lunes, abril 20, 2009

EL CAMINO PORTUGUÉS A SANTIAGO.CALDAS DE REIS-PADRÓN

alimos de Caldas, a través del puente romano sobre el rio Bermaña, entrando en el valle del mismo nombre,espacio natural con una vegetación espesísima y exhuberante, observando en su conjunto,árboles de un gran valor ecológico por su antigüedad, un suave ascenso nos acerca al armonioso conjunto de santa Mariña de Cariacedo iglesia rectoral con su hórreo para seguir por Casal de Eirixio y O Pino, a principios del siglo XIX, en plena Guerra de la Independencia, la población nativa y las tropas napoleónicas libraron en Casal do Eirixio una cruenta batalla. Finalmente,los vecinos lograron derrotar a las tropas invasoras, obligadas a retroceder hasta Pontecesures. Continuamos a través del monte Albor,la superstición y la cultura popular,se adueñó de este monte como de tantas otras cosas, quedando de manifiesto en una oración que decía lo siguiente:Oración para quitar el dolor de muelas.Santa Polonia en su cueva estaba/y el Hijo de Dios por alí pasaba/y le dice,¡Polonia!,¿qué haces?/¿duermes o velas?/Ni duermo ni velo ni ganas tengo/con un dolor de muelas muy fuerte que tengo/Por el monte Albor, hay un pino sin hincar./Quien esta oración dijere tres veces al acostar/no morirá su alma en pecado mortal/,en fin también estas cosas sucedían en la Galicia más profunda como en tantos otros lugares de España.
Antes de terminar nuestra etapa,y desfallecidos por la falta de habituallamiento, en nuestro peregrinar, en esta ocasión más atentos a localizar algun letrero de alguna marca conocida que nos indicara la proximidad de alguna taberna, bar, o chiringuito, ya que nos daba igual su reconocimiento a nivel turístico,nos dimos de frente con una casa, que en su puerta había una mesa con una sombrilla de una marca conocida de cerveza, lo que supuso que nuestro ánimo, se elevara por encima de las alturas que ya habiamos escalado hasta llegar aqui.
Sin pensarlo dos veces, entramos y el escenario no podía ser mejor,cual fue nuestra sorpresa, al ver como una señora de cierta voluminosidad, se peleaba con unas ollas repletas de carnes, y tocinos, de inmediato, rodaron por nuestras mejillas dos lágrimas y activando todo nuestro ingenio para participar aunque fuese de forma testimonial, comparándose lo que podría ser nuestra entrada triunfal en Santiago,le pedimos de forma amistosa-como no podía ser de otra forma-que nos dejara oler aunque sea el vapor que salía de esos recipientes tan llenos de energía y vitalidad. La señora, levanto un gran cuchillo y tenedor ,sin pensarlo, coloco a su lado un plato que poco a poco se iba llenando de esos manjares y los sudores nos caían por las sienes sólo depensar que podríamos catar semejantes viandas.
Por fin, nos hicimos cargo de la comida, pensando que no llegaría nunca este momento, y poco a poco, resurgieron unos colores en nuestras mejillas que ni Margaret Astor sería capaz de imitar.Salimos agradecidos y desde ese momento, el camino parecia otro, como si empezáramos a caminar por una albombra de pelo largo.
Tras unos kilómetros de agradable caminar salimos a la N-550, la atravesamos y nos topamos con el conjunto de Santa Mariña de Cariacedo. desde donde se sigue por Casal de Eirigo, Medela y San Miguel de Valga. Después de pasar el río Valga, se sube por detrás de la iglesia neoclásica de San Miguel hasta la rectoral, en la que se ofrece albergue a los peregrinos.El camiño no se detiene hasta la capital del Concello, Ponte Valga, y a partir de aquí, por detrás de la casa consistorial, conduce a Cesures.
La entrada en la villa de San Luís de Cesures -título concedido por Alfonso XII en 1881- coincide con la calle principal, paralela al río Ulla, en la que se encuentra la iglesia parroquial, construida en el solar del antiguo hospital de leprosos conocido con el nombre de Obra Pía de la Leprosería de San Lázaro.En la Edad Media, el puerto de Pontecesures tuvo una gran importancia. Prueba de esa importancia fue la construcción en sus astilleros, en tiempos de don Xelmirez, de la Armada de Castilla para luchar contra los normandos y sarracenos.De nuevo, pasamos por una zona industrial que nos recordaba la entrada en Porriños, aunque de menor importancia, nos adentramos en un puente que dá entrada a la ciudad de Padrón de muy bella factura, atravesando una alameda, la cual nos daba a entender que nuestra etapa había finalizado.

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