiento marinero y militar de cada unidad particular. En cualquier caso, las tripulaciones bloqueadas no podían poseer aquel espíritu de organización y destreza adquirido por hábitos desarrollados en dos años de mar sin pisar tierra, como era el caso de las inglesas.
En puerto sólo se podían practicar los movimientos de carga del cañón, pero la habilidad del tiro y la puntería sólo se adquiría con la experiencia del combate o el entrenamiento en el mar.

sábado, septiembre 30, 2006

MUSULMANES-LA VIDA MILITAR

l nervio de la conquista y, al mismo tiempo, el instrumento de las guerras civiles del primer período musulmán fue, como es natural, el ejército. En un principio era tribal, es decir, cada tribu suministraba un cierto número de hombres, que eran llamados por un tiempo determinado y pagados con cargo al tesoro público. Estos contingentes formaban unidades independientes (chonds) y eran mandados por los jeques. De aquí que los soberanos se preocuparan de substituido. Alhakem I, fue quien inició el primer núcleo del ejército mercenario, formado por 5000 negros (los mudos). Sus sucesores no dejaron de incrementado y admitieron en él a maulas y extranjeros (eslavos). Coexistieron así dos tipos de ejército, el real y el tribal, hasta los tiempos de Almanzor, que abolió la organización por tribus y formó una nueva, de base regimental.
El ejército constaba de caballería e infantería. La primera montaba en mulas y la segunda llevaba también estos animales -uno cada tres soldados- para la impedimenta. Las armas defensivas eran cascos, escudos, corazas y ,cotas de mallas; las ofensivas, espadas, picas, lanzas y arcos.
Las expediciones militares eran de corta duración y se llamaban aceifas o algaras. Era esencial para emprender la expedición la noticia de que la cosecha se anunciaba buena en la tierra elegida para efectuada. Se emprendía casi siempre en la primavera, y el viernes anterior a la salida se celebraba una ceremonia religiosa presidida por el príncipe. Tras un desfile, los estandartes eran entregados a los jefes.
Se hacían pequeñas jornadas y se acampaba en tiendas colocadas alrededor de la del jefe. Los animales se sujetaban en estacas clavadas en largas filas. Allí recordaban los jeques sus triunfos anteriores y se animaban para el nuevo que esperaban lograr. Había un servicio de espías, llamados enaciados, que eran muy bien pagados. También se empleaban palomas mensajeras como correo militar.
En las fronteras y en las costas se solían construir castillos fortificados, llamados rabats (rápitas). En ellos vivía una guarnición, singular comunidad religioso-militar, anterior,a las Ordenes militares cristianas. Sus miembros se comprometían a una vida pura (por ejemplo, prohibición de trato con mujeres) y a luchar con severa disciplina. (fig.Almanzor)
La necesidad de defenderse contra los ataques de los normandos obligó a los príncipes cordobeses a construir naves de guerra. Almería fue la base naval más importante. La flota real llegó a contar con 200 naves en tiempos de Abderrahmán III, aunque decayó bajo sus sucesores. La flota se utilizó para ataques piráticos, que se extendieron hasta el Cantábrico, y para defender las costas meridionales frente a los fatimíes africanos. El superior de la escuadra se llamaba amiralbahr y a sus órdenes había dos jefes: uno militar, el caid, y otro marino, el arraez.

LOS MUSULMANES-LA MONEDA

ara servir este período de expansión económica, los musulmanes españoles acuñaron mon da propia -dinares de oro y dirhems de plata- en las dar-al-siqua (cecas), el jefe de las cuales, sahib-al-siqua, era un personaje importante.
Al principio el dinar pesaba 4,25 gramos y el dirhem tipo 3,71 gramos, mientras que el valor del primero era doce veces el del segundo, por lo que la relación del oro a la plata era de 7,65. Pero esta relación se fue desnivelando con el tiempo. El dirhem de plata fue reduciéndose en peso y valor, así como el dinar. En los últimos tiempos del Califato, el cobre, que sólo había servido para fabricar moneda fraccionaria. -el felús- se utilizó para la acuñación de dirhems.
Esta devaluación de la moneda hay que atribuirla al desarrollo de la burocracia palatina, frondosísima en la época del Califato, y al crecirniento del ejército mercenario, que consumía enornes sumas del erario público,-así como a la réducción del territorio de Al-Andalus, y con él de sus riquezas, ante el avance cristiano.
Los musulmanes, ateniéndose a la prescripción coránica,no grabaron nunca imágenes en sus monedas. Llevan todas ellas una leyenda, casi siempre alusiva al monoteísmo, los nombres del soberano y de la ceca y la fecha de acuñación.Del volumen de moneda acuñada, y por lo tanto como índice del dinero circulante, da idea e dato de que en tiempos de Abderramán III(Fig.Dirhems) se fabricaban anualmente monedas por valor de 200 000 dinares de oro.

FORTIFICACIONES DE CADIZ Y LA ISLA DE LEON DURANTE EL ASEDIO FRANCÉS




n 1803 realizó Hurtado obras en el baluarte de Candelaria; y en 23 de junio presentó el trabajo que le había sido encomendado, el cual fue conocido por: "Relación de la consistencia de la plaza de Cádiz y Fuertes de la Comprehensión de esta Isla, cuyo nombre propio es el que antiguamente tuvo y ahora Isla de León" dando cuenta del estado de las fortificaciones de la ciudad, y por el que se puede conocer su ARTILLADO y los baluartes que la defendían .
Prestamos atención a este informe, porque por él se viene en conocimiento del Artillado, con otros pormenores que interesan al tema de la defensa, y por ello vamos a seguir, para mayor facilidad del lector, el orden dado a la descripción hecha al tratar del Siglo XVIII.

"El frente de tierra que mira al E. -S.E. - llamado de Puerta de Tierra- está fortificado regularmente, con una buena cortina, dos semibaluartes, un revellín con su contraguardia y otras dos muy grandes que cubren los dos semibaluartes; todas estas obras con espaciosos fosos, y dos, caminos cubiertos, de los cuales el avanzado tiene tres plazas atrincheradas, y hasta ellas se extienden los ramales de las contraminas, como único frente accesible para atacar la Plaza, aunque se puede asegurar que no rendirá ningún enemigo esta Plaza como se defienda regularmente, sin ser dueño de la bahía".
-"La Plataforma de Santiago que une este frente con el de Puerta de Tierra, monta 26 piezas de cañón y mortero; y además pueden montarse en sus cortinas hasta 60 piezas más". En total: 86 piezas.
--"El Baluarte de los Negros es capaz para 29 piezas de artillería".
-"En el brazo avanzado del muelle hay una batería, la de La Puerta de la Mar, de 5 cañones, con un hornillo de bala roja en el que se calientan 200 a la vez, cuyo hornillo se construyó en 1797 por idea y orden del actual Capitán General Don Tomás de Moda, para embarcar las balas rojas en las lanchas cañoneras, después de haber hecho la experiencia de que puestas en un cajón forrado interiormente de un tabique de ladrillo grueso, y envueltas en ceniza caliente, duraban enrojecidas de 12 a 18 horas, tiempo suficiente para salir a atacar a los buques o bajeles enemigos". Total: 1 batería con 5 piezas.
-"La Plataforma de Santa Cruz, tiene también capacidad para 29 piezas".
-"Y el Baluarte de San Antonio, o de la Aduana, monta 38 piezas".
-"El Baluarte de San Carlos, junto con el de San Felipe el Alto, cruza sus fuegos con el de la Candelaria, guarda también los muelles por la parte del Nordeste, y es uno de los más importantes de Cádiz, ya que puede contener hasta 90 piezas de artillería" (cañones y morteros").
El frente del Norte -o de Candelaria- dejaría inexpugnable la boca de la bahía adoptando el plan del Capitán General de aquel año, al sacar una comunicación con cajones y escolleras, desde el baluarte de Candelaria al bajo de "Las Puercas", -en las que dice"se puede construir un fuerte o batería tan respetable como se quiera".
-El saliente de este lado Norte es el baluarte de Candelaria. Y entre Candelaria y Santa Catalina se encontraba la batería de Bilbao, la del ángulo o Plataforma de la Soledad y el baluartillo del Bonete.
-Esta Plataforma de la Soledad montaba 29 piezas.
-El Castillo de Santa Catalina, no reunía en la fecha del informe, condiciones suficientes para poder considerado como una fortaleza de primer orden; no obstante, la parte del mar que adoptaba la forma de una estrella, podía contener hasta 34 cañones y algunos morteros, que Hurtado consideraba que era "artillería más que suficiente". El algibe y el repuesto capaz para 130 quintales de pólvora, estaban a prueba.
En el frente del Oeste -que da a SanSebastián- "Las murallas son de corta altura y fáciles de asaltar pero no es fácil de atacar la ensenada de la Caleta por verse el enemigo entre tres fuegos, de los castillos y la muralla, si no toma antes el de San Sebastián; este castillo es difícil de atacar por sus escollos pero como no puede ser socorrido en todas las épocas por culpa de las fuertes marejadas"; opina debe ponerse en disposición de defenderse por sí mismo.
-El Castillo de San Sebastián acabado de citar, se encontraba fuera del recinto de la ciudad, avanzado en el mar, por la parte opuesta de la bahía, colocado sobre los peñascos inaccesibles del cabo Crónico y en el extremo de un istmo de 1.250 metros de longitud, estrecho fácil de cortar. Se componía de un recinto bajo con varias baterías y foso y una gran torre vigía de costa; según Hurtado, "no era tan eficaz como hubiera sido de desear". Se podía emplazar en su recinto hasta 40 cañones aunque "no necesita tanta artillería para ofender y para defenderse". Su avanzada tenía una capacidad artillera para 22 cañones y para cuantos morteros se quisiera.
Contaba también con su horno de bala roja; y el repuesto de pólvora era capaz para 300 quintales y estaba hecho a prueba de bomba.
-"La muralla del Sur, llamada del Vendaval, no se había construido -como queda dicho- con el fin de defender la ciudad, sino de asegurada ante los contínuos embates del mar. Sin embargo, estaba bien artillada, casi innecesariamente". Tiene para su defensa de frente 4 baterías en plataformas: la del Matadero, las dos de Capuchinos, de las cuales, una fue hecha en el año 1797 en la guerra con los ingleses que cañonearon la plaza en dicho año por esta parte del Sur, y la de los Mártires, las que no pueden servir para evitar un bombardeo semejante, y sí sólo las lanchas.
-Tiene además 3 baterías en tres redientes o flancos para defender el costado derecho del frente de tierra, (Puerta de Tierra), pie de la muralla y playa de Santa María, llamados de San Nicolás, de San Rafael y de Capuchinos. Es difícil aproximarse a la muralla del Sur por los escollos, y vientos fuertes de Levante". En total: 7 baterías.
-"Igualmente, puede aumentarse el número de piezas en todo el recinto de la plaza, por lo cual está en el caso de poder montar cuanta artillería quiera para su defensa.
-En los extremos de los fosos y en el perfil de ellos que mira a bahía hay también colocadas baterías para la defensa de ella".
Como podrá observarse, en los últimos informes se omite el nombre del baluarte de Benavides.
Recorrido el recinto de la Plaza pasamos a la costa de Poniente de la Bahía para volver a Cádiz desde el Puerto de Santa María:
-El castillo opuesto de Santa Catalina, del Puerto de Santa María, era de forma poligonal y "las baterías orientadas al Sur, que defendían la bahía podían contener hasta 15 piezas de artillería a más de un flanco dirigido hacia la entrada de ésta capaz para seis piezas". En total 15 piezas.
-El fuerte de Matagorda estaba artillado en el frente que miraba al mar con 5 cañones que podían batir los navíos por la proa desde que se ponían al alcance hasta que se encontraban entre castillos en cuyo momento los batía con 9 cañones por la proa, sin perjuicio de que todas sus piezas los batieran al pasar por su frente. A la parte de tierra tenía una batería de 8 cañones con buenos parapetos. Tenía también horno de bala roja. Y en total: 22 piezas.
-En el caño del Trocadero, Cádiz había costeado según dejamos dicho, un fuerte que se llamó de San José o del Trocadero, como el caño mismo. Contenía una batería, la del Comercio, de 18 cañones, orientada hacia la entrada del caño, para defender la entrada del puerto y el arsenal del Comercio, y el costado de Matagorda por un flanco de dicha batería. En total 18 piezas.
-Tanto el arsenal como los almacenes de él se puede decir que estaban atrincherados por tierra, por los caños, y en su espalda algunas baterías de 4 y 5 cañones cada una y la cortadura del camino de Puerto Real y el Puerto. Todo a costa del comercio. En total, 8 baterías aproximadamente: Unas 36 piezas.
Esta cortadura a la que hemos hecho referencia al hablar de la fortificación en el Siglo XVIII, fue proyectada, de 1774 a 1776, seguramente, por el ingeniero don Juan Caballero allí citado, sobre el "paso" o avenida que conduce desde Puerto Real al Castillo de Matagorda, y jugó un papel decisivo en la desdichada batalla del Trocadero, el año de 1823, según después describimos.
-El castillo de San Luis o Fort- Luis, se encontraba, según hemos dicho, en la banda izquierda del caño del Trocadero. Tenía una batería respetable de 20 cañones unos a barbeta y otros en cañoneras; a la parte del mar formaba un ángulo saliente y en su derecha tenía 10 cañones que batían la entrada del puerto y en su izquierda los restantes, el frente de mar hasta la Carraca, para los buques que vencidos todos los obstáculos quisiesen pasar a dicho arsenal de la Armada Nacional. En total: 30 piezas y un repuesto que estaba a prueba dudosa.
-Seguía La Carraca con algunas baterías provisionales, y en el ángulo que forma el Sancti - Petri con el caño que aisla la Carraca en su entrada, había una estable de 12 cañones para los buques, que salvado todos los obstáculos llegasen al propio Arsenal como ocurrió al rendir la escuadra del Almirante Rossilly en junio de 1808. En total: 12 piezas.
"Desde la Carraca siguiendo la costa a Puntales no se encuentra batería ni fuerte alguno, a no ser que la Marina en tiempo de guerra construyese alguna para resguardo de sus almacenes de la Casería de Ossio, o de pólvora de la Cantera y continúa la playa batiendo el arrecife de Cádiz más de mil varas (836 metros aproximadamente), hasta los Castillejos de donde continúa una playa rasa de arena hasta Puntales". Recuérdese que los Castillejos, que en el futuro debían de convertirse en el Castillo de la Cortadura de San Fernando, se encontraba aún en cimientos.
-El fuerte o castillo de Puntales, contaba con una batería a barbeta que se llamó de la Victoria, emplazada en dirección de acceso de los navíos a la bahía, "muy digna de tenerse en cuenta, y qu podía contener hasta 14 cañones y algunos morteros". Por el frente de la entrada del puerto tenía dos baterías más, una alta y otra baja, de 6 y 7 cañones y algunos morteros, para batir los costados y proa de los buques.
"La fortaleza era capaz para unos 40 cañones "incluso la batería de la Victoria, y se podía defender bastante tiempo hasta ser socorrida". Y en la última guerra con los ingleses se había añadido a su artillería un hornillo de bala roja". Se podían establecer en total, más de 40 piezas.
-Figuran además en este informe, 3 baterías más, fuera del recinto de la ciudad y establecidas, entre el castillo de Puntales y la Puerta de Tierra; fueron: las del Romano, y Primera y Segunda Aguada, y contenía cada una cuatro cañones. En total: 12 piezas.
La importancia del Río o Caño de Sancti-Petri hizo a Hurtado, de acuerdo con los "Planes de Defensa" de Caballero (1771-1774) y Huet 1788-1793) realizar un detenido estudio sobre sus orillas ,y principalmente de los puntos "claves" de un sistema defensivo tras el caño, como eran: el Puente de Suazo; y el Castillo de Sancti-Petri. Plano núm. V-E.
Las defensas terrestres de la Isla de León, fueron "las que tuvieron un mayor papel en la defensa de la ciudad", durante el "Sitio de Cádiz", como luego veremos.
El Puente de Suazo, es la posición más interesante y que debe estar precavida para una sorpresa, por las dos leguas y media que dista de la plaza de Cádiz para ser socorrida.
Empieza por comentar que la defensa de este Puente en lo antiguo consistió. tan sólo en una torre cuadrada, al lado de Cádiz, de 12 varas (10 metros) de lado y 15 (12,5 metros) de altura, que sin duda confundió con el antiguo castillo de San Romualdo ya citado, que en el mapa de Fray Jerónimo de la Concepción, de 1660, se denomina "Castillón de León". Este castillo, se encuentra efectivamente "situado en posición defensiva en la cabeza del Puente de Suazo junto a San Fernando (Cádiz), es monumento históricoartístico nacional" y es de planta sensiblemente rectangular, de 54 por 31 metros, con torres, de las que una tiene carácter de Torre de Homenaje.
Esta pequeña fortaleza, según toda apariencia, ha ido acrecentándose con obras en tiempos sucesivos; y asídespués se añadió a su pie una batería semicircular para 11 cañones contra la entrada del Río.
Segun estudios que dicen literalmente lo siguiente:" que posterior a esta obra se hizo la que llaman la Avanzada, cerrada con su rastrillo, al lado opuesto de la torre y extremo de la Isla, con troneras hacia la entrada del río y alguna hacia la mar, cuyo establecimiento es muy útil, para ofender a las embarcaciones enemigas que intenten entrar en el río, porque pueden ser batidas mucho antes de llegar a la embocadura y presentarse a los fuegos irremisibles de la torre y de otra de 10 cañones que une como una cortina a ésta con la de la Avanzada",
Esta última batería se construyó, como dejamos dicho al tratar de la fortificación en el Siglo XVIII, en el año de 1772 y fue emplazada en la última guerra con los ingleses, en la que por considerar escasos los fuegos de este conjunto defensivo por el lado del mar, se le añadió otra batería provisional de 3 cañones, en la estrecha playa que hay fuera del Castillo e inmediato a la entrada. (Esta batería debió ser la llamada de la barca o de la casilla de la guardia). Desde la última guerra contaron estas baterías con hornillo de bala roja y fueron servidas por la Artillería de Cádiz.
El Puente como tal, tiene su cabeza y gola, y en ambos había un reducto sencillo capaz para 16 piezas, rodeado con un foso de agua que por uno y otro lado comunicaba con el caño de SanctiPetri.
La descripci6n que hace el Ingeniero don Luis lIuet en 1798 es diferente de la que aquí hace Hurtado, en el sentido de que el reducto de cabeza o salida del puente, que en plano de Gaver (1768) se representa con capacidad para 16 ó 17 piezas, quedaría en: "un reducto compuesto de dos iguales que comprenden el camino en medio con su rastrillo, capaces cada uno por su frente de cuatro cañones que barren los intermedios de su cortina correspondiente, y terreno opuesto, con iguales fuegos a sus costados contra los arrimos, por las salinas y otros en el reducto por la espalda, por si se sucediese algún bombardeo por el río; en todo 17 cañones". Este reducto de la cabeza de puente habría pronto de constituir, como veremos, las baterías de "Concepción y Santiago".
Continuando con los estudios referente al puente Suazo, se dice lo siguiente:" que en esta cabeza de puente había un frente avanzado de dos baterías, con flancos a ambos lados del camino, y una cortadura excavada en el fango que servía de foso. En el plano de Gaver, sólo se aprecia una batería, la de la derecha, capaz para unas 10 piezas,. y que después se llamaría de "San Pedro". Sin duda en 1798 debió de hallarse construída la batería gemela de la izquierda, que se llamó de "San Pablo", pero dudamos que una y otra estuviesen artilladas con 20 piezas, cada una, como nos asegura Huet, porque no lo admite su capacidad y bien pudo ser un error de transcripción.
Contaba esta fortificación de cabeza, con otra batería que Gaver no dibuja pero que sí describe Huet y que luego se llamó de "San Felipe" como la salina en la que se asentó. Esta batería, que su misión era impedir la entrada de embarcaciones en el caño de Sancti-Petri cuya misión era defender el puente de la avenida por el caño desde su desembocadura al Atlántico. La consideró accesoria en esta fortificación y capaz hasta 10 cañones.
La gola o cabeza de puente del lado de la Isla de León, ya hemos dicho que contaba con otro reducto que se expresa asi: "Cubre su cabeza con batería alta y baja para batir las inmediaciones que están completamente descubiertas por la distancia regular que hay hasta las primeras casas del pueblo". Con ello nos indica claramente la independencia existente entre la fortaleza del Puente y el citado Castillo de San Romualdo o Castillón de León, pero no distingue la distribución de la artillería, según lo hace el plano de Gaver en el que hay, por decirlo así, dos reductos: El de la batería baja con 16 cañoneras que miran sensiblemente a la Isla, sin duda, por la distancia al pueblo; y el de la batería alta con más de 10 cañoneras, que enfilan, el mar, el río y también la entrada desde la Isla. La existencia de este reducto alto, partido para dejar pasar el camino real de Cádiz a Madrid, se denota por los dos "Cuerpos de Guardia" independientes, bajo y alto, y por la escalera que desde el puente sube a la batería alta. Todo el sistema" contaba con rastrillo exterior e interior, y estaba rodeado con un foso de aguas que por uno y otro lado comunicaba con el -repetido- caño de Sancti- , Petri". Fue conocido por el nombre de batería de "Suazo o del Caballero Suazo".
Unos y otros ingenieros nos hablan del pretíl o antepecho del propio puente, como asentamiento de piezas que dirigían sus fuegos al Sur por la dirección del caño y Hurtado insiste en que con los 8 ó 10 cañones que se colocaban sobre el puente, éstos y la batería, que ya llamamos, de "San Felipe", dejaban la fortaleza bien defendida del ataque de las embarcaciones.
"La importancia del puente de Suazo y de sus fortines complementarios no residía sólo en su fortificación, sino, y principalmente, en su excelente posición" y artillado, como se ha venido tratando.
De la posición de Sancti-Petri es que, la batería construída por la Marina en 1762, frente a la caseta de Rentas, estaba en el ángulo que forma la orilla del Río con la costa y playa de Santa María, se tituló de la "Barca" y "está bien colocada al objeto de batir las embarcaciones enemigas por la proa al mismo tiempo que el Castillo lo ejecuta por el costado" y finalmente, se apuntaba en un informe, que "la defensa de Cádjz, en la posibilidad de Un ataque por tierra, estaba en el Río o Caño de Sancti-Petri".
"Como en las tres leguas que de aquí distan a Cádiz no hay ninguna defensa, por aquí puede introducirse sin estorbo en el pueblo de la Isla de León cualquier enemigo que hubiese desembarcado en dicha playa y dirigirse a Cádiz igualmente".
En la braveza de esta playa y en los muchos bajos y escollos que la acompañan, se funda la fianza de no recelar desembarcos en la referida playa; pero opina que en tiempos bonancibles puede el enemigo (sin intención de sitiar la Plaza) desembarcar hacia el puesto de vigilancia de Caballería, de las Alcantarillas (Campo Soto), dirigirse a la Isla, y de allí a la Carraca, incendiarla, así como los almacenes de pólvora en Campo Soto, y los de la Marina de la Isla, etc., y embarcar, sin tocar el puente de Suazo; por lo cual, dice, "se deben precaver en tiempo de guerra, fortificando el Cerro de los Mártires".
-Finalmente, Torre Gorda o "Torre de Hércules", no tenía, según Hurtado, una gran importancia Artillera, 5 cañones solamente la rodeaban; su principal misión era la de servir de enlace con otras torres, por medio de señales, y así era la más importante.
A partir de este informe de Hurtado el historial de la fortificación de Cádiz siguió la siguiente cronología conocida:
En 21 de julio de 1804, se redactó una "Memoria histórica sobre la fundación de las murallas de Cádiz".y el 4 de agosto de este mismo año, se sacó un "Resumen de la memoria histórica sobre las murallas del Vendaval".
En el plano núm. 376 de la Comandancia de Ingenieros de Cádiz, del año 1806, se describen las obras realizadas en Sancti-Petri.
El 15 de marzo de 1807 se eleva al Ministerio un "Informe sobre la conservación y utilidad de los castillos del Espíritu Santo y Almadraba" de la costa atlántica de Rota a la barra del Guadalquivir; y una "Memoria sobre la batería provisional de dicha Almadraba".
y el mismo año se levantó el plano núm. 118 de la Bahía de Cádiz, desde punta Candor hasta el Río Sancti-Petri.
El 22 de enero de 1809, se llevó a cabo un reconocimiento de la zona recorrida por el río Sancti-Petri, por el Mariscal de Campo, Ingeniero en Jefe de la Plaza de Cádiz, don José del Pozo, ya citado; su subalterno don Francisco Hurtado, -de nuevo en acción con otro compañero; el Brigadier-Coronel del Real Cuerpo de Artillería del Ejército, don José Calvo de la Cantera, a la sazón comandante jefe de la Artillería de la plaza de Cádiz; y el Capitán de navío don Francisco Antonio Mourelle, comandante de las fuerzas sutíles de la bahía y vocal por parte de la Marina de la Junta de Defensa, y convinieron: "en que desde luego se montaran en las explanadas de la parte del Este de la entrada del Puente de Suazo y baluartes exteriores, 24 cañones del calibre de a 24, colocando en paraje oportuno a su inmediación los útiles y pertrechos correspondientes a su servicio".
Don Francisco Mourelle, hizo ver al Presidente y vocales de la Junta que:
"Convenía desmantelar la artillería de Matagorda y Fort Luis, y aún su destrucción en el último recurso, a fin de impedir que el enemigo se hiciese dueño de aquel paso importante, que sin duda debía ser protegido por alguno o algunos navíos de guerra que impidieran al enemigo instalarse en él y su fortificación en dichos puntos, y que habiendo hecho presente el Sr. Comandante de Artillería que en el Parque de aquella Plaza, no había cureñas de Ejército, convenía que se franquearan del Arsenal los antedichos veinte y cuatro cañones con cureñas y útiles de Marina" .
El 12 de abril de 1809 se levantó el Plano núm. 379 de la costa Sur de la Isla de Cádiz.
Después se levantó el núm. 182, del estado en que se hallaba en el día 8 de novi mbre de este mismo año de 1809, la Cortadura de San Fernando. Cosa que se repitió en 1810; lo que denotaba el interés por esta fortaleza que fue levantada, colaborando en su obra, personalmente toda la población civil de la plaza, incluso las Orde nes Religiosas; hecho que perpetúa una lápida en la que reza:
"Esta obra se hizo a presencia de las huestes enemigas" "Esta obra se concluyó en los mayores conflictos de la Patria" "Ella es un eterno monumento del patriotismo de Cádiz".
Ahuyentado el Marqués de Villel, de Cádiz, por la cólera del populacho, se constituyó en la ciudad en enero de 1810 una Junta compuesta de 18 personas para atender a las obras de defensa que se levantaban en esta Isla, y entroncado este hecho con la resolución de la Junta Central de trasladarse a la Isla de León, dejando el mando y nombrando un consejo de regencia que la reemplazase, en 29 de dicho mes de enero, fueron elegidos regentes, entre otros: el General don Francisco Javier Castaños e Iragorre, por el ejército de tierra, y el Teniente General de Marina don Antonio Escaño y García de Cáceres, por la Marina.
En este mismo mes de enero de 1810, se hacían desde Sevilla unas "reflexiones sobre la defensa de Cádiz en las circunstancias del momento". Se pintaba al enemigo como audaz, "feroz e inhumano", pero al mismo tiempo, activo y con conocimientos prácticos y especulativos para no detenerse en los medios de destrucción y asolamiento, necesarios para conseguir su objeto. Se consideraba a la cortadura de San Fernando como obra incompleta y de irreflexiva confianza para los habitantes de Cádiz, que la veían como un baluarte inexpugnable, pero que" empezada hacía ya mucho más de un año y después de muchos millones gastados aún no estaba a la mitad de su trabajo". Opinaban que "obras de esta clase o se les debía dar una importancia absoluta o era preciso asegurar su defensa de modo que por su pérdida no quedase abatida aquella fuerza moral de opinión entre la muchedumbre". Y terminaban llevando el ánimo a considerar que si el enemigo llegara a enseñorearse de la bahía con cañoneras y otras embarcaciones menores armadas, no sólo cabría la posibilidad de ataques sobre la Cortadura y sobre Puntales, sino desembarcos sobre el arrecife Cádiz-San Fernando, que provocarían el derrumbamiento del sistema defensivo montado sobre la Isla de León y con ello la Plaza de Cádiz resultaba fácil presa para este audaz enemigo.
"Las lanchas y demás medios de ataque por mar sólo se contrarrestan con un arma de la misma especie" y por ello se juzgaba "que sin perder momento se debían alistar todos los barcos menores dedicados al cabotaje, añadiéndolos a las lanchas ya armadas", organizando así una fuerza sutíl eficiente para" contrarrestar a un enemigo en los últimos esfuerzos de su encono y de su rabia contra una resistencia que jamás creyó y que en los siglos por venir apenas podrá concebirse por los que lean los sucesos y mediten las circunstancias en que el valor español arrostó el poder colosal del mayor de los tiranos".
Estas reflexiones, sin firma, fueron remitidas a don Antonio Escaño, en 13 de enero de 1810, por don Francisco de Saavedra.
Desde el 15 de noviembre de 1808, fecha de la ruptura con Francia, había que prevenirse para que no se cumpliera el aforismo, citado, de que "las plazas marítimas se toman por tierra". La fortificación que había de oponerse a un ejército como el de N apoleón y sin escuadra, tenía que reunir características distintas a la que constituía una organización permanente "mirando al mar", ya que la desventurada acción de Trafalgar (21 de Octubre de 1805) y la alianza con el Inglés, hacían variar rotundamente la situación y el ataque había que esperado principalmente, por el frente de tierra.
El Teniente General de Marina don Antonio de Escaño, conocedor, seguramente, de las reflexiones hechas por el inteligente ingeniero don Antonio Hurtado, y del informe presentado por el mismo, en 23 de junio de 1803, para defender la ciudad y puerto de Cádiz, comprendió lo mismo que él la importancia que tenía la Isla de León (San Fernando) y La Carraca y de que la defensa de Cádiz en la posibilidad de un ataque por tierra, estaba en el caño de Sancti-Petri.
"Adoptando la hipótesis de Escaño, no sólo se aprovechaba el terreno para el combate,. sino que se conservaba el Arsenal de La Carraca fácilmente convertible en fortaleza y con todos sus elementos de construcción, armas y pertrechos".
"Por el frente de tierra, disponía Cádiz de varios muradales: El frente abaluartado sistema Vauban, que obligaba a un enemigo que llegase ante él, a practicar los trabajos de un ataque "Industrial", con sus lentos procedimientos; el Castillo de la Cortadura, que actuaba de barrera avanzada; poco después el "corte" del río Arillo, con la batería de Torregorda; y finalmente, la "Isla de León".
(IJ.-Ohanos.- Documento núm. 4. (Pág. 177J.
Esta Isla de León, convertida en zona fortificada y con un foso natural tan formidable como el río Sancti-Petri, obligaba al sitiador a colocar sus baterías en la imposibilidad de hacer daño a la población; es evidente que, si esa zona exterior estaba ocupada por terreno inabordable, que a modo de campo fortificado, lo constituye la formidable red de salinas surcadas tan sólo por estrechos senderos, el objeto de la defensa se conseguía más fácilmente.
Por otra parte, si las obras exteriores se colocaban hábilmente, no sólo alejarían los proyectiles de la población civil, sino que atraerían sobre ellas el fuego de la artillería enemiga, no sólo sobre guarniciones más aptas para resistir el bombardeo que una población civil amurallada, sino que estas mismas guarniciones, amparadas en aquellas obras, podrían maniobrar amparadas por ella estorbando los trabajos de los sitiadores, obligándo1es a estar en constante alarma y a extender sus líneas de un modo considerable.
En esta disposición, el sitiador sólo podía asentar sus baterías en la costa de la Bahía desde Rota a Puerto Real, y después a prudente distancia del caño de La Carraca, Puente de Suazo y SanctiPetri, todas ellas demasiado alejadas para causar daños de importancia en la población civil" (1).
La presencia de los franceses en Sevilla, decide por fin a la Junta de Cádiz, a pedir socorros a lord Wellington antes de la venida del duque de A1buquerque a la Isla. En la bahía la escuadra inglesa tenía tropas de desembarco y en diferentes ocasiones habían solicitado los ingleses guarnecer a Cádiz.
El Almirante Purvis, al ver que los franceses se acercaban y que nada se disponía para destruir el fuerte de Santa Catalina del Puerto de Santa María, desde donde tanto daño podrían ocasionar los enemigos a Cádiz y a las escuadras, puesto que su defensa no era posible, había manifestado al General Venegas la necesidad de volar aquella fortaleza o de inutilizar su artillería. D. Francisco Javier Venegas, a la sazón Capitán General de Andalucía, en Cádiz, había autorizado el 26 de enero de 1810 al almirante inglés para que enviase marineros de su nación con este objeto.
(l).-Quintero y Atauri,- "El Sitio de Cádiz",- Pág. 88.
Esta Isla de León, convertida en zona fortificada y con un foso natural tan formidable como el río Sancti-Petri, obligaba al sitiador a colocar sus baterías en la imposibilidad de hacer daño a la población; es evidente que, si esa zona exterior estaba ocupada por terreno inabordable, que a modo de campo fortificado, lo constituye la formidable red de salinas surcadas tan sólo por estrechos senderos, el objeto de la defensa se conseguía más fácilmente.
Por otra parte, si las obras exteriores se colocaban hábilmente, no sólo alejarían los proyectiles de la población civil, sino que atraerían sobre ellas el fuego de la artillería enemiga, no sólo sobre guarniciones más aptas para resistir el bombardeo que una población civil amurallada, sino que estas mismas guarniciones, amparadas en aquellas obras, podrían maniobrar amparadas por ella estorbando los trabajos de los sitiadores, obligándoles a estar en constante alarma y a extender sus líneas de un modo considerable.
En esta disposición, el sitiador sólo podía asentar sus baterías en la costa de la Bahía desde Rota a Puerto Real, y después a prudente distancia del caño de La Carraca, Puente de Suazo y SanctiPetri, todas ellas demasiado alejadas para causar daños de importanciaen la población civil" (1).
La presencia de los franceses en Sevilla, decide por fin a la Junta de Cádiz, a pedir socorros a lord Wellington antes de la venida del duque de Albuquerque a la Isla. En la bahía la escuadra inglesa tenía tropas de desembarco y en diferentes ocasiones habían solicitado los ingleses guarnecer a Cádiz.
El Almirante Pui"vis, al ver que los franceses se acercaban y que nada se disponía para destruir el fuerte de Santa Catalina del Puerto de Santa María, desde donde tanto daño podrían ocasionar los enemigos a Cádiz y a las escuadras, puesto que su defensa no era posible, había manifestado al General Venegas la necesidad de volar aquella fortaleza o de inutilizar su artillería. D. Francisco Javier Venegas, a la sazón Capitán General de Andalucía, en Cádiz, había autorizado el 26 de enero de 1810 al almirante inglés para que enviase marineros de su nación con este objeto.
El Teniente General de la Armada don Ignacio María de Alava, con cuyo acuerdo debía procederse, había ordenado al Capitán de fragata don Luis Coig, desmontar la artillería de dicho Castillo de Santa Catalina, con el objeto de que embarcadas en los lanchones que estaban preparados para conducirla, sirviese en la Cortadura de San Fernando de la Plaza de Cádiz. Pero Purvis, atendiendo sólo a la autorización otorgada, había enviado en tres botes 50 marineros y algunos oficiales, que quemaron todo el cureñaje y carros, inutilizaron con clavos arpados de acero la artillería, destru. yeron el herraje y las explanadas de los morteros, y arrojaron al agua los cañones más pequeños. Mientras un oficial y dos marineros desembarcaron en el Puerto y clavaron 7 cañones que estaban en el Vergel. Al día siguiente fue desmantelado el repetido fuerte de Santa Catalina, porque el Ayuntamiento de Cádiz que había oído las razones de Morla, tomó con tiempo la resolución de inutilizar ésta y otras fortalezas de la Costa desde las que el enemigo apoderado de ellas pudiese molestar con sus fuegos a las naves españolas que cruzasen y permaneciesen en la Bahía, toda vez que los franceses no poseían ya el dominio del "mar.
El 2 de enero de 1810, había sido nombrado Vocal de la Junta de Gobierno, seguridad y defensa de la Isla de León, el ilustre General de Marina, don Diego de Alvear y Ponce de León, que tanto se distinguió durante la rendición de la escuadra francesa de Rosilly, en la organización de líneas de baterías costeras, en lugares estratégicos de la Isla.
Brigadas de obreros, trabajaron bajo sus órdenes, en montarlas en el Arsenal, en -el Puente de Suazo, Lazareto, Casería de Ocio o provisión de víveres, Punta de la Cantera y Almacenes de Fadricas, recibiendo nombres distintos; y así quedaron, entonces, habilitadas las baterías del Angulo, del Parque, de San Carlos, de San Antonio, de San Fernando, del Muro, de Fadricas, etc., que después fueron abandonadas.
Su primer cuidado en esta ocasión, fue la defensa del Puente de Suazo, cuya "Cabeza" artilló en el orden siguiente:
Baluarte de San Pedro: 4 cañones de a 24; 5 de 16; y 3 de a 8; en total 12 piezas.
Id. de San Pablo: 9 cañones de a 16; y 2 de a 8; en total 11 piezas.
Reducto de la Concepción: 4 cañones de 24; y 1 obús de a 9, en total 5 piezas.
Reducto de Santiago: 4 cañones de a 24; en total, 4 piezas.
Reducto de San Ignacio: 9 cañones de a 12; total 9 piezas.
Batería de San Francisco, después "nueva de Albuquerque": con 4 cañones de a 12; total, 4 piezas; y Batería del Angulo: con 4 cañones de a 16; en total 4 piezas.
Sumaba este artillado: 49 piezas. Pero como a él se añadieron las obras de las baterías del Salero de Santiago; Portazgo; Daoíz; Velarde; y de la Trinidad, cuando Albuquerque llegó a la Isla de León, y creyó que la artillería de la cabeza del Puente era insuficiente para oponer resistencia a un ejército como el francés con 40.000 hombres, todas estas baterías fueron artilladas aceleradamente por la labor de Alvear y la de Uriarte, haciendo alcanzar la cifra de 103 piezas, entre cañones y obuses.
FUENTES:
-Biblioteca Central Militar.- "Catálogo General de Documentos".- Doc. 4.034. Signatura 3.5-6-2.
-Biblioteca Central Militar.-"Catálogo General de Documentos" Doc.4.026
-Archivo Histórico Militar.- Signatura 3-5-5-9.
-Manzano Martos(Rafael), Arquitectura de Ciudades de interés Artistico del Ministerio de la Vivienda.-"El Castillo de San Romualdo, en San Fernando, Cádiz".- Madrid, junio de 1963
- Clavijo y Clavijo(Salvador) "La ciudad de San Fernando".
-I.J.Ohanos, Documento,4 pag. 177.
-Quintero y Atauri.- El Sitio de Cádiz, pag 88

viernes, septiembre 29, 2006

Dos años para la conquista de Méjico, diecisiete para la de Chile

a conquista de Méjico por Hernán Cortés había durado dos años, desde 1519 a 1521. Francisco Pizarro había desembarcado en Túmbez, al Sur del Ecuador, en 1531 y en 1533, la ejecución del lnca Atahualpa había señalado espectacularmente la caída del Imperio de Cuzco. Tanto en el Perú como en Méjico! había, pues, bastado con dos años solamente para domeñar a las dos civilizaciones precolombinas más prestigiosas. Pero para la conquista total de Chile, hicieron falta no menos de diecisiete.
Los araucanos, a pesar de ser infinitamente más toscos y atrasados que los aztecas o los incas, se aferraron a aquella línea sagrada del Bío-Bío con una determinación y un valor que pasmaron e irritaron a los españoles. Valdivia pagó la conquista con su vida. Hecho prisionero por su antiguo paje araucano Lautaro, convertido en caudillo guerrero, fue despedazado vivo por sus vencedores. En realidad, la resistencia araucana no concluyó más que a mediados del siglo XIX. Y todavía cabe considerar, con los etnólogos, que el alcohol y las enfermedades acabaron por contribuir mucho más a la relativa pacificación del altivo pueblo araucano que las operaciones militares dirigidas contra ellos.
Hoy deben quedar en Chile más de doscientos mil araucanos puros. Teóricamente tienen los mismos derechos y los mismos deberes que los demás ciudadanos. Alrededor de Temuco, siguen viviendo en chozas de hojarasca y sus jefes consuetudinarios velan por el mantenimiento de las tradiciones. Incapaces de subsistir sobre las tierras que les han sido reservadas, suelen contratarse como criados en las ciudades o van a trabajar a las minas de cobre y de nitrato.
Este episodio de la conquista tal vez no merecería tanto desarrollo si no fuese evidente que algo de la altivez y de la rudeza de los araucanos ha pasado a la sangre de los mestizos chilenos que representan más del 60 por 100 de la población. Este rasgo es, pues, esencial. Permite como prender y explicar muchas peripecias de la política chilena contemporánea.
Los más grandes escritores chilenos, Pablo Neruda y Gabriela Mistral (que le valió a Chile el primer premio Nobel concedido a América Latina) han bebido deliberadamente en las fuentes incas para cantar lo que ellos consideran como los matices más auténticos de su patria. Este retorno al indigenismo no es sólo chileno. Desde Méjico a Santiago, pasando por Guatemala y por Quito, corresponde a una profunda tendencia de los intelectuales latinoamericanos.
Pablo Neruda, soberbiamente instalado en esos tiempos primitivos en los que "el hombre fue tierra, vaso, pálpito del barro tembloroso, forma de arcilla, jarra caribe, piedra chibcha o silicio araucano", subió hasta las misteriosas y fascinadoras ruinas de Machu Picchu, cerca de Cuzco, para descubrir la grandeza y la miseria del pueblo, indio. Su grito de impetuosa rebeldía es un eco del guatemalteco Miguel Angel Asturias.
Uno y otro han contribuido y siguen contribuyendo a inspirar a batallones enteros de jóvenes revolucionarios, idealistas y entusiastas. Lo cual es tanto más cierto, cuanto que Santiago de Chile, una de las metrópolis intelectuales de América Latina; es también una ciudad-refugio. En el transcurso de la primera mitad del siglo XIX, fue a Santiago adonde Sarmiento, el poeta filósofo argentino, vino a buscar asilo huyendo de la tiranía del Dictador Rosas.
Y su ejemplo ha sido seguido en el siglo xx por directivos venezolanos, como Gallegos; guatemaltecos, como Arévalo; o peruanos, como Haya de la Torre y Seoane, cuando se vieron obligados a huir de sus países, gobernados por respectivas bandas militaristas.
La conquista de la independencia por los chilenos, al comienzo del siglo XIX, se parece, naturalmente, a la de las demás Repúblicas suramericanas. Pero quedó sellada
por ese escenario geográfico de tan particular grandiosidad. El Ejército que San Martín había reunido y preparado cerca de Mendoza, en 1817, contaba cuatro mil hombres. Pero logró cruzar los puertos de la Cordillera, atravesando por abruptos caminos de mulas y en un orden tan impecable, que su famosa escalada ha sido siempre cantada con particular lirismo por los historiadores de la independencia.
San Martín había fijado en dieciocho días el mínimum de tiempo necesario para el paso de los hombres, de los caballos y de la artilleria. Y exactamente dieciocho días después de la partida de la primera columna, mandada por el General Las Heras, se encontraba el grueso de su Ejército en la cita señalada en el valle del Aconcagua. El 5 de abril de 1818, la batalla de Maipú duró seis horas. Terminó con la muerte de dos mil soldados y consagró la independencia de Chile "separado para siempre de la Monarquía de España". Tan sólo el archipiélago de las islas Chiloé, fácilmente defendible, resistió obstinadamente durante algunos años.
A primera vista, nada predisponía a que el País del fin del mundo se convirtiera en un Estado armonioso y vigorosamente centralizado. Sin embargo, y es otra paradoja, eso es lo que ha sucedido. Pues Chile, que, de todas las naciones suramericanas, es la que geográficamente está más alejada de Europa, es también la que resulta más cercana de ella por su corazón, su interés y, sobre todo, por su evolución política.
Su historia reciente es relativamente sencilla y no se encuentra en ella esa larga sucesión de golpes de Estado que han trastornado la vida política de varios de sus vecinos. Su enloquecida geografía ha hecho nacer una política prudente. Después de las dos dictaduras de los Generales
O'Higgins y Freyre, los períodos presidenciales, primero de diez y luego de cinco años, han dado a Chile, a partir de 1830 y durante un siglo, el apacible ritmo de una nación que, al parecer, ha superado las enfermedades infantiles de la independencia.