sábado, diciembre 16, 2006

BREVE-ALEJANDRÍA c. 120 a C.

l mapa más antiguo que se conoce de la Península Ibérica es un dibujo sobre papiro realizado en el siglo 1 a.C. en la Alejandría de Egipto. La ilustración la realizó un especialista de algún taller de pintor o artista de mosaicos de la ciudad para ilustrar una copia de una de las obras del geógrafo griego Artemidoro (150-100 a.C.). Por las dimensiones del papiro sobre el que fue dibujado, el mapa presenta una deformación horizontal. En total, ocupa una superficie de un metro de ancho por 30 centímetros de alto, de un documento de 2,5 metros de largo. La aparición del papiro, en poder desde hace varias décadas de un coleccionista privado y que está siendo estudiado en la actualidad por expertos papirólogos, ha permitido completar parte del inicio de la obra Geografía del científico griego, que se había perdido, y que contenía una descripción del territorio actual de España y Portugal. El mapa, que apareció durante la excavación de un antiguo basurero egipcio y que nunca se concluyó, recoge información muy detallada sobre los aspectos físicos de 10 ciudades del nordeste de la Península, entre ellas, posiblemente, Sigüenza y Segovia. El dibujo más antiguo de España que se conocía estaba datado en el siglo IX d.C.

viernes, diciembre 15, 2006

BREVE.Las Tesmoforías (Grecia)

ESFOGUE FEMENINO. CONFINADAS A PASAR la mayor parte del tiempo recluidas en sus aposentos, las mujeres sólo podían salir de casa en contadas ocasiones. Las Tesmoforias, fiestas religiosas exclusivas para las casadas, eran una excelente oportunidad para que las mujeres se olvidaran durante algún tiempo de su cautiverio domestico.

miércoles, diciembre 13, 2006

SIEMPRE NELSON

iempre me apasionó la vida de Lord Nelson, almirante inglés que supo colocar en el pedestal más alto y con los laureles más excelsos a la Armada británica. Nelson dejó más que de manifiesto su valía como almirante, curtida por años a lo largo y ancho de todos los mares y con un palmarés como estratega difícilmente equiparable en marinos de su época y también por no decirlo de todos los tiempos.
Sus victorias en el Nilo, Copenhague, y Trafalgar, pusieron al más alto nivel el conocimiento que poseía de la estrategia naval y la utilización de los recursos que disponía para solventar empresas de alta dificultad, en algunas ocasiones en inferioridad de condiciones respecto a sus enemigos.
Es indudable que lo que Nelson aportó a su país no tiene parangón en la historia naval, pues sabido es que Inglaterra pudo ser invadida y el almirante deshizo esa estratagema, pero quizás lo que realmente me hace reflexionar con respecto a su persona, es la capacidad de sacrificio, y ,por encima de todo, el amor infinito que le profesaba a su patria, el desprecio a su persona, el carácter de líder que proyectaba sobre sus inferiores, tocando con los dedos el endiosamiento de toda una nación que reconocía los méritos de un hombre capaz de todo entregándose hasta las últimas consecuencias.
Nelson, fue un avanzado en su época, como marino, por su visión en estrategia naval, y también, aunque de menor relevancia, en declarar públicamente su amor a Enma, con lo que eso suponía en la mentalidad de la época, y que por supuesto tuvo serios problemas a la hora de hacerse cargo de la flota inglesa.
El almirante, desplegó todas sus velas para atrapar los vientos que le llevasen hacía la mujer de su vida, tirando por la borda, los impedimentos propios de una sociedad hermética e incapaz de entender que el amor no tiene puertos fijos ni establecidos.
Sus dos amores, Inglaterra y Enma, hicieron de el un mito, que particularmente a mí, me supera, estratega en la guerra y en el amor, luchó contra sus enemigos sobre las cubiertas y en la vida contra la lapidación de aquellos que, quizás basándose en una falsa moral pretendían derribarlo como marino y como hombre.
Venció toda las dificultades, Inglaterra le ciñó con los más altos laureles, y sentimentalmente, se blindó ante aquellos que suponían sus detractores y que se permitían el lujo de juzgar una actitud que tan sólo la puede entender un corazón enamorado. Tanto Inglaterra, cómo su libertad para amar a su amor eterno, fueron librados de la invasión de los despropósitos.Gracias, almirante por enseñarme el valor en el mar y en el amor.
NELSON

lunes, diciembre 11, 2006

EL DIARIO DE RUTA DE UN CAUDILLO MILITAR


L NOBLE ATENIENSE Jenofonte, perteneciente al círculo intimo de los discípulos de Sócrates, fue un notable estratega militar y un escritor distinguido que trató temas de política (Ciropedia), filosofía (Apología de Sócrates) e historia (Memorables), aunque su obra capital fue la Anábasis, un relato que trascendía los estrictos métodos de la Historia para crear un nuevo género literario que con el correr de los siglos se llamaría novela.
El libro cuenta la celebérrima expedición de «Los Diez Mil», el más famoso ejército de mercenarios griegos que, a comienzos del siglo IV a.C., había acudido en auxilio del hermano menor del rey de Persia para ayudarle a conseguir el trono. Fracasado el intento, el autor narra la retirada desde la mítica Babilonia, las hazañas, peripecias y penalidades del viaje de vuelta hasta la patria helénica. Una expedición, modelo de táctica militar, que fue dirigida por el propio Jenofonte como general en jefe.
Precursora de los escritos de Julio César, la obra es el diario de ruta de un caudillo militar que se enfrenta a retos de táctica y estrategia, a negociaciones diplomáticas con tribus hostiles, a pequeñas escaramuzas y, naturalmente, a cuestiones de supervivencia física y moral de la tropa.
El escritor tiene la habilidad de distanciarse del militar, evitar el panegírico y combinar certeramente el interés dramático con la penetración psicológica de cada momento. Como los maestros Herodoto y Tucídides, pretende descubrir las fuentes de la conducta humana en los sucesos bélicos y, aunque no tenga la talla histórica de sus predecesores, sabe tratar los acontecimientos con claridad pedagógica, buscando las lecciones de la verdad y el orden de la inteligencia. Por todo ello, la Anábasis es un modelo de clasicismo y uno de los escritos más atractivos, y estudiados, de la Antigüedad.
Obra: «Anábasis». Autor: Jenofonte (428-354 o.C.), historiador y militar ateniense. Otras obras:«Ciropedia», las «Helénicas». Ignacio Merino

sábado, diciembre 09, 2006

LA GESTA DE LEÓNIDAS Y LOS 300 ESPARTANOS

L SALIR EL SOL, EL REY JERJES hizo sus libaciones y, dejando pasar algún tiempo a la hora que suele la plaza estar llena de gente, ordenó lanzar el ataque contra los helenos en el paso de las Termópilas. Epialtes, un desertor de los griegos, le indicó al rey persa un atajo por el que podía sorprender a los helenos por la retaguardia. Los persas tomaron esa senda y se encontraron con los espartanos, al frente de su rey Leónidas. El choque fue brutal y la defensa de los espartanos desesperada. Los helenos eran conscientes de que, tal como estaban las cosas, y situados en una mala posición, iban a morir a manos de los persas, pero hacían el último esfuerzo de su brazo contra los bárbaros, despreciando la vida y peleando desesperados.
En el calor del choque, rotas las lanzas de la mayor parte de los combatientes, los espartanos van con la espada desnuda haciendo carnicería en los persas. En esta refriega cae Leónidas peleando como varón esforzado, y con él juntamente muchos famoosos espartanos, y muchos que no eran tan celebrados, de cuyos nombres como valientes campeones procuré informarme, y asi mismo del nombre particular de todos los trescientos.
(...) Perseveró el furor de la acción hasta el punto de que se acercaron los persas, que venían con el desertor Epialtes. Los pocos espartanos y otros combatientes helenos que quedaban con vida retrocedieron, entonces, al paso estrecho del camino; llegaron a un cerro, y juntos allí, todos menos los tebanos, sentáronse apiñados.
Peleando alli con la espada los que todavía la conservaban, y todos con las manos y a bocados defendiéndose de los enemigos, fueron sepultados bajo los dardos de los bárbaros, de quienes unos acometían de frente echando por tierra el parapeto de la muralla, y otros, dando la vuelta, cerrábanles en derredor.
Y siendo así que todos aquellos espartanos se portaron comno héroes, es fama con todo que el más bravo de ellos fue el soldado Dieneces, de quien cuentan una anécdota admirable. Oyó decir a un compañero que al disparar los persas sus arcos cubrirían el sol con una espesa nube de saetas, tanta era su muchedumbre. A lo que Dieneces replicó, en tono de burla: «Tanto mejor, así lucharemos a la sombra». Herodoto(484-420 a. C)

viernes, diciembre 08, 2006

ARIETES FLOTANTES

L EXITO GRIEGO en la batalla de Salamina tiene mucho que ver con la consagración de un tipo de barco que, con ligeras modificaciones, pervivió hasta la época romana:las trirremes.
En Salamina, la flota griega dispuso de 380 trirremes y de siete pentecónteros aportados por 21 ciudades diferentes. Los pentecónteros eran unas embarcaciones grandes y resistentes conducidas con 50 remos (25 por lado) y una vela trapezoidal o triangular. El mayor contingente griego era, sin duda, el ateniense, compuesto de doscientas naves, cuya construcción había promovido Temístocles unos años atrás y para los que se utilizaron los recursos procedentes de la explotación de unos nuevos filones de plata recién descubiertos en las minas de Laurio.La trirreme fue la culminación del desarrollo de la marina de guerra griega. Con una eslora de 37 metros, una manga de 6 y una tripulación de cinco oficiales, 14 infantes de marina y 170 remeros dispuestos en tres niveles—a razón de 65 por borda—, la trirreme fue un arma de guerra eficaz y mortífera. A ello contribuyó, sobre todo, su espolón de bronce que, colocado a la altura de la línea de flotación, convertía a la nave en un ariete flotante que podía paralizar al barco enemigo tras romper sus remos, o hundirlo tras embestir su costado.
Naturalmente, todas estas maniobras requerían grandes dosis de disciplina en la tripulación y una gran pericia por parte del capitán. En caso de necesidad, la adiestrada dotación de infantes de marina, que iban a bordo de las trirremes, podía saltar hasta la nave enemiga y combatir contra su tripulación para tratar de hacerse con el control.

miércoles, diciembre 06, 2006

EL SECRETO PROFESIONAL

l juramento hipocrático, que reproducimos parcialmente, fue redactado posiblemente por los discípulos de Hipócrates. Está considerado como fundamento de la ética médica.
«JURO POR APOLO médico, por Asclepio, Higiea y Panacea, así como por todos los dioses y diosas, poniéndolos por testigos, dar cumplimiento en la medida de mis fuerzas y de acuerdo con mi criterio a este juramento y compromiso:
Tener al que me enseñó este arte en igual estima que a mis padres, compartir con él mi hacienda y tomar a mi cargo sus necesidades (...) considerar a sus hijos como hermanos míos y enseñarles este arte (..) de forma gratuita (...). Haré uso del régimen dietético para ayuda del enfermo, según mí capacidad y mi recto entender;del daño y la injusticia le preservaré.No daré a nadie, aunque me lo pida, ningún fármaco letal, ni haré semejante sugerencia. Tampoco proporcionaré a mujer alguna un pesario abortivo. En pureza y santidad mantendré mi vida y mi arte. (...) A cualquier casa que entrare acudiré para asistencia del enfermo, fuera de todo agravio o corrupción (...). Lo que en el tratamiento, o incluso fuera de él, viere u oyere en relación con la vida de los hombres, lo que no debe trascender jamás, lo calleré teniéndolo por secreto».

lunes, diciembre 04, 2006

Los PERSAS SE VAN A PIQUE EN SALAMINA

l último gran intento de Persia por sojuzgar a Grecia, diez años después de Maratón, fracasó en Salamina, cuello de botella naval en el que la flota de Jerjes fue destrozada.
JERJES, EL SUCESOR DE DARÍO, quiso hacer realidad el sueño que no pudo cumplir su padre: conquistar Grecia. Saltó de Asia Menor al continente europeo con un formidable ejército. Se trataba de una gigantesca expedición anfibia. Por tierra y por mar, con una flota de mil buques de guerra. Las fuerzas terrestres llegaron a Atenas tras destrozar a los espartanos,que le plantaron cara heroicamente en el paso de las Termópilas (480), y saqueraon la capital griega.
La población ateniense se había refugiado, entre otras islas, en Salamina. La flota helena se había concentrado allí a la espera de decidir el movimiento de sus fuerzas. Los persas, que contaban con más de mil barcos frente a las 380 naves helenas, decidieron fondear en Falerón, a pocos kilómetros de los griegos.
Como ocurriera diez años antes en Maratón, no todos en el bando heleno estaban de acuerdo en qué decisión tomar. Los espartanos eran partidarios de retirarse hacia el sur, para proteger su patria, y otros, encabezados por el general ateniense Temístocles, querían permanecer, para intentar recuperar la capital griega. Y como Milcíades en Maratón, también Temístocles recurrió a la oratoria para convencer Temístocles a sus aliados. Les amenazó con retirar los 200 buques que Atenas había aportado a la flota helena (más de la mitad del total de naves). Todos aceptaron quedarse en Salamina y hacer frente a los persas.
Pero como la decisión podía ser revocada si cambiaban las circunstancias, Temístocles decidió actuar rápidamente: valiéndose de un confidente, consiguió engañar al rey Jerjes en un mensaje en el que exageraba las discrepancias entre los griegos y le hacía creer que estaban a punto de enfrentarse entre sí.
El truco de Temístocles surtió efecto y el rey persa lanzó, entonces, su escuadra contra Salamina. La vanguardia de su flota se adentró en la bahía mientras el resto se acumulaba en el estrecho por el que se accedía a ella. Era el momento esperado por los griegos, que lanzaron su ataque. Los espolones de sus trirremes se revelaron letalmente eficaces: rasgaban y dañaban los cascos de los barcos enemigos, que terminaban hundiéndose. Más pesadas y sumamente próximas entre sí, las naves persas apenas eran capaces de maniobrar y, pese a que lo intentaron, no pudieron abandonar la bahía por la congestión del resto de su propia flota en la entrada del estrecho.
Al término de la batalla naval, los griegos habían hundido 200 buques de Jerjes y capturaron a 100 más. La suerte de la última guerra médica estaba decidida tras el choque de Salamina. Aunque el conflicto no terminaría hasta un año después (479 a.C., en la batalla de Platea), el rey Jerjes se retiró de Europa. Grecia había logrado salvar su libertad y los persas abandonaron sus sueños expansionistas.
A.D.M.

EL MÉDICO HIPÓCRATES DIAGNOSTICA LAS PAPERAS

n los tratados de Hipócrates de Cos se describieron por primera vez los síntomas de diversas enfermedades, sacando así a la medicina del campo de la superstición y elevándola al rango de ciencia.
CON HIPÓCRATES Y SU ESCUELA de facultativos, la medicina dejó de mirar a los dioses para examinar la naturaleza y el cuerpo humano. Restaron aún muchos siglos para frenar la enfermedad y frenar la elevada mortandad que provocaba, pero con Hipócrates surgieron los primeros y tímidos inicios de la lucha contra las dolencias.El médico griego nació en la isla de Cos hacia el 460 a.C, en el seno de una familia de sacerdotes de Asclepio, el dios de la medicina. Después de que su padre, Heracleiclas, le enseñara el oficio de médico (entonces considerado más una artesanía que una ciencia), Hipócrates viajó por Asia Menor y Grecia, adquiriendo reputación por su eficacia y ojo clínico. Regresó a Cos, donde vivió sus últimos años enseñando y escribiendo tratados. Buena parte de esos escritos, junto con otros textos de sus muchos discípulos, se recopilaron en el llamado Corpus Hipocráticum.
La gran aportación de la escuela médica de Cos fue el estudio empírico de la enfermedad. Los dioses, a partir de entonces, dejaron de ser responsables de las irritaciones de garganta o de la tuberculosis. Hipócrates propugnó el examen del enfermo y la experimentación para detectar los síntomas y encontrar el remedio. Ejemplo de que con él nació la medicina moderna, es que una de sus descripciones, la relativa a la cara de los agonizantes y de los pacientes que han perdido muchos liquidos, se sigue llamando en la actualidad faci hippocratica.
Con Hipócrates, la epilepsia dejó de considerarse como un castigo divino y se diagnosticaron los síntomas de las paperas, el paludismo, la disentería y la tuberculosis. Otro avance fue considerar la medicina como un arte en el que el facultativo debía servir de ayuda para luchar contra la enfermedad, escuchando y compadeciendo al paciente. De igual modo, el de Cos y sus discípulos observaron una relación directa entre la dolencia, los hábitos cotidianos y el entorno del enfermo. En este sentido, dictaron rudimentarias normas de higiene y prescribieron el ejercicio y una alimentación sana. Es decir, fueron los primeros en hablar de dieta. Sin embargo, junto a algunos aciertos e intuiciones, los médicos hipocráticos incurrieron en errores que han lastrado a la medicina durante siglos. Uno de ellos, fue la llamada teoría de los cuatro humores, que impidió que se centraran en el estudio dela anatomía humana.
La teoría de los cuatro humores, desarrollada por Polibio, yerno de Hipócrates, resumió la sabiduría popular de la época y las doctrinas desarrolladas por los filósofos naturalistas. Los cuatro elementos hisicos, el fuego, el agua, el aire y la tierra, eran correspondidos en el organismo por la sangre, la flema (o pituita), la bilis amarilla y la bilis negra, a las que pertenecían también propiedades como el calor la humedad, el frío y la sequedad. Según los hipocráticos, la proporción en la que se mezclaban estos humores determinaba la existencia de la salud y enfermedad.
Paloma González Llorente

miércoles, noviembre 29, 2006

Los« INMORTALES » INVENTAN LA GUERRA PSICOLÓGICA

L PRIMER ESCOLLO QUE DEBIERON sortear los griegos en Maratón fue psicológico. Cuenta Herodoto que el miedo en la filas helenas era tal, que el mero hecho de pronunciar la palabra persa hacía cundir el desánimo en las tropas. No hay que olvidar que este pueblo, de origen ario, era visto por atenienses y espartanos como bárbaros, seres crueles y despiadados, guerreros invencibles, que dejaban un rastro de muerte y esclavitud a su paso. Aquel trauma no carecía de fundamento. Los propios persas se encargaron de infundir miedo, en una suerte de guerra psicológica, mediante un cuerpo de élite prácticamente inexpugnable que respondía al inquietante nombre de los inmortales.
Se trataba de una unidad especial, ligada directamente al rey, y compuesta por 10.000 hombres, que por su Preparación militar, su disciplina y su imponente parafernalia solía ir en vanguardia de las tropas. Se llamaban inmortales porque cuando uno de ellos caía en combate o causaba baja por enfermedad, era automáticamente sustituido por otro. De suerte que nunca eran ni más ni menos que diez mil.
En principio, era un cuerpo de infantería. Pero según diversas fuentes, también tenían unidades de caballería. Herodoto llega a hablar de "lanceros" y también de "arqueros". En algunas épocas se cree que pudo haber hasta diez regimientos de inmortales. Blandian astas cortas, saetas de caña, arcos grandes y de una correa colgaban afilados puñales.
Pero lo decisivo, al margen de la variedad de las armas y de su diestro uso, era el número de combatientes.Ver aquella masa compacta de 10.000 hombres avanzando, con su bosque de lanzas y arcos, en dirección hacia las pequeñas polis griegas o los enclaves helenos de la costa de Asia Menor, resultaba verdaderamente impresionante.
Lo cierto es que se trataba de una fuerza de choque que permaneció invicta durante mucho tiempo. En Maratón mordieron por primera vez el polvo. Posteriormente, Alejandro Magno los derrotaría en la batalla de Granico y su leyenda comenzó a apagarse.
Como siempre que se habla de guerra psicológica, tan importante como la bravura de los combatientes o sus armas, era su porte externo, destinado a amedrentar a sus enemigos. La indumentaria y la impedimenta de los inmortales era vistosa y espectacular, acorde con su categoría y su fama casi legendaria. Según Jenofonte, los diez mil que sirvieron al rey Ciro llevaban cascos, espinilleras y escudos de bronce junto con túnicas de color carmesí. Herodoto cuenta que cubrían sus cabezas con unas tiaras de lana, y que ceñían sus cuerpos con unas túnicas de mangas irisadas que formaban un coselete de escamas de hierro «parecidas a las del pescado».
Los inmortales siempre eran precedidos por una comitiva de lujosas carrozas donde viajaban sus concubinas y gran compañía de criados ataviados de vistosas levitas. Una cohorte de camellos portaba sus bastimentos, separados de las vituallas del ejercito. Mil de los inmortales cerraban el grueso del cuerpo militar, y las puntas de sus lanzas portaban granadas de oro en vez de puntas de hierro. Las armas de los restantes soldados—nunca inferiores a nueve mil homres las llevaban de plata.Javier Caballero

LACÓLERA DE AQUILES

l héroe griego Aquiles, desconsolado e iracundo al ver el cádaver de suamado, descargó toda su furia contralos troyanos. Una herida en el talón precipitó su muerte y acabó consu condición de invulnerable guerrero.
EL HÉROE DE los pies alados no fue ajeno a las rencillas que causaron la guerra contra la impía Troya, ni a los avatares que sufrió entre retrasos y treguas. (...) Al nacer el príncipe, el oráculo predijo que llegaría a reinar en Tesalia siempre que se abstuviera de participar en una gran contienda, pues de lo contrario moriría en ella. Por ello se hallaba refugiado en la corte de Skiros, disfrazado de doncella, en el tiempo en que se reunió la federación de príncipes aqueos contra Troya, y le buscaban para llevarlo con ellos. Gracias a las mañas del artero Ulises, fue descubierto. Cuando los aqueos entraron en el palacio blandiendo sus espadas, todas las muchachas salieron huyendo menos una que les hizo frente. Supieron entonces que era Aquiles. Unido ya a la expedición y antes de llegar a Troya, Aquiles hirió al rey Télefo de Misia y con esta hazaña retrasó la guerra durante ocho años, pero fue un episodio en apariencia leve lo que provocó su cólera y acabó precipitando el desastroso final.
Después de la tregua, Patroclo, el amigo fiel de Aquiles, le pidió actuar en su lugar y portando sus legendarias armas apareció en el fragor del combate. Las filas troyanas se estremecieron cuando corrió la noticia de que el invencible, a quien su madre había bañado de niño en las aguas de la laguna Estigia haciéndole invulnerable, había regresado al campo de batalla.
Aquiles había dejado intervenir a su amado advirtiéndole que fuera prudente y regresara de inmediato una vez que hubiera puesto a los troyanos en fuga. Pero el amante quiso emular la gloria del héroe y continuó internándose entre los asustados enemigos hasta que el príncipe Héctor le hirió con una flecha y, tras perseguir su carro, le dio muerte cruel con su lanza.
Cuando llevaron ante Aquiles el cadáver de Patroclo, su dolor no tuvo límites. La cólera se transformó en abrasadora sed de venganza (...) y al instante lanzó su furia contra sus enemigos. Muchos fueron los héroes troyanos a los que mandó al Hades antes de que acabara el día. Entre ellos a su mismo matador, Héctor, el primogénito del rey de Troya cuyo cadáver unció a su carro para arrastrarlo ante las murallas y depositarlo, junto al de Patroclo, en el ara donde habría de rendirle los últimos honores. Cuando todos se fueron a dormir, Aquiles se quedó velando junto al amado. Pero al fin le rindió el sueño y fue entonces cuando se le apareció el alma del compañero ido, apremiándole para que quemara su cuerpo cuanto antes y así su espíritu pudiera llegar al Hades y esperarle allí. (...) Ante la pira, Aquiles vació cráteras de vino y ánforas de miel, cubrió el cadáver de aceite y añadió los caballos y los perros que Patroclo poseía, además de otros 1 2 troyanos que mató allí mismo con su espada, y suplicó a los vientos que soplara para que el resplandor de las llamas llegara hasta el Olimpo.
Toda la mañana duró el sagrado fuego purificador hasta que consumió el cuerpo adorado, quedando su cólera apaciguada. Diez años habían transcurrido desde el comienzo de la guerra y quedaban algunos más hasta que la astucia de los aqueos acabó con los troyanos. Aquiles, matador de Héctor, de Pentesilea, reina de las amazonas, y de tantos héroes troyanos, dejó de existir cuando fue herido en el talón que su madre no había sumergido en la laguna Estigia. Su cólera pereció con él, pero no la gloria que le unió para siempre a su fiel Patroclo.(Imagen, la ira ade Aquiles)

BREVES

a muerte de la poetisa Safo conmociona la cultura helena.
MITELENE, 600 A. C. Con el fallecimeinto de Safo la poesía perdió a la «décima musa», en palabras de Platón. Fue fundadora de una escuela poética y dio nombre a una nueva métrica: la estrofa sáfica. Cuenta la leyenda que se quitó la vida arrojándose de un peñón del Leúcade cuando un apuesto barquero llamado Faán no correspondió su amor.
recia adopta y perfecciona el alfabeto fenicio.
ATENAS. 1000 A. C. El sistema fenicio de escritura fue oficialmente adoptado por toda Grecia.Los helenos incorporaron los mismos signos para sonidos comunes y añadieron una mejora:las vocales. Este método tomó el nombre de alfabeto de la contracción de las primeras letras, alfa y beta.

sábado, noviembre 25, 2006

ADIESTRADOS A LATIGAZOS.Los niños debían caminar descalzos

a legislación lacedemonia ideó una severa educación de los niños espartanos, destinada a prepararles para la guerra.
QUIERO MOSTRAR CÓMO se practica la educación en Esparta.
(...) Licurgo, en vez de dejar a cada cual la libertad de dar esclavos, como pedagogos, sus hijos ha encargado la educación de éstos a uno de los ciudadanos, al que se reviste de la más alta magistratura: se le llama el pedónomo (magistrado propuesto para la vigilancia de la infancia). Licurgo le ha dado amplias facultades para reunir a los niños, vigilarlos y castigar severamente sus negligencias. (...) Le hace acompañar por jóvenes provistos de látigos, para infligir los castigos necesarios. Y así es como en Esparta se consigue mucho respeto, unido a mucha obediencia. En lugar de reblandecer los pies de los niños con el uso del calzado, Licurgo ha prescrito reforzarlos haciéndoles ir descalzos.
Estima que gracias a tal práctica treparán más cómodamente por las pendientes pronunciadas y tendrán mayor seguridad en los descensos (...); [además] ha establecido el uso de una sola clase de vestido para todo el a ño.
(...) Respecto a la alimentación, Licurgo ha prescrito que el Irene [jefe de un grupo de niñós encargado de la organización de las comidas] se contente para las comidas en común de su tropa de una cantidad tal que cada cual no se vea nunca harto y pesado, sino que se acostumbre a soportar el hambre. Estima, en efecto, que los hombres educados de acuerdo con esos preceptos serán más capaces en cada caso de necesidad de seguir sufriendo en ayunas y, de recibir una orden, podrían aguantar durante más tiempo con la misma ración; (...) lo cual redundará también en beneficio de su salud. (...)
Sin embargo, para que los niños no sientan demasiado la sensación del hambre, les ha permitido, no el tomar sin esfuerzo lo que les falte, sino robar lo que pudieran para substraerse a ella. (...) Su intención es la de volverlos más hábiles para procurarse lo necesario y más apropiado para la guerra. (...) Y es a causa de su torpeza en robar por lo que los espartanos castigan a los niños sorprendidos con las manos en la masa. Licurgo considera asi mismo como un signo de honor para los niños el robar el mayor número de quesos posible del altar de Orthia, pero prescribe al mismo tiempo que sus compañeros les den de latigazos durante este momento; su intención es demostrar de esta manera que es posible adquirir la dicha de una gloria duradera gracias a un breve sufrimiento.
(...) Nada hay en Esparta que respeten tanto los niños y los hombres como sus jefes. (...) Licurgo ha dispuesto que los niños de su país se vean jamás entregados a si mismos. (...) Llena de vergüenza todo deseo dirigido visiblemente al cuerpo de un niño; de esta manera, gracias a él, los amantes en Lacedemonia se abstienen de los placeres sensuales con sus amados tanto como los padres con sus hijos y los hermanos con sus hermanos. (...)
JenofonteHistoriador (430-354 a.C.)

YOM KIPPUR Y PASCUA,LAS DOS FIESTAS MAYORES DEL AÑO


as fiestas vertebraban el año judío. También eran la memoria vivade un pueblo que en ningún momento renegó ni de sus orígenes, ni de las ancestrales tradiciones de sus antepasados que aún siguen vigentes.
EL PUEBLO DE ISRAEL celebraba una serie de fiestas muy concretas que organizaban el año. Estas festividades conmemoraban acontecimientos de su pasado. Eran y siguen siendo la memoria viva de su historia. Los festejos se articulaban siguiendo un calendario propio de 1 2 meses. Esta división temporal no coincide con la nuestra, ni en el nombre, obviamente, ni en las estaciones.
El judaísmo distinguía perfectamente entre fiestas mayores y fiestas menores. Las fiestas mayores estaban dotadas, en su mayoría, de un antecedente bíblico. Dentro de este grupo encontramos las siguientes celebraciones: en el primer y segundo días del mes de Tishrei -en el que transcurrían la mayoría de festividades- tenía lugar una celebración que con el tiempo llegaría a ser conocida como la fiesta de Año Nuevo o Rosh Hashaná. Era una jornada especial de descanso y de adoración. Además, durante el día se hacían sonar trompetas. El instrumento que hacía la vez de trompeta era el shofar, un cuerno de carnero hueco que todavía hoy se usa en las sinagogas.La fiesta de Yom Kippur. o el día de la Expiación se celebraba el 10 deTishrei, jornada en la que los israelitas, para pedir perdón a Dios, depositaban simbólicamente sus pecados sobre chivo expiatorio al que posteriormente abandonaban en el desierto.
La fiesta de los tabernáculos o Sukot duraba entre el 15 y el 2 1 del citado mes, y marcaba el final de la temporada agrícola. Mediante tiendas hechas con ramajes se conmemoraba el tiempo que los judíos pasaron en el desierto tras su huida de Egipto. En Tishrei hay dos fiestas más: Shemini Atzeret u octavo día de la asamblea, y SimjatTorah, el regocijo de la ley.
Ya en el mes de Nisan y todavía dentro de las fiestas mayores, tenía lugar la celebración de Pascua o Pesaj, una de las conmemoraciones más importantes. El sacrificio de un cordero recordaba la noche en que el ángel de Yahvé mató a todos los primogénitos egipcios en venganza por la opresión faraónica ejercida sobre, el todavía entonces, esclavo pueblo de Israel. La comida típica de estos días era el cordero asado y el pan ácimo. El segundo día de Pascua, en el templo, se realizaba una ofrenda de cebada. Cincuenta días después de la Pascua, el Pentecostés o fiesta de las semanas rememoraba cómo Moisés había bajado del Monte Sinaí con las Tablas de la Ley que Yahvé, encarnado en zarza ardiente, le había entregado. Entre las fiestas menores destacan: la de la Dedicación, iniciada con el prendimiento del candelabro de siete brazos; Purim o fiesta de las suertes; y Janucá y Bishevat, o el año nuevo de los árboles.

viernes, noviembre 24, 2006

DEL ARIETE A LA TORTUGA CON RUEDAS

os asirios han pasado a la historia como auténticos maestros del asedio.
LOS ASIRIOS el primer pueblo de la Antigüedad que utilizó el ariete, aunque ellos lo conocian con el nombre de iasibaam, y a él se refiere en una carta el rey asirio lshme-Dagan, hijo de Shamsi-Adad.
La misiva se relaciona con el asedio de Hurara, una ciudad que cayó al cabo de siete días.
En vista de semejantes resultados, el ariete no tardó en ser copiado por otros pueblos, pero, a pesar de no ser ya sus únicos usuarios, los asirios continuaron demostrando un dominio casi absoluto de la ciencia del asedio.
En el siglo XII a. C. por ejemplo, Asur-Resh-lshi logró forzar el levantamiento de un asedio por parte de los babilonios consiguiendo, incluso, la destrucción de sus máquinas de guerra. Con todo, el apogeo de la técnica oriental del asedio corresponde, más bien, a la primera mitad del primer milenio a. C., y sus verdaderos maestros fueron, una vez más, los asirios.
Todos estos avances facilitaron, poco a poco, el paso evolutivo del ariete de Asurnasirpal II al de Senaquerib, sensiblemente más sofisticado; de la fortaleza con forma de tortuga con torres y desplazada sobre ruedas utilizada por Asurnasirpal, a la de perfil de elefante de Senaquerib y Sargón.
Su impacto sobre el enemigo llegó a ser tan demoledor que, por ejemplo, los reinos de Israel y Judá tuvieron que abandonar el uso de las casamatas típicas del reinado de Salomón para recurrir a la construcción de muros de enorme grosor.
Sin embargo, no existió realmente adversario que pudiera impedir el dominio de las máquinas asirias. Esa liberación solamente se produjo tras la caída de Ninive en el 612 a. de C.El ejército asirio reclutaba primero entre los campesinos que formaban cuerpos especializados para servir en la caballería y como conductores de carros. Las infanterías de piqueros y arqueros se reclutaban entre los pueblos sometidos.

POR AMOR A SU ESPOSA

a ciudad de Babilonia y susfastuosos Jardines Colgantesconstituyen una muestra del talante megalómano del mítico rey, perotambién de su corazón enamorado.
LA BABILONIA DE NABUCODONOSOR es fruto no sólo de su magnificencia y el genio arquitectónico del rey, sino también el resultado de una historia romántica. El monarca mandó construir los Jardines Colgantes, una de las siete maravillas de la Antigüedad, para que Amires, su esposa meda, no sufriera por el recuerdo de las montañas de su patria. Los Jardines, verdes y frondosos, evocaban el paisaje de aquella lejana tierra, tan distinto de Mesopotamia. Fueron, por tanto, un regalo de amor.
Entre 1899 y 1917 el arqueólogo Robert Koldewey dirigió un conjunto de excavaciones por cuenta de la Deutsche Orient-Gesellschaft en busca de la antigua Babilonia. Los resultados —una ciudad de no menos de 850 hectáreas— fueron realmente espectaculares, especialmente en lo que a la ciudad de Nabucodonosor se refería.
La urbe estaba encerrada por dos grupos de murallas fortificadas. El primero estaba formado por tres muros, el más interior de 7 metros, un segundo situado 12 metros más allá y ligeramente más grueso, y uno tercero de tres metros que formaba la escarpa de un foso de cien metros de ancho. El grupo interior consistía en dos murallas de barro secado al sol de 6,5 metros y 4- metros de ancho.
Ya en el interior de la ciudad llamaban especialmente la atención los palacios. En la época de Nabucodonosor los imas importantes eran los denominados del norte, del sur y de verano. Este ultimo contabacon un sistema de ventilación mediante pozos que actualmente sigue utilizándose en Oriente. Pero el mas relevante de todos era el del sur que contenía cinco patios grandes rodeados de numerosas habitaciones. En su ángulo noreste había una especie de cripta subterránea consistente en 14- dependencias abovedadas rodeadas por un muro extraordinariamente espeso. Sobre ellas se sustentaban los Jardines Colgantes.
La ciudad interior estaba magníficamente trazada. Las calles eran paralelas al río y confluían en grandes puertas de bronce en la muralla de la ciudad.
De especial relevancia resultaban también los templos. El más importante era el denominado Esagil, que constituía la morada de Marduk, el dios de la ciudad. Al santuario se accedía por una fachada guarnecida de torres que Nabucodonosor cubrió de oro reluciente haciendo que «brillara como el sol». El célebre rey era profundamente religioso y aparte de esta obra llevó a cabo otras entre las que destacó la edificación del templo alto en el zigurat llamado Etemenanki, es decir, la casa que es el fundamento del cielo y la Tierra.
El imperio neobabilónico no sobrevivió apenas a la muerte de Nabucodonosor. Sin embargo, sus construcciones perduraron. Persas y griegos la contemplarían como una ciudad extraordinariamente hermosa y Alejandro esta ciudad, expresaría su deseo de morir en ella.
C.V.

jueves, noviembre 23, 2006

EL PRIMER HOLOCAUSTO JUDÍO

l profeta Jeremías vivió en persona y relató la caída de Jerusalén, la destrucción del templo y la deportación de los judíos a Babilonia en el año 587 a. C., unos hechos que él mismo había vaticinado años antes.
EL MES DÉCIMO DEL AÑO NOVENO DEL REINADO de Sedecías, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejército contra Jerusalén y la sitió. (...)
El enemigo abrió una brecha en la ciudad. Los generales del rey de Babilonia entraron y se instalaron en la puerta Central: Nabuzardán, jefe de la escoha; Nabusazbán, alto dignatario; Nerg al-Sareser, oficial mayor, y los demás generales del rey de Babilonia. Al verlos, Sedecías, rey de Judá, y todos los combatientes se dieron a la fuga, y salieron de la ciudad durante la noche por la puerta que hay entre las dos murallas junto al jardín del rey, tomando el camino del Arabá. Pero las tropas babilonias persiguieron y dieron alcance a Sedecías en la llanura de Jericó. Apresaron al rey y lo llevaron a Ribla, en la región de Jamat, ante Nabucodonosor, rey de Babilonia, que lo sometió a juicio sumarísimo.
El rey de Babilonia hizo degollar en Ribla a los hijos de Sedecías ante sus propios ojos y mandó degollar también a todos los notables de Judá.
A Sedecías le sacó los ojos, lo cargó de cadenas y lo llevó a Babilonia.Los babilonios incendiaron el palacio real y las casas de la ciudad, y demolieron las murallas de Jerusalén. Por su parte, Nabuzardán, jefe de la escolta real, deportó a Babilonia a todos aquellos que habían conseguido sobrevivir en la ciudad, a todos los que se le habían rendido y al resto del pueblo. Sólo dejó en Judá alguna gente sencilla que nada poseía y les repartió viñas y campos aquel día.
Sobre Jeremías, Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado a Nabuzardán, jefe de la escolta, esta orden:—Tenlo bajo tu protección, preocúpate de él y no le hagas ningún daño; atiende todos sus requerimientos. Nabuzardárt, jefe de la escolta; Nabusazbán, altodignatario; Nergal-Sareser, oficial mayor, y los demás generales del rey de Babilonia mandaron sacar a Jeremías del patio de la guardia y se lo confiaron a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán, para que lo dejase ir a su casa y pudiese así vivir en medio del pueblo.
ESTANDO TODAVÍA JEREMÍAS ENCERRADO en el patio de guardia, el Señor le dijo:— Vete a decir al etíope Abdemélec: Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel. Voy a cumplir las palabras que anuncié a esta ciudad, palabras de castigo que no de prosperidad. Todo se cumplirá en aquel día y tú serás testigo de ello. Pero yo te libraré y no caerás a espada; conservarás tu vida como botín, porque confiaste en mí, oráculo del Señor.

ATLETAS, NO DIESTROS

ormaba parte de un ritual religioso o era meramente un pasatiempo deportivo? El salto cretense de los toros ha hecho correr ríos de tinta entre los eruditos, que no terminan de ponerse de acuerdo en su interpretación.
El MAS FAMOSO PASATIEMPO cretense estaba relacionado con los toros. A menudo en frescos y vasijas se representaba a hombres desnudos y desarmados saltando por encima de estos animales.
La interpretación de este deporte ha suscitado diferentes hipótesis. Algunas especulan con la posibilidad de que fueran sacrificios humanos inmersos en una compleja liturgia religiosa. Dichos rituales podrían estar consagrados al símbolo de la ciudad por antonomasia, el Minotauro.
La leyenda del Minotauro descansa ligada a Creta. El mito nos cuenta cómo Poseidón envió un toro blanco al rey Minos para que lo sacrificase. El rey no cumplió su compromiso y Poseidón, ofendido, dispuso que la bestia blanca y la mujer de Minos se enamorasen. El fruto de este amor fue el Minotauro, un monstruo -mitad hombre, mitad toro- que vivía en el laberinto del rey Minos y era su guardián. Sólo el héroe griego Teseo, con su astucia y la ayuda de la diosa Ariadana y un ovillo de lana, fue capaz de derrotarle.
La hipótesis más común es la que reduce este festejo taurino a un mero espectáculo circense. La escena podría desarrollarse así: un atleta -que no torero, puesto que en ningún momento lidia al animal- salta sobre el lomo de un toro arrancado, realiza una mortal voltereta por encima del astado y aterriza, finalmente, en los brazos de un fiel compañero.
Aunque esto es lo que se plasma en las obras de arte, ciertos estudiosos apuntan que esta teoría basada en la representación artística está equivocada, ya que se fundamenta en un claro error de perspectiva. Error de perspectiva del que adolecen los frescos y vasijas estudiados. Dichos eruditos, sin salirse del espectículo circense, proponen una variante: ya que es humanamente imposible realizar saltos mortales sobre los lomos de una bestia de 600 kilos que se desplaza a unos 50 kilómetros por hora, lo más probable es que este deporte consistiese en que el atleta, provocando al toro, esperase fríamente la embestida de éste, para que justo en ese momento, saltase hacia arriba, lo más alto posible, evitando así el fatal contacto con el astado.Fuera cual fuera el desarrollo de este espectáculo, debió de ser apasionante.

EL DESARRAIGO JUDÍO

OS JUDIOS NO FUERON sólo innovadores. También fueron ejemplos y paradigmas de la condición humana. Parecía que presentaban todos los dilemas inexorables del hombre de un modo acentuado y más claro. Fueron los «forasteros y viajeros» por antonomasia. Pero ¿no compartimos todos esa condición en este planeta, donde a cada uno se nos concede apenas una estancia de setenta años?.
Los judíos han sido el emblema de la humanidad desarraigada y vulnerable. Pero ¿acaso la tierra entera es algo más que un lugar de tránsito provisional? Los judíos han sido fieros idealistas que buscaron la perfección, y al mismo tiempo, hombres y mujeres frágiles que ansiaban la abundancia y la seguridad. Querían obedecer la ley imposible de Dios, y también ansiaban conservar la vida. Ahí está el dilema de las comunidades judías de la antigüedad de combinar la excelecia moral de una teocracia con las exigencias prácticas de un Estado capaz de defenderse.
EL DILEMA SE HA repetido en nuestro propio tiempo en la forma de Israel, fundado para realizar un ideal humanitario, y que ha descubierto en la práctica que necesita mostrarse implacable si quiere sobrevivir en un mundo hostil. Pero ¿acaso éste no es un problema recurrente que afecta a todas las sociedades humanas? .Todos queremos construir Jerusalén. Parece que el papel de los judíos es concentrar y dramatizar estas experiencias comunes de la Humanidad y convertir su destino particular en una moral universal. Ellos mismos supieron siempre que la sociedad judía estaba destinada a ser el proyecto piloto de toda la raza humana.

domingo, noviembre 19, 2006

LOS FARAONES CREAN LA SEGURIDAD SOCIAL

os egipcios alcanzaron un conocimiento notable del funcionamiento del cuerpo humano y la curación de algunas enfermedades, pero su relación con la magia terminó por detener la investigación científica.
LOS AVANCES MÉDICOS de los egipcios resultaron especialmente lúcidos, sobre todo la creación de un sistema de seguridad social. Desgraciadamente, su concepción de la medicina estuvo excesivamente ligada a la práctica de la magia, una circunstancia que resultaría fatal.
El sacerdote egipcio Manetón hizo remontar a la I Dinastía la redacción de los primeros tratados de medicina. Según sus datos, un faraón llamado Azozis, que reinó durante 27 años, habría sido no sólo un médico avezado sino también el autor de varios libros de anatomía. De manera semejante, el papiro Ebers trazaba el origen de la cultura médica en el reinado del faraón Udimu, también de la I Dinastía. Con todo, el período áureo de la medicina egipcia aparece conectado en las fuentes con la IV Dinastía. Así, se sitúa en el reinado de Kéops, el constructor de la Gran Pirámide, el descubrimiento de un importante manual de medicina en el templo de Kemnis, una de las ciudades del Delta. Los egipcios que practicaban la medicina —en buena medida sacerdotes de la diosa Sejmet— contaban con un status social que casi podría calificarse de privilegiado. En la cúspide se hallaban los que servían en la corte, que disponían de privilegios como el de poder utilizar la «barca de los médicos de la corte».
Tras este primer estrato, sujeto al control directo del «médico superior de la corte», se hallaba la mayoría de los que ejercían la profesión encuadrados en una rígida jerarquía de especialidades y rangos. Como han señalado J. Pirenne o C. Vidal, se trataba de un funcionariado médico que se asemejaba, en un sentido lato, a un sistema de seguridad social. La salud era tan importante desde el punto de vista del gobierno del faraón, que parecía inconcebible dejar su práctica a merced del mero arbitrio privado. Por el contrario, resultaba indispensable fiscalizarla desde el poder politico. Hay otro factor, señalado en su día por Lefebvre, que pudo impulsar la creación de esta vasta red de medicina estatalizada, y es la política de grandes construcciones—no sólo las pirámides— llevada a cabo por la IV Dinastía.
El hecho de que un porcentaje muy elevado de la población prestara sus servicios al faraón trajo como consecuencia su inclusión en un sistema ‘‘ de medicina gratuita y generalizada, controlado por el poder regio. La seguridad social egipcia cubría algunas enfermedades y la traumatología, fundamentalmente.La medicina egipcia contó con dos grandes errores de base que condicionaron toda su ciencia. El primero fue su desconocimiento de la anatomía. Así, por ejemplo, creían que del corazón partían 46 conductos de los fluían, entre otros, la sangre, las lágrimas, los mocos, la orina, el esperma y los excrementos.
Aún peor fue el segundo: la relación de la magia con la medicina. Este maridaje terminó por paralizar la investigación sustituyéndola por el aprendizaje de fórmulas. A partir de ese momento, cercano históricamente a la IV ó y Dinastía, la medicina egipcia se anquilosó y no llegó a superar nunca todos sus logros iniciales.
Pilar García Mateo

LA NEGRA HISTORIA DEL KLAN BLANCO

l final de la Guerra Civil estadounidense fue también el comienzo de las organizaciones secretas que pretendían mantener la supremacía de la raza blanca (anglosajona y protestante) sobre la negra. La más importante fue el Ku KIux KIan, paradigma de la intolerancia.
ASí FUE COMO EN MAYO DE 1866, en la localidad de Pulaski,Tennessee, se formó la primera célula del Ku Klux Klan, que bien pronto adoptaría sus definitivas señas de identidad con las túnicas y capirotes blancos, las cruces de fuego y el látigo. Su primer presidente, o Gran Brujo, fue el general sudista Nathan Forrest, nombrado por el primer Klan organizado, que fue el de Nashville (Tennessee),en 1867. El Klan quería impedir el ejercicio del voto de la minoría negra, pero pronto sus agresiones se extendieron a los inmigrantes y los católicos. El incremento de los actos violentos motivó una investigación sobre el llamado Imperio Invisible del Sur.El resultado fue la Ku Klux KLAN, por la que se prohibían todas sus actividades. El Klan, que contaba con casi medio millón de miembros, fue perdiendo paulatinamente su influencia.En 1915 el movimiento resucitó en Atlanta. El artífice fue un ex pastor metodista llamado Simmons, quien, influido por El nacimiento de una nación de D.W Griffith, extendió sus ataques a los católicos, los judíos y a los comunistas. El nuevo sello de la organización encontró pronto numerosos partidarios, hasta tal punto de que se calcula que en 1925 el Klan tenía unos cuatro millones de afiliados. En esos años presentó candidatos a gobernador en Estados tan dispares como Oklahoma o Maine y consiguió la implantación de medidas eugenésicas contra discapacitados, así como la ley seca. A este rancio puritanismo añadía más restricciones en la política de inmigración. Esta etapa de auge se quebró cuando su dirigente, D. C. Stephenson, fue condenado por asesinato junto a varios de sus colaboradores, entre los que se encontraban el gobernador de Indiana y el alcalde de Indianápolis.Un último resurgir tuvo lugar en los años 50, como reacción al nacimiento del Movimiento por los Derechos Civiles, encabezado por Martin Luther King. El nuevo lider del Klan era Robert Shelton y sus esfuerzos se concentraron en evitar el voto negro. En 1966 Shelton fue condenado por ultraje al Congreso y el presidente Johnson lanzó una ofensiva para erradicar una organización que contaba con unos 30.000 seguidores.
LA CAMPAÑA PUBLICITARIA y el apoyo de los medios de comunicación laminaron la popularidad del Klan que casi desapareció, aunque en 1981 tuvo un trágico estertor en Mobile (Alabama) cuando dos jóvenes blancos lincharon al estudiante Michael Donald, de 19 años, por el simple hecho de ser negro.A pesar de que la policía sabía lo ocurrido, consideró su muerte como un ajuste de cuentas entre drogadictos, lo que provocó la indignación de la madre del muchacho. Ésta llamó a Jessie Jackson, quien consiguió la revisión del caso y que un tribunal condenara a muerte a uno de los autores. La sentencia se ejecutó en 1997. Era la primera vez que se mandaba al patíbulo a un blanco por la muerte de un negro desde 1913. La madre de Michael demandó a la organización y un jurado, formado por blancos, le dio la razón y ordenó al Klan el pago de una indemnización de siete millones de dólares.
Javier Lorenzo

sábado, noviembre 18, 2006

EL ZORRO GRIS


ACIDO EL 19 DE ENERO de 1807 en Stratford, Virginia, Robert E. Lee combatió como su adversario Grant en la guerra contra México. En 1861, al acercarse el estallido de la guerra civil, Lincoln le ofreció el mando del Ejército de la Unión dada su pericia militar. Pero Lee rechazó el ofrecimiento y el 23 de abril fue designado comandante general de las fuerzas terrestres y navales de Virginia.
Durante los años siguientes demostró una extraordinaria pericia en su enfrentamiento contra las fuerzas del Norte en Virginia hasta el punto de ser asemejado a un zorro. Sin embargo, no estuvo carente de errores de gravedad, como era, por ejemplo, su falta de concreción en las órdenes cursadas a sus subordinados y tras la muerte del general Stonewall Jackson le resultó cada vez más difícil enfrentarse con las tropas enemigas.
Su derrota en Gettysburg marcó el punto de inflexión de la guerra en favor de los unionistas.
Nombrado, en febrero de 1865 comandante en jefe de todos los ejércitos confederados, no pudo impedir el avance imparable de Grant y dos meses más tarde se vio obligado a rendirse en Appornattox. Al término del conflicto, fue separado del Ejército. Los últimos años de su vida los pasó como presidente del Washington College—actualmente Universidad Washington y Lee—. Murió el 12 de octubre de1870.
En 1975, más de cien años después, el Congreso de EEUU le devolvió a titulo póstumo la ciudadanía estadounidense.

lunes, noviembre 13, 2006

LOS BRITÁNICOS SE ENSAÑAN CON LOS ZULUES

caudillados por Shaka, que los convirtió en un pueblo fuerte y poderoso, los zulúes ocupaban el sur de África a mediados del siglo XIX. Paradójicamente, la desaparición de ese imperio iba a ser una señal de la capacidad de expansión del Imperio Británico.

CUANDO, EN 1879, LA FUERZAS BRITÁNICAS se adentraron en Zululand para aniquilar a los ejércitos zulúes del rey Cethswayo, distaban mucho de iniciar una aventura colonial como la que llevaron a cabo los italianos en Adoua o los alemanes en Samoa. Se podía decir que su imperio era el más sólido de la época, pero también el que llevaba un período mayor de expansión ininterrumpida. En un sentido estricto, ésta se había iniciado a mediados del siglo XVI cuando la muy frágil —dinástica y politicamente— Inglaterra buscó una salida a la asfixia que podían imponerle españoles, franceses y holandeses mediante el establecimiento de una serie de colonias ultramarinas en América del Norte. Paradójicamente, fue la búsqueda de la libertad de conciencia el mayor acicate para que los ingleses se trasladaran al otro lado del océano y durante el siglo XVII la expansión colonial se escribió con los renglones predestinados del puritanismo. Presbiterianos y cuáqueros establecieron las bases de lo que luego sería Estados Unidos. y el puritano Cromwell asestó un golpe mortal a la marina holandesa del que no llegaría a reponerse nunca.
A comienzos del siglo XVIII, el Imperio Británico experimentó un extraordinario despegue. No sólo controlaba posiciones estratégicas de gran importancia, como Gibraltar y Menorca, sino que con el paso de las décadas se convirtió en la potencia colonial en la India y el Canadá tras vencer a los ejércitos franceses.
Ciertamente, el Imperio sufrió un golpe considerable cuando, durante el reinado de Jorge III, perdió las colonias de América del Norte conocidas a partir de entonces como Estados Unidos pero, desde la derrota de Napoleón en 18 15, el Imperio Británico experimentó un proceso de expansión sin precedentes e, igual que había sucedido con el imperio español, en este crecimiento se unieron razones económicas —fundamentalmente, la obtención de materias primas y mercados para sus manufacturas— e idealistas. De hecho, Gran Bretaña iba a convertirse en el terror de los tratantes de esclavos en todos los continentes y acabó consiguiendo, siquiera formalmente, la eliminación de este tráfico en todo el orbe.El reinado de Victoria I estuvo marcado precisamente por las contradicciones de estas visiones que abogaban tanto por la expansión como por los altos ideales.
Los resultados fueron, por ello, bien diversos, incluyendo desde la postura abandonista del liberal Gladstoni, que concluyó con la muerte de Gordon en la plaza sudanesa de Jartum, a la expansionismo, de Disraeli. Acabó imponiéndose esta última y, para la década de los setenta, era obvio que Gran Bretaña no sólo se iba a mantener en la India, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y un rosario de bases militares, que lo mismo se enclavaban en China que en territorio español o hispanoamericano, sino que ademas buscaba ampliar su expan.sión en Africa. De hecho, durante los años 1876-8, se habían producido en el sur de África una serie de guerras nativas cuya finalidad era contener el avance de los bóers sobre territorio indígena.
Los bóers eran descendientes de calvinistas holandeses y franceses que se habían asentado desde el siglo XVII en Suráfrica. Su asentamiento en el continente había transcurrido, en términos generales, sin problemas hasta la llegada de los británicos a mediados del siglo XIX. Deseando conservar su independencia, los bóers se adentraron en el continente y comenzaron a chocar con poblaciones como la de los zulúes, que habían experimentado una extraordinaria expansión en las décadas anteriores.El descubrimiento de minas de diamantes en Suráfrica despertó también la codicia de algunos funcionarios y hombres de negocios procedentes de Gran Bretaña. Sir Theophilus Shepstone, un funcionario ansioso de crear una confederación surafricana que sometiera a los bóers al dominio británico con el pretexto de protegerlos de los indígenas, y Sir Barde Frere, el nuevo gobernador de Ciudad del Cabo, se dedicaron entonces a idear la manera de extender el dominio de la Union Jack en zonas situadas más al norte del continente. El tirunfo de sus planes exigía dem anera indispensable la destrucción del imperio zulú, de modo que, durante 1878, Frere y Shepstone se dedicaron a conspirar para que estallara una guerra contra el rey zulú Cetshwayo. Pese a que éste mantenía una actitud pacífica., los dos británicos cursaron repetidos informes a la metr´poli en los que decía que era un tirano sanguinario y se insistía en que su ejército era una fuerza constante de enormes dimensiones, cuando la realidad es que sólo se movilizaba para situaciones de emergencia. Frere y Shepstone abrigaban el propósito de que una vez aniquilado el imperio, los hombres de Cetshwayo pudieran ser utilizados como mano de obra semiesclava en las granjas y las minas.
En enero de 1879, alegando que le rey de los zulúes se había negado a disolver su ejército, una fuerza britámica al mando de Lord Chelmsford invadió Zululand. A finales del mes, los zulúes obtenían una aplastante e inesperada victoria sobre los 1.200 hombres de Chelmsford en Isandiwana. Entre ellos y el imperio británico en Suráfrica se interponía tan sólo un regimiento de 139 soldados galeses—36 de ellos enfermos— acantonados en el cañón de Rorke y a las órdenes de los tenientes John Chard y Gonvifie Bromhead. El ataque zulú duró todo un día, pero las bajas de los hombres de Cethswayo resultaron tan numerosas que se vio obligado a ordenar la retirada. Once de los soldados británicos recibieron la cruz Victoria en recompensa a su valor, un acontecimiento que no tenía ni tendría paralelos en la historia. Frere y Shepstone fueron destituidos pero, al mismo tiempo, los británicos desencadenaron una ofensiva en toda regla contra los zulúes. El 29 de marzo de 1879, les causaron dos mil bajas en Kambula y en julio del mismo año, llegaron hasta Ulundi, la capital del imperio zulú.
Durante el mes de agosto, los británicos persiguieron incansablemente al rey Cetshwayo, que pretendía inútilmente mantener la resistencia pero que acabó siendo capturado y encarcelado. Con la desaparición del imperio zulú, los británicos pudieron dar por cerrado todo un ciclo histórico. Zululand quedó anexionada a la provincia británica de Natal; los bóers no tardaron en percatarse de que los británicos no estaban dispuestos a tolerar su existencia independiente y, al fin y a la postre, se vieron envueltos en una guerra contra ellos; y los zulúes, efectivamente, se convirtieron en mano de obra semiesclava durante prácticamente una centuria. Habría que esperar a mediados del siglo XX para que la potencia colonial británica se viera desafiada y derrotada.
César Vidal

domingo, noviembre 12, 2006

EL "MANIFIESTO COMUNISTA"FRENTE A LA BURGUESÍA

A LIGA DE LOS Comunistas encomendó a Marx y Engels, en 1847, la redacción de un documento programático que sería conocido como Manifiesto Comunista, que iba a tener mucha más influencia en el desarrollo posterior del socialismo que El Capital. El contexto en el que la obra iba a aparecer no podía ser más prometedor. En primer lugar, los autores tenían la conviccion de haber hallado un instrumento privilegiado para comprender la Historia de manera científica y ambos tenían la posibilidad de convertirse en los ideólogos oficiales del movimiento.
Desde las primeras lineas, el Manifiesto Comunista pretende conceder una importancia —que no se corresponde con la realidad— al movimiento comunista y, a la vez, erigirlo como poseedor de un mensaje redentor que se escuchará internacionalmente.
Tras la introducción,Marx y Engels trazaban los aspectos de su pretendida visión científica de la Historia. El más relevante era la concepción de ésta como historia de la lucha de clases que, en la época en que se escribia el Manifiesto, giraba en torno a la burguesía y al proletariado.
Tras índicar que la lucha de clases es inevitable y que el proletariado debe aniquilar a la burguesía para liberarse, Marx introducía el tema del Partido Comunista y su papel en este proceso histórico, afirmando que «los comunistas son la fracción más resuelta de los partidos obreros de todos los paises. Justo en ese momento del discurso, criticaba la cultura, el derecho, la familia y la patria, afirmando que éstos no eran sino conceptos que sólo pretendían perpetuar el poder de la burguesía y la explotación del proletariado. La meta del proletariado debía ser la de hacerse con el poder político y desde el mismo llevar a cabo una «violación despótica del derecho de propiedad».(Imagen Engels)
C.V.

EL LADO NEGRO DEL COMUNISMO


as cifras de víctimas de los regímenes comunistas son escalofriantes. Más de cien millones de muertos se han cobrado los sistemas represivos instaurados en China, URSS, Vietnam y Corea del Norte, variospaíses de África y Europa del Este, Camboya, Cuba y Nicaragua.


LAS CIFRAS HABLAN POR SÍ SOLAS, porque suman más de cien millones los muertos a causa de los sistemas represivos comunistas instaurados en diferentes naciones del mundo. Y eso que en estos datos —recogidos en El libro negro del comunismo— no están incluidos los fallecidos en hambrunas o en guerras de agresión, ni los exiliados, ni los presos políticos no ejecutados.
Son China y la URSS los países donde el comunismo se cebó más con su pueblo, con 50 y 20 millones de muertos respectivamente, seguidos de Vietnam y Corea del Norte (1 5 millones), Camboya (dos millones), Africa (dos millones), Europa del Este (dos millones), el Tíbet (1.300.000), Nicaragua (20 a 25.000) y Cuba (15 a 20.000).
Cuando las noticias referentes a las atrocidades de los Estados comunistas comenzaron a ser tan frecuentes y documentadas que no podían ser negadas indefinidamente, era una práctica común la de insistir en que tales conductas no nacían del pensamiento de Marx, sino de una deformación estalinista del mismo. Era una apología aparentemente coherente, pero, en realidad, ignorante de los propios escritos de Marx, comenzando por el Manifiesto. Stalin no hizo sino interpretar la partitura escrita por Lenin, pero éste, a su vez, se limitó a transitar por las vías trazadas por Marx. El mensaje apocalíptico de éste ya había dejado de manifiesto que los comunistas sustituirían la visión de los proletarios por la suya propia; que se apoyarían en otros partidos de izquierda para llegar al poder y luego, instalados en el mismo, eliminarlos; que procederían a liquidar a los opositores y que implantarían una dictadura regida por el sector «más consciente» de la sociedad.De esa manera, ciertamente cambió la Historia, pero en lugar de la consumación feliz que millones esperaron, sólo creó un espectáculo digno de los peores horrores imaginados por Dante.
De manera nada sorprendente, Marx no sólo fue nefasto en sus planteamientos para el proletariado, sino también para la gente que le rodeaba. Uno de sus apologistas más recientes, Wheen, ha reconocido que era «un tremendo fanfarrón y un sádico matón intelectual». Entre las víctimas de sus ataques acerados —no pocas veces injustificados—, figuraron sus compañeros del movimiento socialista, los amigos, los judíos —fue un antisemita implacable durante toda su existencia— y los que le prestaban dinero.
PERO, SIN DUDA, QUIEN MÁS PADECIÓ fue su familia. No sólo su esposa tuvo que llevar una vida que sobrecogería hoy a cualquier mujer de mente abierta, fuera de izquierdas o de derechas, sino que los hijos del matrimonio parecieron tocados por una maldición que los arrastró al suicidio o al trastorno mental. Unicamente un vástago de Marx se libró de ese sino desdichado, el bastardo al que no reconoció y con el que nunca llegó a encontrarse.
En vida, Karl Marx no gozó de gran influencia, en parte por su carácter despótico, en parte porque sus planteamientos resultaban discutibles para muchos dirigentes obreros y, en parte, porque las alternativas ofrecidas por éstos gozaron de mayor predicamento.
Aunque pueda sorprender a la vista de las dictaduras comunistas del siglo XX, lo cierto es que tal situación no debería sorprender si se consideran los hechos objetivamente. Para empezar, como pronóstico del futuro inmediato, las lineas redactadas por Marx y Engels resultaron fallidas. A más largo plazo, sucedió lo mismo con la visión científica que Karl Marx y Friedrich Engels afirmaban haber descubierto.
Durante décadas, los países capitalistas más avanzados no sólo alejaron el fantasma de una crisis que provocara el desplome del sistema, sino que acabaron por primera vez, en la Historia con el trabajo infantil y lograron no sólo que las clases medias no se proletarizaran, sino que buena parte del proletariado se convertiera en clase media.
Los países que habían adoptado como auténtico dogma de fe los principios marxistas acabaron asistiendo uno después de otro, al final del sistema por su propia incapacidad para atender buena parte de las cuestiones sociales que el mismo pretendía resolver de manera definitiva. Al fin y al cabo, sus trabajadores habían estado sufriendo un nivel de vida muy inferior al de aquéllos que se encontraban integrados dentro de los países llamados capitalistas.
PROFECÍAS NO CUMPLIDAS
El triunfo de la revolución proletaria en 1848
Primer éxito de la misma en Alemania o Gran Bretaña
Empobrecimiento de la clase trabajadora
Desaparición de la clase media
Empeoramiento de las condiciones laborales
Concentración de la propiedad en menos manos

FUENTE: El libro negro del comunismo, de Nicolas Werth Stephane Courtois. Ed. Planeta-Espasa. Madrid, 1998.Más de cien millones de muertos se han cobrado los sistemasrepresivos instaurados en China, la URSS, Vietnam y Corea del Norte, varios países de África y Europa del Este, Camboya, Cuba y Nicaragua.

EL EMPECINADO LLEGA A EL PARDO Y HACE HUIR A JOSÉ I

os guerrilleros fueron la pesadilla de Napoleón. Era un ejército ágil, disperso, desorganizado, que lanzaba ataques fulminantes y desaparecía luego,ndiéndose con el paisanaje. Uno de sus jefes, el Empecinado, burló a los 20.000 franceses que defendían Madrid, llegó a El Pardo e hizo huir a José Bonaparte.

EN 1810, EL REY JOSÉ I se vió obligado a huir, «en camisa», cuando una partida guerrillera irrumpió en el palacio de El Pardo. Eran sólo 500 jinetes, que habían logrado infiltrarse en las líneas enemigas, desde su base de operaciones de Guadalajara, Habían burlado a 20.000 franceses que defendían Madrid y, rápidos como un relámpago, se habían presentado en el mismísimo palacio real. Dirigía a aquel comando montado Juan Martín el Empecinado, uno de los más osados y eficaces adalides de la guerrilla.
Al día siguiente otra partida guerrillera, del grupo de el Empecinado, aún mucho más reducida (30 jinetes) entró en Madrid, matando y acuchillando franceses. Luego desapareció.
La hazaña del Empecinado es un elocuente ejemplo del modo de actuar de la guerrilla. Pegados sobre el terreno, supliendo con movilidad y rapidez la inferioridad de medios y efectivos, los guerrilleros fueron erosionando las divisiones napoleónicas.
Con el tiempo, llegaron a adquirir un poder creciente,debido a la capacidad de convocatoria que tenían sobre el pueblo, que era la cantera de recursos humanos de la que se nutría. En febrero de 1812, el ejército de Francisco Espoz y Mina inmovilizó en la montañas del este de Navarra a la mejor fuerza contrainsurgente de Napoleón, los Infernales del general Soulier. Los 4.000 hombres de Mina, la formación guerrillera más colosal de España, atacó a los 2.000 soldados de Soulier cerca de Sangüesa. Dos años antes Mina habría dudado, incluso con una ventaja de dos a uno, en hacer frente a los veteranos franceses. En 1 8 1 2, sin embargo, las tropas de Soulier habían perdido gran parte de su capacidad disuasoria. Los navarros estaban tan acostumbrados a entablar batalla contra fuerzas superiores que cuando llegaba la oportunidad de enfrentarse a un número igual o inferior era, según se jactaba Mina, como llevar a sus hombres de fiesta.
Muchos de los guerrilleros que hicieron frente a las tropas napoleónicas ya tenían experiencia cuando la invasión de 1808. Juan Martín, que por su arrojo ganó el sobrenombre de el Empecinado, se había alistado a los 1 7 años en el regimiento de caballería del rey al comenzar la guerra entre España y Francia en 1792. Su valentía y dotes de mando se hicieron tan famosos que el general Ricardos le hizo su ayudante. Pero el honor de galopar tras el general no le compensaba de participar en la lucha.
El joven dragón pidió permiso para separarse del Ejército y formar su propia cuadrilla con camaradas oriundos, como él, de la Ribera del Duero. Con ellos comenzó a operar en Cataluña, molestando cuanto podía al enemigo, pero la paz le obligó a retirarse a su pueblo natal, en la provincia de Valladolid. Cuando la monarquía borbónica abandonó el país y el Estado se disolvió en juntas locales, Juan comenzó a reunir partidarios y atacar convoyes.
Otros jefes hacían lo mismo por Sierra Morena, las montañas de Navarra o el norte de Burgos y Soria. Siempre sujetos a la autoridad de la junta provincial y limitados por un radio de acción escaso para no alejarse de su lugar de origen, los guerrilleros carecían de una estrategia común. Así, cuando en 1811 el capitán general de Valencia pidió al Empecinado que atacase la columna del mariscal Suchet para impedir la toma de la capital, el castellano no pudo hacerlo porque la Junta de Guadalajara se lo impidió.
Por entonces, el Empecinado mandaba el temible Batallón de Tiradores de Sigüenza, una fuerza de tres mil hombres tan efectiva como poco disciplinada. El jefe les exigía acantonarse todos juntos, vivaquear como un ejército y marchar en formación. Los voluntarios se negaron y desertaron en masa.
Otro tanto le ocurría al cura Merino. Astuto, sobrio, cruel, excelente jinete, Merino dejaba a sus hombres en el campamento cada noche y luego se alejaba por los riscos de Lerma y sus cercanías con sólo dos ayudantes. A mitad de camino, ordenaba a los secretarios dejarle solo y seguía ascendiendo con su caballería. Cuando encontraba un repecho, al abrigo de un saliente o una cueva, desmontaba, sacaba una cazoleta y una pastilla de chocolate y se hacía su colación diaria. Lueg dormía placidamente donde nadie podía encontraelo. Así pasó la guerra y no conoció la derrota. Su nombre inspiraba mayor temor que cualquier mariscal de Napoleóm.
FRANCISCO ESPOZ E IRUNDÁIN cambió su segundo apellido por el de Mina, en honor del jefe guerrillero Javier Mina, sobrino suyo. Con su partida asoló las tierras navarras cometiendo unas atrocidades precursoras del terror carlista o etarra. Enterraban vivos a los franceses con la cabeza fuera para jugar macabras partidas de bolos hasta destrozarles el cráneo. O torturaban, empalaban, untaban de pez y paseaban desnudas y enjauladas, con cartelones insultantes, a las mujeres que habían osado casarse con un francés.
Frío y despiadado, Mina se empleó a fondo tambien con sus rivales y los fue eliminando a todos: Echevarría, Eguaguirre Sádaba y el cura Ujué. A su debido tiempo, él también recibió lo suyo. Capturado a traición en Estella, fue fusilado en el monasterio de Irache. (Imagen, el Empecinado)
Ignacio Merino

LA INTERVENCIÓN BRITÁNICA DECIDE EL CURSO DE LA GUERRA

OS FACTORES AYUDAN A EXPLICAR LA DERROTA de Bonaparte en España, en la última fase de la contienda (1812-13): la atención y las energías que el emperador tuvo que dedicar a Rusia y la intervención británica en la Península Ibérica.
En 1812, la guerra daba un giro brusco, Napoleón invadía el imperio de los zares y se veía obligado a concentrarse en una diflcil campaña, que le exigía destinar cuantiosos efectivos. España había dejado de ser objetivo bélico prioritario de París.
Paralelamente los ingleses, comandados por el duque de Wellington, hacían más efectiva su presencia en la contienda, desde su base de operaciones de Portugal. Los franceses se veían obligados a abandonar la meseta de Castilla la Vieja tras algunas derrotas, entre ellas la más notable la de los Arapiles el 22 de julio de 1812. José I abandonaba Madrid y el general Soult levantaba el asedio de Cádiz. Allí cobró fama la canción de sus mujeres: «Con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones». Parece que las bombas francesas se asemejaban a los utensilios que usaban las mujeres para rizar su cabello.
El duque de Wellington se había convertido en el jefe de operaciones de las tropas británicas en España, tras la muerte del general John Moore en LaCoruña. Tras la batalla deTalavera lanzó una ofensiva contra Ciudad Rodrigo (1812), plaza que tomó, por lo que le fue otorgado el ducado del mismo nombre. A continuación fue puesto al frente del mando único del Ejército aliado anglo-hispano-portugués, y fue entonces cuando ganó la batalla de los Arapiles (Salamanca) y entró en Madrid.
Tras volver a su cuartel general en Portugal y pasar en sus bases el invierno de 1812, Wellington lanzó una nueva ofensiva en 1813 contra los franceses, Aquella fue la puntilla para el Ejército napoleónico. Las batallas de Vitoria y San Marcial (cerca de Irún) fueron decisivas para precipitar la salida de los invasores y el fin de la guerra. Las últimas tropas abandonaban el territorio español el 4 de julio de 1814 desde Figueras.
Wellington persiguió a los invasores en territorio francés, pero si no obtuvo más éxitos fue porque no convenía a Gran Bretaña que España se sentara en la mesa de los vencedores en el Congreso de Viena. Es decir, que los ingleses utilizaron la plataforma de la Península Ibérica para asestar un golpe mortal a Bonaparte, pero a la hora de adjudicar la gloria, minimizaron la decisiva contribución española.Dicho lo cual, hay que subrayar que sin el apoyo británico la contienda se hubiera prolongado más tiempo. El 6 de abril de 1814 había abdicado Napoleón y Fernando VII, liberado tras el Tratado de Valençay, en diciembre de 1813, recuperaba la Corona sin la intervención de las Cortes.(Imagen de Wellington).
M.I.C.

ZARAGOZA RESISTE

OS CRUENTOS ASEDIOS SUFRIÓ Zaragoza a lo largo de la Guerra. El primero en 1808 y el segundo en 1809. La capital aragonesa fue diezmada por las baterías francesas durante 2.200 días.
El primer asalto se produjo en junio de 1808, cuando el general Lefebvre llegó a la ciudad con 15.000 hombres. Había derrotado al general Palafox en Alagón, obligándole a replegarse hacia Zaragoza. El sitio se prolonga durante mes y medio. En los combates destaca por su heroísmo una mujer, Agustina de Aragón. La ciudad opone una férrea resistencia, y Palafox consigue salir y volver con nuevos efectivos. Todo ello obliga a los napoleónicos a levantar el asedio el 14 de agosto. Los españoles han perdido 2.000 hombres y los franceses, 4.000.
No tardarán los invasores en volver a la carga. Zaragoza es un importante nudo de comunicaciones y los franceses quieren tomarlo a toda costa. El 21 de diciembre, las baterías de Bonaparte machacan de nuevo las murallas de la ciudad. Palafox consigue sostenerla, gracias a nuevos refuerzos (30.000 hombres) y armas (160 piezas de artillería). Pero el implacable cerco francés se estrecha sobre Zaragoza, debilitada por los fantasmas del hambre y de las epidemias. En febrero de 1809 se combate casa por casa. Pero de nada sirve el heroísmo de paisanos y soldados. El día 20, la ciudad se rinde 50.000 españoles han caido en la batalla. Años después, Fernando VII concedería a la ciudad los títulos de Muy Noble y Muy Heroica.
Danuel Serrano

viernes, noviembre 10, 2006

CONTRAESPIONAJE

lgarbani identifica a uno de los agentes del SIPM más activos, con el nombre de Otero. Llegó a instalarse en el Peñón donde afamó como comerciante de alhajas, aunque fuese una tapadera para ejercer como «uno de los puntales más firmes del Servicio». «Los servicios de contraespionaje —añade— también actuaban desde Gibraltar en la zona, de esta forma se reciben noticias de lo que se está haciendo en territorio del Campo de Gibraltar sobre fortificaciones y también del cemento y cañones que han sido desembarcados en la estación de San Roque. El SIPM parece encontrar al enlace de la Estación de San Roque y a otro enlace en el vapor de Algeciras, este último maquinista».
Un hidroavión biplano inglés fue detectado sobre la vertical de la batería de Punta Carnero, a principios de 1939, pero el incidente se zanja con una disculpa oficial del gobernador de Gibraltar, Ironside. A un maestro armero inglés, llamado Juan Chestman, lo pillaron infraganti, tomando fotografías y apuntes, en el Cortijo La Pólvora, en las cercanías de la Estación de San Roque. No resultaba nada extraño si se tiene en cuenta que las autoridades inglesas poseían fotografías de cinco baterías españolas, tomadas por aviadores y por agentes del Intelligence Service.
A medida que avanzaba 1939, empezó a ampliarse el campo de aviación de Gibraltar sobre terrenos del antiguo hipódromo. Se da la paradoja de que entre los obreros que estaban construyéndolo, figuraban los gruístas del puerto, algunos de los cuales habían sido fichados como informadores del SIPM y su profesionalidad era tan disputada que las autoridades franquistas pretendían usarlos para las fortificaciones de la costa española. El problema estribaba, según Algarbani, en que no terminaban de fiarse: si estaban espiando a los ingleses a sueldo del Ejército español, podían espiar a los españoles con cargo a Su Graciosa Majestad.
La luna de miel entre el Reino Unido y España iba dando las boqueadas y los diez mil ingleses o gibraltareños con pasaporte británico que vivían en el Campo de Gibraltar empezaron a tener problemas a la hora de obtener salvoconductos, un trámite cada vez más restringido y sujeto a intrincados controles que limitaban su circulación por algunas zonas, como las carreteras de La Almoraima y la de Castellar, donde podían ser testigos presenciales de movimientos sospechosos del Ejército español. Los filtros de los carabineros canalizaban su paso hacia la carretera de San Roque y se les impedía tomar la carretera del Zabal, que atravesaba Sierra Carbonera y cuyo uso se reservó a fines militares. Al mismo tiempo, la nueva España expropiaba las fincas de dueños extranjeros en Campamento y Puente Mayorga, una práctica que concluyó con la prohibición expresa de que ciudadanos que no fueran españoles pudiesen contar con propiedades inmuebles en el lado español de la frontera, en base a un decreto posterior que no se derogó hasta la promulgación de la Constitución de 1978. Una de las principales dificultades de este dispositivo estribaba en una finca de Guadacorte, propiedad de extranjeros a los que se terminó por dificultar el acceso a su propia heredad. Un sinfín de controles jalonaba el camino entre Cádiz y Málaga o el que llevaba de Algeciras a Jerez, a través de una tupida selva de alcornocales.
Todos los ojos eran pocos para vigilar aquel confín donde los tambores de guerra no habían dejado de sonar: desde El Toril y la Estación de San Roque hasta el Higuerón, desde Guadiaro a Chullera, se pretendía blindar el paso de vehículos y personas, para que nada ni nadie escapase al control de policías y militares españoles.
Juan José Tellez. Gibraltar en el tiempo de los espías.