viernes, enero 05, 2007

NO MAS TINIEBLAS

asé toda la mañana recorriendo los refugios de la Guerra Civil Española en la ciudad de Almería, un total de 936 metros de refugios antiaéreos, un entramado de galerías subterráneas con las que salvaguardar la vida de los almerienses en época de guerra.
A pesar de que su imauguración que se ha producido hace pocas fechas, y el trabajo de recontrucción de sus partes más efectadas ha quedado realmente extraordinarias de acorde con el significado y las construcciones de la época, aún se percibia el olor pétreo entre sus galerias, caía sobre los hombros de los que nos decidimos a recorrelos una humedad que se posaba como una manta gélida y penetrante, como si la muerte deambulara por aquellos rincones y pasillos sortenado el derecho a vivir o por el contrario tendría pasaporte para el próximo viaje.
Recorrido cargado de emotividad, como si de cada galería nos susurraran al oido de los que por no haber pasado por ese sin sentido, desearan introducirse en lo más hondo de nosotros, poniéndonos de manifiesto la locura que aquello había sginificado, susurros de muerte, desesperación, de huérfanos, de niños amamantados, de ancianos que llevaban grabados en sus frentes la similitud de otras tragedias.
Nombres grabados en las paredes, corazones rotos ante la barbarie, fechas que ya son lejanas pero que se esculpieron en las paredes, unas con manos temblorosas, otras con pulso firme, pero que quedaron como testimonio de momentos inolvidables, lágrimas que recorrían los rostros de inocentes sin enteder porqué tanta destrucción, habían tenido suerte, podían llorar aunque fuese a nueve metros de profundidad, mañana quizás podría ser tarde, mañana su refugio podría ser toneladas de escombros.
Me sentí aliviado cuando de nuevo ví la luz de Almería al fin de ese paseo de muerte, me sentí reconfortado al posarse sobre mi rostro un aire fresco que me daba la vida, y sólo fue un paseo rememorativo de la tragedia, miré hacía atrás y de nuevo se posó la oscuridad en las escalinatas que conducían hacía las tinieblas, hacía los gritos, hacía la desesperanza de quienes tuvieron la mala fortuna de hacer nacido en una época de profundas oscuridades.
NELSON

2 comentarios:

Eduardo Bastarrechea dijo...

Dicen que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla, pero, Nelson, no cree que seguir enseñando y hablando de la guerra puede ser contraproducente sobre todo en un pais con tanto sobresaltado?
Aunque si le soy sincero,hace usted una descripción tan auténtica, que dan ganas de salir corriendo para Almería y recorrerlas también.
Le felicito.

Nelson dijo...

Eduardo, estoy de acuerdo con usted, que quizás sea contra producente revomer historias que pueden suscitar recelos y heridas que aún les queda por cicatrizar. Pero quizás este artículo fuellevado por una necesidad imperiosa de contar lo que ví, de todas formas, le diré, que estas construcciones se han dado en todos los frentes y en todos las circunstancias, cualquier persona que las visite rechazará cualquier conflicto, sea del signo que sea. Saludos