lunes, septiembre 03, 2007

¿PORQUÉ HACER EL CAMINO DE SANTIAGO?

uizás, sea esta pregunta una de las más difíciles de responder, cada persona, encontrará un motivo diferente y me atrevería a aseverar que otras desean encontrar un poco de todas. Muchos de los peregrinos, aluden, que después de recorrer un trecho de su vida, cuando la madurez está más que sobrepasada, buscan en este recorrido mágico, el encuentro consigo mismo, alejar de sí el sentimiento de vacío que le produce la propia vida. Personas saludables,con trabajo, familia, sin problemas aparentes, recorren al camino de las estrella para dejar a un lado, la cotidianidad, para descender hasta lo más profundo de su ser, necesitan de esa identificación que la propia existencia la ha enmascarado llegando a desconocerse como ser humano. Necesitamos, recobrar determinados valores de humanidad,civismo y amor entre las personas, buscar la soledad del camino, el volver a reencontarse, si es que alguna vez ha sucedido, alejando de sí los problemas laborales y familiares.
El camino, es tortuoso, difícil como la propia vida, fiel reflejo del recorrido que durante la misma hemos vivido, llanos, valles, montañas,nos representan los accidentes y los momentos de felicidad,los mismos,nos lleva por una senda especial lejos del materialismo, impreganándonos de una aureola, que nos hará sentir vivos, sin necesitar tanto.
Sólo la insatisfacción es la que genera los cambios, el camino, es el hilo conductor que te irá dando las respuestas a medida que avanzas, a medida que las etapas van quedando atrás, acumulandose en cada uno de nosotros esa energía que tan sólo esta experiencia, te puede aportar.
El camino en definitiva, es comunicación verbal, visual, física, mental, emocional y espiritual, es el lugar donde los encuentros y las experiencias vividas son irrepetibles e inolvidables. Cada caminante es portador de valores importantes, cada uno de ellos busca su propio milagro, por eso peregrinar no es solo andar y andar por tierras desconocidas hacia un santuario, es hacerte mejor cada día que andas. ... El Camino no es una carrera,no corras, camina.
Nelson

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Nelson, ha hecho usted evidentemente la similitud correcta.El camino es un reflejo de la vida.
De la vida no hay que esperar mucho, solo disfrutar de lo que ella cada día nos regala.
Y la ruta de Santiago nos ofrece precisamente el lugar ideal para conseguirlo.
Sólo hay que hacerlo con nuestra mente bien abierta, dispuesta a que nada se nos quede atrás,vivir intensamente cada instante.
Al final, obtenemos LA RECOMPENSA.

Nelson dijo...

amigo anónimo, creo que se puede expresar de mucha maneras lo que el camino de una u otra forma puede representar en nuestras vidas, quizás tantas como peregrinos, pero si es cierto que hay denominador común, es el silencio,la soledad libremente aceptada, el encuentro consigo mismo y el recrearse de los coloridos, tonalidades y olores que se jalonan a lo largo del mismo.

jaime dijo...

Para mí,la gran pregunta es¿Por qué siempre tenemos que buscar UN POR QUÉ a todo lo que hacemos en la vida?
¿Es eso necesario ante cualquier situación?
No podemos vivir más sencillamente?Se hicieron los antigüos peregrinos tantas preguntas al empezar el camino?
Tengo en mente realizar el camino en breve, pero no me he planteado ninguna de las cuestiones que ustedes apuntan.
Espero que sea gratificante para mí, y espero podérselo contar.

Nelson dijo...

jaime,si no te haces tantas preguntas, todo va en función de la razón por las que emprendes esta odisea.Evidentemente, los antigüos peregrinos, efectuaban este recorrido, guiados por el espíritu religioso al descubrirse la tumba de Santiago el Mayor, a partir de ahí, y a través del tiempo, queda demostrado, y es constatable, que el mismo, aporta sensaciones que no se logran fuera de él.Brujería,magia, todo es posible, pero te aseguro que desconociendo lo que te mueve para hacerlo, hay una gran diferencia, entre el comienzo y el final. Sea como sea, te deseo un buen camino.

zinthia dijo...

Yo creo que, como en numerosas situaciones en la vida, se disfruta con el camino, saboreando cada minuto, cada pequeño detalle que a veces puede pasar desapercibido, compartiendo momentos. La meta puede ser la recompensa, si es que existe dicha meta, pero no el fin del "paseo". ¿Qué hay después de eso?... nuevos caminos.
No he hecho el camino de Santiago, pero las sensaciones que he tenido allí, de una paz infinita, aún estando rodeados de gente, las guardo como uno de los recuerdos más bonitos de mi vida.
Suerte, Jaime.
Un beso, Nelson.
Zinthia.

Anónimo dijo...

Acabo de regresar del largo camino de Santiago francés. A pie, desde Saint Jean Pied de Port hasta Santiago de Compostela. Ya lo había hecho desde mi ciudad en bicicleta, unos 1000 km cogiendo parte de la vía de la plata.
No era mi primera experiencia de recorrer un camino andando. Ninguno anterior había sido tan larga como esta desde luego, ni de tantos días seguidos pero había experimentado sensaciones parecidas.
No creo que haya que mitificar el camino de Santiago. Es verdad que en él se dan unas condiciones favorables para la meditación e intercambiar pensamientos con los demás, y se puede profundizar con las personas más que en otro sitio. La razón es que va mucha gente y la mayoría, abiertas al diálogo. Además la infraestructura ayuda mucho. Si no existieran los albergues no se podría dar la magia que se da en el camino. En los albergues se acentúa la convivencia porque en ellos se ponen de manifiesto las verdaderas necesidades de todas las personas: asearse, alimentarse y descansar.
El camino cada uno lo hace como puede, andando despacio, andando rápido, corriendo, en bicicleta, con mucho peso o con menos, con un palo, con dos o con ninguno. Unos hacen un tramo más corto, otros más largo, unos tardan 30 días otros 20. Lo importante, no es el como se hace, sino la disposición de cada uno para conseguir entender algo más de su propia vida.
Es más que probable que en Santiago no haya restos de ningún apostol de Jesucristo, es más que probable que todo sea una gran mentira de la edad media y por tanto es más que probable que la magia del camino sea una fantasía de nosotros los peregrinos. Pero es también cierto que esa fantasía es probablemente necesaria para ser capaces de vivir la propia vida con el menor número de contradicciones posibles. Y en cualquier caso en el camino de Santiago, como en los otros caminos, uno siente que está vivo. Y eso es ya bastante.