
Después de ser ministro de Marina en el gabinete de Sagasta, Cervera fue nombrado para mandar la escuadra que debía pasar a Cuba en 1898. El almirante español logró burlar
el bloqueo de la poderosa marina de los Estados Unidosyentró en Santiago de Cuba con todos sus buques intactos.

En julio de ese mismo año, veintidós poderosos buques norteamericanos bloqueaban la salida de Santiago. Pese a ello, Cervera recibe la orden de salir con sus viejos barcos de madera. Uno a uno los buques españoles son destruidos fácilmente y el heroísmo de los marinos no sirve para nada. Cervera y casi dos mil españoles más son hechos prisioneros.
En septiembre, Cervera es puesto en libertad y enviado a España, donde su conducta tiene que serjuzgada por un Consejo de Guerra.
A su llegada a Santander, a bordo del City of Roma, el almirante tiene el consuelo de ver cómo todos los oficiales de la Armada le han enviado un mensaje de apoyo y solidaridad. En la cubierta del barco habla a sus compañeros:“Nuestros barcos no estaban hechos para combatir. De todo esto es responsable la nación entera, que vive alejada de la realidad. Las naciones se salvan con victoriasyno con gloriosas derrotas”.
Diario de Cádiz 28 de marzo 2009.José María Otero
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