sábado, diciembre 22, 2007

LA LECHE, TAMBIÉN ERA UN MEDICAMENTO

a ciencia y la opinión pública medievales miraban a la leche y sus derivados con suspicacia, pero ésta era mitigada, en parte, por el reconocimiento de su eficacia como medicamento en algunos casos. La leche de cabra pelirroja, por ejemplo, era considerada especialmente adecuada para la dieta de los recién nacidos —como complemento de la leche materna— y de los enfermos en general; por otro lado, la leche de yegua se aconsejaba a quienes tenían problemas en las vías respiratorias. Existía además el lac chalybeatum, convertido en medicamento gracias a la inmersión en la leche de un cilindro de hierro incandescente que después se dejaba enfiar, o de pedazos mármol, un remedio que parece haber sido muy efectivo en los casos de disentería. Una variante, útil para curar las llagas, preconizaba la mezcla con escorias procedentes de la fusión del cobre.

1 comentario:

Marian dijo...

La leche de burra ha sido durante muchos siglos muy apreciada por sus propiedades de todo tipo.
En París era una bebida de lujo muy apreciada por la aristocracia. Había muchas lecherías, y estaba de moda ir a tomar un vaso para tener un buen cutis y una buena salud.
Los hospitales y orfanatos tenían sus propias caballerías para alimentar a los niños y personas desnutridas.
Y no olvidemos los bañitos que se daba nuestra amiga Cleopatra... un día de estos voy a emularla. ¿Te apuntas, Nelson? jajajajajaja.
Un besito para ti.
Zinthia